736
Luchar contra la malaria es complicado por varias razones, dentro de ellas la dificultad de crear drogas. Ahora, sin embargo, investigadores de la Universidad Hebrea han creado un novedoso modelo de producir medicina que puede ayudar a tratar la enfermedad, usando plantas comunes de tabaco.
La malaria es causada por un parásito llamado Plasmodium, que es transmitido por mosquitos. Los síntomas incluyen fiebre, dolores de cabeza y vómitos, y habitualmente aparecen entre los 10 y 15 días después de la mordida. Si no es tratada, la malaria puede convertirse rápidamente en una amenaza para la salud al interrumpir el flujo de sangre a órganos vitales. Cerca de tres billones de personas están en riesgo. Cada año, esto lleva a que haya cerca de 250 millones de casos y cerca de un millón de muertes. Las personas que viven en los países más pobres son las más vulnerables. La malaria es un problema serio especialmente en África, donde el 20% de las muertes infantiles son debido a los efectos de la enfermedad y cada 30 segundos un niño muere por esto.
La principal fuente de las drogas contra la malaria está basada en una sustancia llamada artemisinin, un componente natural de la planta Artemisia annua (ajenjo dulce), que es difícil sintetizar y caro obtener. Los científicos han intentado sintetizarla artificialmente, pero, a pesar de los esfuerzos invertidos en la última década en la ingeniería metabólica de la droga tanto en sistemas de plantas microbianas y heterólogas, la producción de artemisinin en sí misma nunca fue alcanzada.
Ahora, la Compañía de Desarrollo de Investigación Yissum de la Universidad Hebrea, el brazo de transferencia de tecnología de la universidad, introduce un método novedoso que permite la producción de artemisinin en un sistema de plantas heterólogo, como el tabaco. El método fue desarrollado por el profesor Alexander Vainstein de la Facultad de Agricultura, Comida y Medio Ambiente Robert H. Smith de la Universidad Hebrea, y financiado por su compañero Isaac Kave.

