El judaísmo Masortí (Conservador), proviene del hebreo de la palabra Masoret – tradición. El movimiento Masortí surge a partir del final del siglo XIX en Alemania y se constituyó en una de las grandes corrientes religiosas del judaísmo contemporáneo. Está presente en Israel, Europa, América del Norte y del Sur, así como en Asia y el Pacífico. En Estados Unidos el Movimiento cuenta con más de 800 comunidades.
Rabinos de distintas comunidades conservadoras en Capital Federal evaluaron al movimiento y se refirieron a sus expectativas para el futuro.
Rabino Sergio Bergman. Templo de Libertad
¿Cómo evalúa al movimiento conservador desde sus inicios hasta la actualidad?
En 1897, se construye el primer templo de la calle Libertad, y es en 1917 que
Fue también obra de
Marshall Meyer arriba a Buenos Aires en barco, en 1958, y se presenta, en Shavuot de 1959, como rabino de Libertad. El impacto de Marshall Meyer con la juventud fue de tal magnitud que, de los primeros 39 acampantes en San Clemente del Tuyu, se pasó a adquirir para el nacido movimiento juvenil Ramah, la casa comunitaria de Libertad 769. Fue el inicio del movimiento Masortí en Argentina, con la renovación y revolución espiritual y comunitaria que Marshall Meyer le imprime a nuestra comunidad; fundando, desde Libertad, el que será Seminario Rabínico Latinoamericano, y formando un nuevo movimiento en nuestro país. El templo de Libertad es, entonces, no sólo emblemático en la historia de los orígenes de la comunidad judía, sino, también, de una nueva visión de judaísmo, que es la que articula la tradición y el cambio, aún en nuestros días. Quienes vivimos Libertad a diario sentimos el orgullo, tanto de su pasado histórico y de su vigencia como piedra angular del judaísmo conservador, -que hemos retomado con la llegada de Judaica a CIRA- y, fundamentalmente, con la visión del futuro, de ser una referencia, no sólo para la comunidad judía, sino para toda la sociedad argentina que tiene en nuestro templo, parte de un patrimonio de todos.
CIRA, como piedra angular de nuestra memoria en la historia y como desafío renovado de una tradición, que adquiere sentido de futuro en nuestras manos.
¿Cuáles son las expectativas para el futuro del movimiento?
Es nuestro compromiso preservar los valores fundacionales, invitando a nuevas generaciones, a que, retornando al origen, podamos recrear nuestro destino. Deseando que, en el ciclo de los años, podamos hacerlos tan nuevos como buenos.

