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Hatzad Hasheni – La ayuda militar de Israel y Estados Unidos a Egipto

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 En enero de 2018 los Estados Unidos y Egipto firmaron un acuerdo bilateral de seguridad en el área de las comunicaciones conocido como el Acuerdo de Memorándum sobre Comunicaciones y Seguridad de Información (CISMOA) – siglas en inglés, que protege y regula el uso de los sistemas de comunicaciones y de electrónica aplicado a la aviación estadounidense. Este desarrollo le permite, ahora por primera vez a Egipto adquirir sistemas y componentes de armas aire-tierra con tecnología GPS de alta precisión fabricados en los Estados Unidos, así como también misiles de avanzada aire-aire. Durante años, la inquietud de Israel sobre la venta de grandes lotes de sistemas de armas estadounidenses a Egipto se vio moderada por el límite de calidad dictado por la ausencia de un acuerdo CISMOA. Israel debe por lo tanto, plantearle esta situación a Washington, dentro del contexto de las discusiones al Margen Militar Cualitativo (MMC). Dada la falta de fiabilidad de una estabilidad duradera en el Medio Oriente, tal como lo ejemplifican los acontecimientos en Egipto desde el 2011, Israel no debe ignorar los posibles escenarios futuros en los que su MMC frente a Egipto pueda importar. Basados en la convergencia actual de los intereses en el área de seguridad entre Israel y Egipto, no puede esperarse que plantearle este tema a los Estados Unidos aunque pueda que moleste a El Cairo, socave las manifestaciones prácticas de esta relación.

En enero, 2018, con muy poca fanfarria, los Estados Unidos y Egipto firmaron un acuerdo bilateral de seguridad en el área de comunicaciones conocido como el Acuerdo de Memorándum sobre Comunicaciones y Seguridad de Información (CISMOA), que protege y regula el uso de la electrónica aplicada a la aviación estadounidense y los sistemas de comunicaciones. Hasta este momento, El Cairo se ha negado a firmar el CISMOA, objetando el acceso invasivo que este le otorga a los Estados Unidos a las instalaciones y sistemas de comunicaciones de Egipto.

La falta de un acuerdo afectó el nivel de dispositivos de telecomunicaciones y navegación en las plataformas y armamentos fabricados en los Estados Unidos que son luego vendidos a Egipto, limitándolos a sistemas de calidad comercial de bajos estándares. En consecuencia, las municiones de precisión guiadas (MPG) vendidas por los Estados Unidos a Egipto se limitaron a las guiadas por láser y solo recientemente, con la compra de los aviones de combate Rafale de Francia, Egipto adquirió MPGs guiados a través de GPS y fabricadas en Europa, tales como el AASM Hammer bomb. La firma del CISMOA ahora permite, por primera vez a Egipto, la adquisición de sistemas y componentes de armas aire-tierra basados en tecnología GPS de alta precisión fabricados en los Estados Unidos, Así como también misiles avanzados aire-aire.

Este desarrollo, que facilita la posibilidad de mejorar la calidad y letalidad de las futuras ayudas militares de Estados Unidos hacia Egipto, llega en un momento de crecientes críticas al Cairo desde muy dentro del gobierno estadounidense y del Congreso sobre la credibilidad de la reelección no-cuestionada del Presidente Abdel Fatah Al-Sisi y los problemas de derechos humanos y de gobernabilidad, así como también a través de sus lazos militares con Corea del Norte. Esta crítica ha conducido a nuevas restricciones sobre la ayuda militar estadounidense al Cairo.

Recientes avances en la ayuda militar de Estados Unidos a Egipto

La ayuda militar estadounidense a Egipto ha permanecido relativamente estable desde el tratado de paz de 1979 con Israel hasta el derrocamiento militar del anterior presidente Mohamed Morsi en el 2013. Tras la toma del poder, el ex-presidente Barack Obama a través de una orden ejecutiva detuvo la entrega de los principales sistemas de armas y suspendió la ayuda militar anual. Luego de una revisión a la ayuda exterior de Estados Unidos a Egipto, el gobierno de Obama revisó la relación de ayuda militar entre Estados Unidos y Egipto en un intento por realinear la orientación militar de Egipto de un énfasis convencional a uno anti-terrorista.

El 31 de marzo, 2015 el Presidente Obama le informó al Presidente egipcio Al-Sisi sobre el levantamiento a las suspensiones ejecutivas a la entrega de los sistemas de armas suspendidas y la renovación de la ayuda militar anual. Este luego le notificó a Al-Sisi que a partir del año fiscal comenzando en el 2018, la ayuda estadounidense en el área de seguridad para Egipto sería canalizada en cuatro categorías: contraterrorismo, seguridad de las fronteras, seguridad en el territorio del Sinaí y seguridad marítima y mantenimiento de los sistemas de armas que ya se encuentran dentro del arsenal de Egipto.

Además, Estados Unidos le informó a Egipto que a partir del año fiscal 2018 descontinuará el uso por Egipto del financiamiento al flujo de caja (FFC) que le permite a Egipto adquirir sistemas militares y equipos a crédito, lo que significa que la asistencia militar anual será insuficiente para comprar los costosos sistemas de armas, que requieren ser complementados por de los fondos egipcios. En la práctica, excluyendo un pedido realizado en el 2014 de 10 helicópteros Apache adicionales, desde el 2011 Egipto no ha utilizado los $1.3 billones anuales en ayuda militar estadounidense para solicitar de esta manera nuevos sistemas de defensa importantes fabricados en los Estados Unidos. En cambio, El Cairo ha utilizado el financiamiento del flujo de caja para pagar por compras previas realizadas a gran escala, incluyendo una venta de aviones de combate F-16 en el 2009 por $3.2 billones y una venta en el 2011 de $1.3 billones de tanques Abrams M1A1.

