Itongadol/Agencia AJN.- Las relaciones diplomáticas entre Israel y Venezuela están volviendo a normalizarse tras la ruptura total de 2009, ya que ambas cancillerías anunciaron hoy que habían acordado reanudar sus vínculos consulares y establecer un canal oficial de coordinación.
Ambas naciones pasaron de una sólida amistad y cooperación técnica a una virtual confrontación diplomática por diferencias ideológicas impulsadas durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
Venezuela fue uno de los países que votaron a favor del Plan de Partición de las Naciones Unidas en noviembre de 1947, iniciativa que allanó el camino para la creación del Estado de Israel en mayo de 1948. Un año después, ambos países establecieron relaciones diplomáticas formales.
Durante más de seis décadas mantuvieron una estrecha cooperación en áreas como agricultura, tecnología, ciencia y cultura. Además, la importante comunidad judía venezolana funcionó como un puente de amistad entre ambos pueblos.
El deterioro comenzó a hacerse visible en 2006, cuando Chávez lanzó duras críticas contra Israel por su accionar militar durante la Segunda Guerra del Líbano, en el marco de una política exterior cada vez más alineada con posiciones antiestadounidenses y contrarias al Estado judío.
El 3 de agosto de ese año, el mandatario anunció el retiro del encargado de negocios venezolano en Israel y afirmó que no tenía “interés en mantener relaciones diplomáticas con Israel”. Cuatro días después, Jerusalem convocó a consultas a su embajador en Caracas, Shlomo Cohen.

Meses más tarde, las relaciones se recompusieron parcialmente, aunque la tensión persistió.
Uno de los episodios más controvertidos ocurrió en relación con la comunidad judía venezolana. En 2005 se realizó un primer allanamiento en las instalaciones de Hebraica Caracas que no arrojó resultados y fue ampliamente cuestionado. Dos años después, el 2 de diciembre de 2007, agentes de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) irrumpieron de madrugada en el Centro Social, Cultural y Deportivo Hebraica, en Caracas, bajo la sospecha de que allí podían ocultarse armas o explosivos vinculados a una investigación criminal.
Tras registrar el lugar, las autoridades no encontraron ninguna irregularidad. La Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV) denunció el procedimiento como injustificable y expresó su profunda indignación. Su presidente envió reclamos formales al gobierno de Chávez y a otras autoridades venezolanas.
El operativo generó una fuerte reacción internacional. La Liga Antidifamación (ADL), el Congreso Judío Mundial y el Congreso Judío Latinoamericano condenaron el allanamiento y lo calificaron como un acto de hostigamiento e intimidación contra la comunidad judía. Años más tarde, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) tomó nota del caso y señaló que las explicaciones ofrecidas por el Estado venezolano resultaban insuficientes para esclarecer las circunstancias del procedimiento.
Respuesta de Nicolás Maduro a Agencia AJN
Finalmente, en enero de 2009, en medio de la operación militar israelí en Gaza contra organizaciones terroristas palestinas, el gobierno de Chávez rompió formalmente las relaciones diplomáticas con Israel y expulsó al embajador israelí.
En ese contexto, el entonces canciller venezolano Nicolás Maduro salió públicamente al cruce de una información publicada por la Agencia Judía de Noticias (AJN) que señalaba que Caracas buscaba restablecer los vínculos con Israel.
El 14 de enero de 2009, Maduro calificó esa información como una maniobra destinada a “manipular y crear una campaña de intriga” para reducir el impacto político de la decisión del gobierno de Chávez de declarar personas no gratas y expulsar a siete funcionarios de la embajada israelí, incluido el embajador Shlomo Cohen.
El canciller venezolano ratificó además la decisión de reducir la representación diplomática israelí en Caracas “a su mínima expresión” y sostuvo que la postura de su gobierno frente a la ofensiva israelí en Gaza constituía una “decisión de dignidad”.
Maduro también anunció entonces el envío de ayuda humanitaria venezolana a la Franja de Gaza y cuestionó duramente las operaciones militares israelíes. “Mientras otros envían balas, aviones y misiles para matar al pueblo palestino, nosotros desde aquí estamos enviando todo lo que podamos para ayudar a reafirmar la vida de este pueblo árabe”, afirmó.
El episodio refleja el nivel de tensión alcanzado por la relación bilateral en aquellos días: mientras comenzaban a circular versiones sobre una posible recomposición de los vínculos, el gobierno venezolano las rechazaba públicamente y reivindicaba la ruptura diplomática con Israel.
A partir de entonces, Caracas profundizó su acercamiento a la Autoridad Palestina y respaldó sistemáticamente sus posiciones en los foros internacionales, al tiempo que endurecía su discurso contra Israel.
El 27 de abril de 2009, el entonces canciller venezolano Nicolás Maduro recibió en Caracas a su homólogo de la Autoridad Palestina y ambos establecieron relaciones diplomáticas formales.
Sin embargo, pese al deterioro de los vínculos bilaterales, en septiembre de 2010 Chávez mantuvo una reunión con representantes de la comunidad judía venezolana en el Palacio de Miraflores. El encuentro fue calificado como positivo por ambas partes y el mandatario afirmó posteriormente que terminaron “abrazados y orando por la paz”.
Durante la reunión, los dirigentes comunitarios solicitaron el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Israel, denunciaron la difusión de expresiones antijudías en distintos ámbitos del país y reclamaron mayores garantías de seguridad para la comunidad. Chávez rechazó las acusaciones de antisemitismo, mientras que Maduro denunció la existencia de una supuesta campaña internacional destinada a presentar al gobierno venezolano como hostil hacia los judíos.
Con el paso de los años, la distancia entre Caracas y Jerusalem continuó ampliándose. La creciente relación del chavismo con Irán y con Hezbollah, organización terrorista libanesa considerada uno de los principales enemigos de Israel, profundizó aún más las diferencias.
El 27 de enero de 2019, el entonces primer ministro israelí Benjamín Netanyahu reconoció al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, en línea con la postura adoptada por Estados Unidos y varios países occidentales. Sin embargo, el intento de desplazar a Maduro fracasó.
La reciente captura y posterior encarcelamiento de Maduro en los Estados Unidos abrió una nueva etapa en la relación bilateral. Tras los devastadores terremotos que afectaron a Venezuela, Caracas aceptó la llegada de una misión israelí de rescate y asistencia humanitaria para colaborar en las tareas de emergencia y reconstrucción.
Ese acercamiento continuó desarrollándose y culminó recientemente con el anuncio de la reapertura de las actividades consulares y la creación de un canal formal de coordinación entre ambos gobiernos, un paso que marca el inicio de una nueva etapa tras más de una década y media de enfrentamientos diplomáticos.

