“Acuso al enemigo israelí por el asesinato del primer ministro Rafiq Hariri y voy a probarlo revelando información sensible en una conferencia de prensa el lunes”, dijo Nasrallah en un discurso filmado. Raramente habla en público ya que teme que lo maten.
También acusó a Israel de tratar de culpar a Hezbollah por el ataque y destacó la diferencia política entre la organización terrorista musulmana Shi´ite y Hariri, que era un musulmán sunita y anti sirio.
El panel de las Naciones Unidas investiga la explosión del auto bomba que mató a Hariri y otras 22 personas en Beirut. También se espera que acuse a miembros de Hezbollah. Esta noticia ha aumentado las tensiones políticas entre el Líbano y ha incitado una cumbre sin precedentes que se llevó a cabo la semana pasada entre los líderes libaneses, el presidente sirio Bashar Assad y el rey árabe saudita Abdullah.
Algunos analistas sugirieron que Hezbollah está conectado con el ataque de los soldados israelíes de ayer en el norte de la frontera, con el objetivo de alejar la atención de la investigación del asesinato de Hariri. Sin embargo, el ministro de defensa Ehud Barak dijo hoy que no cree que Hezbollah esté vinculado directamente con el ataque.
El ministro de inteligencia israelí, Dan Meridor, dijo: “Nasrallah está bajo una gran presión por las acusaciones de que él o su gente mataron a Rafiq al-Hariri. Puede ser que traten de poner la atención en otro incidente”.
Nasrallah amenazó con atacar Israel varias horas después de que la armada libanesa disparara contra los soldados Israelíes y matara un oficial e hiriera a otro.
“Los militares del Líbano hicieron lo que se les dijo y eso es sacrificar soldados. Incluso la prensa sacrificó uno de los suyos”, dijo, en referencia al periodista fallecido.
Su discurso iba a coincidir con el cuarto aniversario de las resoluciones del cese de fuego del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que terminó con

