Inicio MEDIO ORIENTE Crisis aérea en Israel: menos vuelos, más demanda y precios en alza récord

Crisis aérea en Israel: menos vuelos, más demanda y precios en alza récord

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- La próxima temporada de verano podría convertirse en una de las más costosas e inciertas para los viajeros israelíes, debido a una combinación de oferta limitada de vuelos, el lento regreso de aerolíneas extranjeras y una fuerte demanda acumulada. Expertos advierten que esta situación podría derivar en subas significativas de precios e incluso afectar la operatividad durante la temporada alta.

A esto se suman restricciones ya vigentes: los aviones de fuselaje angosto operan con un máximo de 120 pasajeros, mientras que los de fuselaje ancho están limitados a 270, lo que reduce aún más la disponibilidad de asientos antes del inicio del verano.

Según el especialista en aviación y transporte Dr. Uzi Freund-Feinstein, el desarrollo de la temporada dependerá casi por completo de la evolución del frente de seguridad en las próximas semanas. Explicó que para poder satisfacer la demanda será necesario un cese relativamente rápido de los combates y una estabilización de la situación, lo que permitiría a los reguladores flexibilizar las restricciones de vuelo hacia Israel.

En un escenario de mejora, se podría observar una reactivación gradual del tráfico aéreo, comenzando con evaluaciones de riesgo por parte de cada aerolínea antes de retomar operaciones. Sin embargo, advirtió que si el conflicto se prolonga, existe la posibilidad de que la reanudación de vuelos se postergue, e incluso que se pierda toda la temporada de verano.

Paradójicamente, en caso de calma, se espera un fuerte aumento en la demanda. Muchos israelíes buscarían viajar al exterior para “desconectar” y compensar las vacaciones perdidas durante Pésaj y el período de guerra. Las proyecciones indican que podrían alcanzarse niveles récord de turismo emisivo.

El panorama es muy distinto para el turismo receptivo. Se prevé que continúe en niveles bajos, ya que tanto turistas europeos como estadounidenses siguen percibiendo la región como insegura. Esto genera un desequilibrio clave en el mercado.

Durante el período de transición entre Pésaj y el verano, la actividad estará dominada principalmente por aerolíneas israelíes. Incluso si mejora la situación, el regreso de compañías extranjeras sería gradual y probablemente limitado, especialmente desde países fuera de la Unión Europea y Estados Unidos.

El retorno de estas aerolíneas no será inmediato. Implica decisiones complejas vinculadas al nivel de riesgo, la disposición de las tripulaciones a operar en zonas consideradas inseguras, las condiciones de las compañías de leasing de aviones y el costo de las primas de seguro.

Tras el 7 de octubre de 2023, varias aerolíneas suspendieron o abandonaron sus operaciones en Israel, y aunque algunas regresaron gradualmente en 2025, lo hicieron de forma parcial. Por eso, los especialistas estiman que una vuelta completa a la normalidad podría demorar varios meses.

En cuanto a los precios, el escenario tampoco es alentador. Las condiciones actuales recuerdan a las registradas tras el inicio de la guerra en 2023, con riesgo de tarifas elevadas debido a la baja competencia y al posible aumento del precio del combustible.

A comienzos de 2026, la Autoridad de Competencia anunció su intención de multar a El Al con 121 millones de shekels por su política de precios tras el 7 de octubre, cuando alcanzó niveles cercanos al monopolio. Aunque esto podría moderar parcialmente las tarifas, los expertos advierten que aún es temprano para prever el comportamiento del mercado.

Las aerolíneas del Golfo, como Emirates, Etihad y Qatar Airways, podrían recuperarse con mayor rapidez una vez que la situación se estabilice, gracias a su posición estratégica y respaldo estatal. Se espera que retomen su nivel de פעילות en un plazo relativamente corto tras el fin del conflicto.

Desde el sector turístico, el director de la cámara de operadores de turismo receptivo, Yossi Fattal, advirtió que la falta de turistas extranjeros impactará directamente en los precios: sin tráfico en ambos sentidos, muchos vuelos funcionarán prácticamente como “vuelos de repatriación”, lo que encarece los pasajes.

En condiciones normales, el turismo receptivo representa cerca del 40% de las pernoctaciones y cumple un rol clave en equilibrar la demanda. Su ausencia, sumada a problemas estructurales como la falta de infraestructura hotelera, presiona aún más los precios al alza.

Por su parte, Tali Noy, ejecutiva de una importante agencia de viajes, señaló que la demanda existe y es fuerte, especialmente entre familias que buscan viajar tras un período complejo. Anticipó que tras Pésaj podría haber una “avalancha” de reservas con menos disponibilidad y precios más altos.

Como recomendación, sugirió reservar con anticipación, verificar condiciones de cancelación y considerar seguros que permitan cambios, en un contexto marcado por la incertidumbre.

El panorama general deja en claro que, aun en un escenario de mejora, viajar en el verano próximo será más caro, más competitivo y menos predecible que en años anteriores.

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