El presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, y el rey saudita Abdullah condujeron su segunda conversación telefónica en dos semanas acerca de la importancia de los desarrollos en Medio Oriente.
En su llamado telefónico, los jefes de ambos estados discutieron el aumento de la cooperación bilateral, así también como los recientes desarrollos en la región y en la escena internacional.
La primera conversación de los líderes se llevó a cabo el 12 de octubre, antes de que Ahmadinejad fuese al Líbano en un viaje al límite de la frontera con Israel.
Se cree que Irán y Arabia Saudita han apoyado a distintos candidatos como primer ministro iraquí, con Arabia Saudita apoyando al ex ministro chiíta, Iyad Allawi, en las elecciones que se llevaron a cabo en marzo.
Se cree que el actual primer ministro chiíta, Nuri al-Maliki, es visto por Riyadh como cercano a Teherán. El lunes, Maliki visitó Irán, donde les pidió a sus anfitriones que ayuden con reconstrucción del golpeado Irak.
El ministro del interior saudita, el príncipe Nayef bienAbdul Azis, llamó a una rápida resolución de las tablas entre los dos mayores partidos chiítas en una conferencia regional llevada a cabo en Bahrain el mes pasado.
“Estamos siguiendo de cerca la situación en Irak y vemos una clara interferencia en los asuntos internos”, destacó el príncipe Nayef.
La conversación telefónica entre los líderes de Medio Oriente llegó en el mismo momento que el anuncio de Washington de su intención de vender un largo paquete de armamento a su aliado árabe, Arabia Saudita. El movimiento fue visto por muchos como una respuesta a la agitación de agosto, cuando Ahmadinejad reveló los nuevos desarrollos del arsenal de Teherán, incluyendo un avión llamado “el embajador de la muerte”.
La administración de Obama le notificó al Congreso de sus planes de vender 84 aviones de combate F-15, helicópteros y otros equipos que llegan a una estimación de $60 billones.
364

