Inicio MEDIO ORIENTE Se recordó la primera visita a Israel del presidente de Egipto Anwar el-Sadat

Se recordó la primera visita a Israel del presidente de Egipto Anwar el-Sadat

Por Gustavo Beron
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Itongadol.- Ayer 19 de noviembre se cumplió un nuevo aniversario del inicio de la histórica visita que el presidente de Egipto, Anwar el-Sadat, efectuó al Estado de Israel durante 3 días, que incluyó su estada en la ciudad de Jerusalem, un discurso pronunciado en la Knesset (Parlamento israelí), varias reuniones con el primer ministro israelí Menajem Beguin, rezar en la mezquita de Al-Aqsa y visitar Yad VaShem. El 9 de noviembre de 1977 Sadat pronunció un largo discurso a los miembros del Consejo del Pueblo Egipcio, incluyendo en uno de sus párrafos su intención de visitar Jerusalem para dialogar directamente con los gobernantes israelíes.

Sus palabras fueron tomadas muy en cuenta por los países árabes, y gran parte de ellos no sólo lo criticó sino que formaron un frente de rechazo entre los que se contaban los gobiernos de Libia, Siria, Irak y Argelia; también generó una pequeña crisis en su gabinete ministerial, pues el ministro de relaciones exteriores egipcio renunció de inmediato.

Por su parte el gobierno israelí, por intermedio de Menajem Beguin le cursó la correspondiente invitación oficial 2 días después, que Sadat aceptó formalmente.

Pero ni las palabras de Sadat ni la invitación israelí fueron hechos espontáneos sino el resultado de arduas negociaciones mantenidas por ambos gobiernos casi desde el mismo momento en que Beguin asumió como primer ministro y Moshé Dayan ocupó la cancillería israelí, en junio de 1977.

Cuando en mayo de 1977 el Likud conducido por Menajen Beguin triunfa en la elección para conformar la nueva Keneset, obteniendo 42 mandatos, los medios daban por sentado que por primera vez en la corta historia del Estado de Israel el partido Laborista sería reemplazado del Gobierno a la vez que preveían un endurecimiento en las relaciones con los palestinos y los estados árabes, llegando algunos analistas a vaticinar la posibilidad de una nueva conflagración bélica en Medio Oriente.

A los pocos días del triunfo electoral, Beguin debió ser internado por padecer problemas cardíacos y desde el hospital conformó el que sería su gabinete de gobierno, sorprendiendo tanto a propios como extraños al designar a Moshé Dayan como ministro de Relaciones Exteriores.

Esa decisión tenía posiblemente dos justificativos, uno la buena relación que Dayan mantenía con los funcionarios del gobierno estadounidense que presidía Jimmy Carter y el respeto, que en ciertos casos llegaba a la admiración, de la oficialidad del ejército egipcio, por la manera que condujo a Tzahal cuando los israelíes ocuparon la península del Sinaí en 1956, muchos de los cuales, ya retirados, eran asesores de Sadat.

Por otra parte tanto Beguin como Sadat sabían que las intenciones del gobierno estadounidense era no sólo lograr mantener el estatus quo en la región, sino producir un acercamiento entre Egipto e Israel, algo que por motivos geopolíticos no podía oponerse.

Esta situación sin duda los obligó a ser pragmáticos y comenzar a mantener negociaciones secretas, indirectas primero y directas después, en base a las cuales Sadat dijo lo que dijo el 9 de noviembre.

Beguin había conformado un gabinete de crisis para analizar las intenciones de Sadat, conformado por Dayan, el jefe del Estado Mayor de Tzahal, Motta Gur, el ministro de Defensa, Ezer Weizman y el responsable de los servicios de seguridad israelíes el mayor general retirado Shlomo Gazit, quienes llegaron a la conclusión que las intenciones de Sadat de llegar a un acuerdo con Israel eran serias, y que seguramente se vieron plasmadas cuando en su discurso en la Kenesset, Sadat dijo “…Para ser absolutamente franco con ustedes, tomé esta decisión después de pensar mucho, a sabiendas de que constituye un grave riesgo para, si D’s Todopoderoso ha hecho que sea mi destino, asumir la responsabilidad en nombre del pueblo egipcio y participar en el destino -determinar la responsabilidad de la nación árabe y el pueblo palestino, el principal deber dictado por esta responsabilidad es agotar todos y cada uno de los medios en un intento por salvar a mi pueblo árabe de Egipto y de toda la nación árabe de los horrores de la nueva, sorprendente y destructiva guerra, las dimensiones de la que se han previsto por nada menos que Dios mismo”.

Anwar Sadat llegó al aeropuerto Ben Gurion en motze Shabat (finalización del sábado) del 19 de junio de 1977, donde fue recibido con todos los honores correspondientes a un Jefe de Estado, pese a que formalmente ambos países, el Estado de Israel y Egipto estaban en guerra. Desde allí se trasladó a la ciudad de Jerusalem, donde al día siguiente pronunció un discurso ante el plenario de la Knesset, actos que sin duda fueron el inicio oficial del proceso que culminó en Camp David, con los acuerdos de paz que establecieron ambos país.

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