Itongadol.- La investigadora israelí Elizabeth Tsurkov volvió a Israel el miércoles, después de haber permanecido en manos de la milicia proiraní Kataib Hezbollah durante casi dos años y medio. Su liberación estuvo rodeada de hermetismo, con versiones contradictorias sobre las condiciones del operativo y sobre si hubo o no un intercambio.
Según el diario saudí Asharq Al-Awsat, Kataib Hezbollah llegó a la conclusión a principios de septiembre de que debía liberarla, incluso si ello representaba una pérdida política. Fuentes citadas por el medio señalaron que el gobierno iraquí había lanzado una “campaña de seguridad” contra los secuestradores, mientras Estados Unidos advertía sobre las consecuencias de continuar con la detención. La presión, tanto de Bagdad como de Washington, forzó a la milicia a ceder.
La operación de liberación fue descrita como “compleja”, con contactos entre responsables de seguridad y representantes de la milicia, así como traslados de Tsurkov entre diferentes lugares. Un miembro de Kataib Hezbollah aseguró al periódico que el grupo hizo una “concesión por la seguridad pública”, evitando incomodar al gobierno iraquí y mostrándose dispuesto a respaldarlo.
Rumores de un canje
En las horas siguientes a su liberación, circularon rumores sobre un supuesto acuerdo que incluiría la retirada total de las tropas estadounidenses de Irak. También se habló de un intercambio por dos miembros de la “Resistencia”, entre ellos Imad Amhaz, un comandante naval de Hezbollah capturado por Israel en una operación especial en el norte de Líbano. Sin embargo, fuentes políticas negaron que se hubiera producido un canje, y el propio Líbano aseguró no tener registro de repatriaciones de sus ciudadanos.
Un dirigente del “Marco de Coordinación”, coalición que agrupa a partidos y milicias proiraníes en Irak, sostuvo que el episodio marca “el inicio de una división inédita” entre facciones que hasta ahora habían actuado en bloque bajo la dirección de la Guardia Revolucionaria iraní.

Detalles del cautiverio y la entrega
Tsurkov, de 38 años, había sido secuestrada en Bagdad el 26 de marzo de 2023 mientras realizaba trabajo académico. Ciudadana israelí y rusa, residía en Estados Unidos donde cursaba su doctorado en Princeton. De acuerdo con la investigación del diario saudí, durante su cautiverio fue trasladada en varias ocasiones; incluso, fuerzas estadounidenses llegaron a localizar su paradero sin poder rescatarla.
El día de la liberación, fue llevada a una casa en el barrio de al-Jadriya, una zona de lujo a orillas del río Tigris, donde fue abandonada y posteriormente hallada sola por un equipo de seguridad. El inmueble, según el reporte, pertenecía a un exdirigente político y era alquilado a un jefe miliciano para “misiones especiales”.
Tsurkov padece serios problemas de salud: dificultades para caminar, dolores de espalda y secuelas de una cirugía previa a su viaje a Irak. Fue sometida a exámenes médicos por parte de las autoridades iraquíes y luego por la embajada estadounidense en Bagdad.
Tensiones políticas y repercusiones
El diario señaló que en un primer momento Tsurkov desconfió de quienes llegaron a liberarla, hasta que recibió garantías en inglés de que estaba a salvo. Durante su estadía en un hotel cercano a la Zona Verde, se negó a recibir a funcionarios iraquíes que buscaban visitarla.
La liberación también generó fricciones diplomáticas. El primer ministro iraquí, Mohammed Shia’ al-Sudani, habría mostrado malestar por el anuncio prematuro de Donald Trump en redes sociales, aunque finalmente optó por dejar que el presidente estadounidense capitalizara políticamente la noticia.
Fuentes oficiales en Bagdad interpretaron la operación como una señal de que Irak desea mantener un canal de cooperación con Washington, en un momento de crecientes sospechas sobre una eventual retirada militar norteamericana y el riesgo de sanciones internacionales.
Antes de abandonar Irak, Tsurkov recuperó objetos personales que había adquirido en los mercados de Bagdad antes de su secuestro. Su regreso a Israel cierra un capítulo de cautiverio que se extendió por más de 890 días, pero abre interrogantes sobre el verdadero costo político y diplomático de su liberación.
Fuente: Ynet.

