Estimados Sres. Rabinos, Abrejim, Activistas, compañeros de estudio, amigos y correligionarios.
¡De mi más alta consideración!
Lleguen estas líneas en buena hora, en sosiego y paz.
Me atrevo a distraer su atención motivado por una inquietud que necesito compartir.
Mi iniciativa es exclusivamente personal y extrapartidaria. Ni al Sr. Rabino Don Shemuel Arie Levin Shelita, ni al Bloque Unido les comenté hasta ahora sobre estas líneas, ni ellos solicitaron intervención alguna de mi parte.
Estoy muy preocupado por el futuro de AMIA, mi Comunidad.
Basta sufrir la lectura de las otras plataformas electorales para compadecer a nuestros Yehudim por un Galut que nos hace perder más judíos en vida que los que perdimos en la muerte.
Y como siempre, el albedrío de cada conciencia judía hará la diferencia en el momento del escrutinio.
Confieso que me preocupa nuestro propio frente, al que noto algo apático y no tan motivado.
Escucho que algunos esperaban una gestión más entusiasta en insuflar más valores judaicos. Otros se desilusionaron ante la supuesta coalición con factores reformistas, y por ende no se sintieron tan representados. Lo que más pareciera molestar sería el desencanto de carecer de apoyo pecuniario con las becas y subsidios que para escuelas y Yeshivot son oxígeno vital.
¡Rabotai! Hace ya varias décadas que tengo el privilegio de atender el jinuj de bastantes sectores carenciados, en una Comunidad de magros recursos y cada fin de mes pagar casi ciento cincuenta sueldos es un desafío sólo resuelto por la divina providencia.
Y a pesar de todo, tengo bien claro que para gozar del histórico protagonismo de votar por una AMIA judía estoy dispuesto a pagar, aunque no me paguen. (Perdón por mi crudeza.)
Los reclamos podrán más o menos ser genuinos, seguro que todo es perfectible, queda mucho por corregir, y todo dirigente con Irat Shamaim sabrá inspirarse en una severa autocrítica.
Pero ahora nuestra obligación moral es votar y hacer votar por aquellos candidatos comprometidos con la Sagrada Torah: Bloque Unido Lista 4.
Y este DAAT TORAH hay que proclamarlo con serena convicción y con entusiasta pasión. Hoy todavía podemos soñar con una mínima coincidencia entre todos, mañana el cisma puede ser inevitable, D – s no lo quiera.
Mi impresión personal es que la histórica gestión de Don Guillermo Borguer deja un saldo de generoso Kidush Hashem.
Un hombre que a pesar de su activismo no pertenecía a casta política alguna, que quizá jamás soñó ni pretendió el sitial que ocupó, me consta que LeShem Shamaim superó su falta de "cintura política", que no siempre es defecto, y que desde su perfil bajo se proyectó a las altas miras del amor judío. Supo, a pesar de defectos y humanas limitaciones de toda dirigencia, priorizar la amabilidad y la sonrisa sincera hacia todos, religiosos o no, que golpearon las puertas de AMIA en busca de aliento, contención y consuelo. Su bonhomía, humildad y vocación de servicio son hoy valoradas aun por aquellos lejanos a su escala de valores y deja, junto con sus colaboradores, un grato recuerdo de su noble gestión.
En mi caso personal como socio de AMIA, siendo casi todos los miembros de mi familia no observantes, fui atendido cálidamente cada vez que las difíciles circunstancias del duelo nos afectaron. No hubo horarios ni burocracias.
Desde El Rab Shemuel Arie Levin Shelita, pasando por los miembros de la mesa directiva, se pusieron a mi disposición para que las cosas se hagan como el Dín manda siguiendo las certeras indicaciones del Superior Rabinato.
¡Queridos Yehudim!
Demos una muestra de grandeza y elevándonos por sobre nuestras diferencias estrechemos juntos filas escuchando, a través de las edades, el eco de la voz de Moshé Rabenu:
"¡Quien esté con D-s, se encolumne detrás mío!" (Éxodo XXXII – 26).
Y a través de nuestro voto por Bloque Unido daremos un nuevo respiro y aliento a nuestra querida comunidad hasta la próxima llegada del Goel Tzedek.
¡AMÉN!
¡Vuestro servidor y amigo!
Efráim Dines
Un judío de Buenos Aires

