El primer ministro palestino, Mahmud Abbas, designado para el cargo el mes pasado, dio hoy por terminadas las negociaciones con el presidente Yasir Arafat, y anunció, tras el fracaso de los últimos contactos, que no tiene la intención de volver a entrevistarse con él. El plazo para la aprobación del nuevo Gobierno concluye mañana y todo indica que Abú Mazen, finalmente, no dirigirá el Ejecutivo a pesar de las numerosas presiones recibidas por Arafat desde el PUBLICIDAD
exterior. Según uno de los mediadores palestinos que ha intentado hoy acercar posiciones entre ambos dirigentes –que no se hablan desde el pasado domingo–, Abbas se niega a mantener más contactos con el presidente acerca del reparto de carteras, lo que supone de hecho la suspensión del diálogo. «No voy a discutir más sobre esto», afirmó el primer ministro. La última gestión vino esta mañana de la mano del primer ministro británico, Tony Blair, quien llamó a Arafat personalmente para reclamarle que haga todo lo posible por conservar a Abbas como primer ministro. Desde Washington, el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, advirtió a la Autoridad Palestina de que la publicación de la esperada ‘hoja de ruta’ sólo se producirá tras la formación de un nuevo gobierno palestino, con Abú Mazen al frente.
Sin embargo, no parece problable que Arafat vaya a ceder. El presidente se reunió hoy con miembros de su partido, Al Fatá, en su cuartel general de Ramalá y, según el diario israelí ‘Haaretz’, la reunión fue tan tensa que un periodista pudo escuchar gritos de fondo mientras entrevistaba por teléfono a uno de los asistentes.
El principal punto de discordia sigue siendo el nombramiento del que fuera jefe de la Seguridad en Gaza, Mohamed Dahlan, como ministro de Interior. Arafat se niega a aceptarle: desconfía de su independencia ya que, en su anterior cargo fue capaz de crear todo un departamento bajo su mando directo y exclusivo, y, según se comenta, también de sus ambiciones políticas.