Más bien, aprovechando las reservas y los préstamos otorgados por los estados del Golfo junto a los paquetes financieros de los proveedores, desde el 2013, Egipto ha comprado sistemas avanzados de armas de ataque y de proyección potencial por un valor estimado en billones de dólares de Francia, Rusia y Alemania. Estos incluyen más de $8 billones de ordenes de Francia por 24 aviones de combate Rafale, un satélite de comunicaciones militares, 4 corbetas Gowind, 2 portaaviones Mistral y una fragata FREMM multí-misión; de Alemania más de $2 billones por 4 submarinos U-209; y de Rusia, billones de dólares por 50 aviones de combate MIG-29 ($2 billones) y el sistema de defensa aérea S-300VM ($1 billón). Además, Egipto negocia actualmente la compra de 12 cazas Rafale adicionales de Francia y helicópteros Kamov de Rusia.

La administración Trump ha señalado claramente su deseo de mejorar las relaciones con Egipto, incluyendo las áreas de cooperación militar. Esto se manifiesta en diálogos y visitas políticas y militares más frecuentes de alto nivel. En una audiencia reciente ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes (CSACR), el comandante del Comando Central estadounidense (CENTCOM) General Joseph L. Votel, enfatizó la importancia que este le atribuye a la relación militar con El Cairo y se refirió explícitamente a la firma del CISMOA como “la coronación de más de 30 años de esfuerzos para mejorar la cooperación en las áreas de seguridad y contraterrorismo”.

A pesar de esto, Washington todavía parece estar dividido respecto a la naturaleza y el alcance de su relación de seguridad con Egipto. La administración Trump todavía tiene que revertir la orientación de la administración anterior sobre el tema de la ayuda militar a la lucha contra el terrorismo, la seguridad en las fronteras, el Sinaí y la seguridad marítima, o restablecer el financiamiento del flujo de dinero en efectivo. Además, el Departamento de Estado retuvo $195 millones en asistencia militar para el año 2017 por problemas en el área de derechos humanos. El Congreso aumentó recientemente la parte de la ayuda militar anual condicionada al progreso en el área de derechos humanos a $300 millones y vinculó una excepción de esta estipulación a un informe sobre los tratados de armas del Cairo con Corea del Norte.

En este contexto, la firma de CISMOA por parte de Egipto es un acontecimiento importante, aunque no está claro qué fue lo que provocó el cambio en la objeción de larga data de Egipto por el acuerdo CISMOA. Esto potencialmente pudiera indicar la voluntad de Egipto y de los Estados Unidos de llevar la cooperación militar al dominio de las municiones avanzadas guiadas a través del GPS. Alternativamente, esta puede ser una respuesta positiva de los Estados Unidos a una solicitud de los egipcios para la autorización necesaria de Estados Unidos por la venta de misiles crucero franceses SCALP como parte del ejercicio de Egipto a la opción de adquirir 12 aviones de combate Rafale adicionales. Estos misiles contienen componentes muy sensibles estadounidenses cuya entrega a Egipto probablemente dependa del acuerdo CISMOA.

La perspectiva israelí

A lo largo de los años, las preocupaciones de Israel por la venta de grandes cantidades de sistemas de armas estadounidenses a Egipto se vieron moderadas por el límite de calidad dictado por la ausencia de un acuerdo CISMOA. Todavía no está claro cómo se llevará a cabo la firma por Egipto de tal acuerdo, pero Israel necesita replantear este tema con Washington, dentro del contexto de las discusiones sobre el Margen Militar Cualitativo (MMC).

Israel debería alentar a Estados Unidos a mantener su política de orientar la asistencia militar hacia los desafíos de la lucha anti-terrorista y de seguridad fronteriza y no restablecer el financiamiento del flujo de efectivo. En este contexto, Israel debería oponerse a la eliminación de los componentes fabricados en los Estados Unidos que son colocados en el misil de crucero francés SCALP. Esta arma de largo alcance y de ataque profundo es adecuada para ataques pre-establecidos contra objetivos estacionarios o fijos de alta importancia a una distancia de más de 200 km en lugar de objetivos que tienen su base en el terrorismo.

Israel debe también resistir a la mejora en la asistencia de seguridad estadounidense-egipcia hacia el área de los sistemas de armas guiadas a través del GPS. A pesar de que la venta del caza bombardero israelí Rafale movió a Egipto a través del límite en el GPS, el número de estos aviones de combate sigue siendo relativamente bajo (24-36) en comparación con los F-16 de Egipto (por encima de 200).

Dada la falta de fiabilidad a una estabilidad duradera en el Medio Oriente, tal como lo ejemplifican los acontecimientos en Egipto desde el 2011, Israel no debe ignorar posibles escenarios futuros en los que su MMC frente a Egipto pueda importar. En base a la actual convergencia de intereses sobre seguridad entre Israel y Egipto, no se espera que el plantear este tema con Estados Unidos, aunque moleste al Cairo, socave las manifestaciones prácticas de esta relación.

Shimon Arad es Coronel ret. de las Fuerzas de Defensa de Israel. Sus escritos se enfocan sobre temas de seguridad regional.

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