El suceso se descubrió cuando el abuelo de las víctimas llamó a la policía para advertir que su hijo iba a suicidarse; cuando los agentes se personaron en el apartamento del presunto asesino, le encontraron en una cama junto a los tres pequeños, los cuatro con heridas de arma blanca.
La policía trasladó a los niños -Omer, de 10 años, Roni, de 8, y Or, de 5-, a un hospital cercano, donde no se les pudo salvar la vida, mientras el padre, Itai Ben Dror, de 38 años, era atendido de varios cortes que se había producido en las venas de la muñeca.
Según informó la policía, el presunto infanticida arrastra un largo historial de problemas psíquicos y había intentado suicidarse en varias ocasiones.
La familia de la madre de los niños, que se había divorciado recientemente del presunto infanticida, ha acusado de la tragedia a los servicios sociales, que se negaron a tramitar una orden legal para mantener al padre alejado de sus hijos.elmundo.es

