La coalición del Likud, en el Gobierno en Israel, corre el riesgo de romperse después de la retirada de la franja de Gaza y del norte de Cisjordania prevista para el 15 de agosto, si bien la proximidad de las vacaciones estivales y los trámites burocráticos en el Parlamento retrasarían durante varios meses la convocatoria de elecciones generales anticipadas, según han estimado las autoridades israelíes.
El Likud, una coalición de varios partidos de centro y centro-derecha que se formó en 1973, dispone actualmente de 40 de los 120 escaños de la Knesset (Parlamento israelí). El plan de «desconexión» ha generado una profunda división en el seno del bloque conservador y muchos diputados del Likud han manifestado públicamente su oposición al mismo, llamando a un referéndum nacional que la Knesset rechazó celebrar el pasado marzo.
En opinión del director del Departamento para los Países del Magreb del Ministerio israelí de Asuntos Exteriores, Igal Palmor, todo hace prever que habrá elecciones anticipadas después de la retirada. En dicho caso, el Likud y el Partido Laborista se disputarían nuevamente el poder.
Desde su punto de vista, el ex primer ministro Simon Peres debería ser, sin lugar a dudas, el aspirante laborista, mientras que por el Likud «el único candidato consensual y con más apoyo popular, si se va (el primer ministro Ariel) Sharon, es Benjamin Netanyahu», también ex primer ministro y actual ministro de Finanzas. «Detrás de él no hay nadie», indicó. Sin embargo, todo hace prever que Sharon cumplirá su promesa de ser nuevamente candidato. «Tiene fechas muy concretas que quiere cumplir», dijo el ex embajador de Israel en España Herzel Inbar.
Así, Peres y Sharon serían los dos candidatos favoritos, dos experimentados políticos con 82 y 77 años de edad, respectivamente.
«Los problemas fundamentales de Israel son los de siempre desde 1948, esto es, la seguridad fronteriza, y por esto los líderes políticos son los de siempre», estimó Palmor.

