Pero por las dudas, en el Likud siguieron elaborando una respuesta a las exigencias políticas que Liberman formula, como condicionantes para dar el apoyo de sus 15 diputados al futuro gabinete israelí.
Al Likud que ya tiene formalizado un pacto de coalición con el partido religioso sefardí Shas, le va a ser bastante difícil satisfacer los apetitos principistas de Liberman, como ya lo hizo dos días atrás el partido centrista secular Kadima, de Tzipi Livni, que emitió un documento aceptando casi todas las pretensiones del partido de los inmigrantes rusos liderado por Ivet Liberman.
Estos últimos, como experimentados jugadores de póquer político, insisten que ya decidieron quien será el futuro jefe de gobierno en Israel, pero mantienen los naipes tapados junto al pecho hasta el encuentro mañana jueves, con el presidente Peres.
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