Itongadol.- La relación entre Israel y Turquía ha sido tensa durante los últimos años, marcada por altibajos diplomáticos y profundas diferencias políticas. La guerra en Gaza, que se prolongó durante dos años, añadió nuevas fricciones a una dinámica ya compleja, aunque ambos países mantuvieron sus vínculos diplomáticos durante todo el conflicto.
Durante los enfrentamientos entre Israel y la organización terrorista Hamás, funcionarios israelíes buscaron frenar los intentos de Turquía por ampliar su papel en la mediación de un alto el fuego. A nivel regional, el conflicto expuso las líneas divisorias entre los intereses israelíes y turcos, especialmente en Siria, donde ambos países han apoyado a bandos opuestos durante la última década.
La semana pasada, Turquía logró asegurarse un rol clave en el futuro de Gaza al firmar como garante un plan de paz impulsado por Estados Unidos. Junto al presidente Donald Trump, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan firmó una declaración conjunta que respalda el fin de la guerra entre Israel y Hamás, comprometiendo a Ankara a participar activamente en la etapa posterior al conflicto.
Como parte de su participación, Turquía enviará un equipo de respuesta ante desastres a Gaza para colaborar en la recuperación de cuerpos de rehenes israelíes y en la remoción de escombros. Además, se integrará a una fuerza multinacional encargada de monitorear el alto el fuego y de entrenar a las fuerzas de seguridad palestinas.
“Se trata de un giro fascinante en la relación”, señaló Michael Harari, exembajador de Israel en Chipre y miembro del Instituto Mitvim para Políticas Regionales, en declaraciones a The Media Line. “La rivalidad entre ambos, que ha tenido múltiples etapas, vuelve a transformarse. Turquía ha entrado por la puerta principal para involucrarse directamente en el tema palestino”.
Según analistas, la sintonía personal entre el presidente Trump y Erdoğan fue determinante para habilitar este acercamiento, a pesar de las reservas del liderazgo israelí hacia el mandatario turco.
“Lo que ocurre ahora es producto de la presión estadounidense sobre Israel”, explicó la doctora Gallia Lindenstrauss, investigadora principal del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS). “Esto no era lo que Israel quería”.
Lindenstrauss recordó que Israel ha logrado contener las tensiones desde que las relaciones bilaterales con Turquía comenzaron a deteriorarse hace casi dos décadas. Sin embargo, advirtió que el tono y las acciones recientes de Ankara son motivo de preocupación.
“Hemos visto una retórica cada vez más agresiva contra Israel durante la guerra, pero ahora ha adquirido mayor intensidad y viene acompañada de acciones concretas”, concluyó. “Israel debería preocuparse por ello”.

