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El Instituto de Democracia y la Universidad de Tel Aviv difundieron hoy, miércoles, el Índice de Paz 2010, que revela la opinión de los israelíes sobre las conversaciones de paz, la liberación del soldado Gilad Shalit, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y otros temas de actualidad.
Casi tres cuartas partes de la población judía apoya las negociaciones con los palestinos, pero sólo un 32.4 por ciento cree que ellas llevarán a la paz. Este mismo perfil ha caracterizado las respuestas de la opinión pública desde la firma de los Acuerdos de Oslo, en 1993.
Así, la mayoría de los israelíes -62 por ciento- apoya un diálogo directo, mientras que sólo un 14 por ciento favorece conversaciones indirectas y mediadas por el enviado estadounidense para Medio Oriente, George Mitchell.
La mayoría de los israelíes cree que Obama favorece a los palestinos, en tanto que un 42.5 por ciento opina que las políticas del primer ministro, Benjamín Netanyahu, hacia los palestinos son equilibradas.
Por otra parte, una quinta parte de los judíos israelíes ha participado -o desea hacerlo- en actividades de protesta a favor de la liberación del soldado Gilad Shalit, secuestrado por terroristas palestinos hace 4 años. Se trata de una cantidad sin precedentes en Israel, y los investigadores Efraim Yaar y Tamar Hermann suponen que puede tratarse de un récord mundial en "participación popular en una protesta civil".
Sin embargo, el público está dividido casi en partes iguales acerca de si la familia Shalit debería "intensificar sus medidas de protesta", con un 48.5 por ciento a favor y un 43 por ciento en contra.
Finalmente, más de la mitad de la población respalda volver a construir en los asentamientos de la Margen Occidental después del fin del congelamiento, en septiembre, porque "continuar con la detención significa la capitulación ante los estadounidenses y los palestinos". Son simpatizantes de Shas (81.2 por ciento), Yisrael Beiteinu (73.8 por ciento) y el Iahadut HaTorá (67.8 por ciento).
Por el contrario, un 41.5 por ciento sostiene que la congelación debería continuar, a fin de "ayudar a avanzar en las negociaciones con los palestinos y mejorar la imagen de Israel en la comunidad internacional". Esta posición es respaldada por votantes de Meretz (88.2 por ciento), el Laborismo (62.5 por ciento) y Kadima (60.2 por ciento).

