Por United for Eternal Peace
La salvación de los pasajeros del vuelo de Dubái a Tel Aviv nos llena de alegría y gratitud a Hashem. Tras una agresión en la cabina y un brusco descenso, la intervención de pasajeros y tripulantes permitió recuperar el control y aterrizar de emergencia en Arabia Saudita. Los pasajeros sobrevivieron a una situación de enorme peligro.
Desde nuestra emuná, en la valentía de quienes actuaron, en la ayuda disponible y en cada oportunidad que permitió salvar vidas, podemos reconocer Su hashgajá pratit: Su Providencia particular.
El Baal Shem Tov enseñó que la supervisión de Hashem alcanza cada detalle de la creación, incluso aquello que a nuestros ojos parece pequeño o insignificante. Esta enseñanza nos invita a mirar lo sucedido con una conciencia profunda: Hashem está presente también en los momentos en que sentimos que todo escapa de nuestras manos.
Que esta salvación haya ocurrido durante Sucot despierta una emoción especial. La sucá recuerda las Nubes de Gloria que acompañaron a Am Israel en el desierto. Nuestros Sabios relacionan aquellas nubes con el mérito de Aharón HaCohén: una expresión del amor y del cuidado de Hashem por Su pueblo.
Aharón amaba la paz y perseguía la paz. Buscaba acercar a las personas, reconciliarlas y fortalecer la unión de Am Israel. Ese espíritu también se expresa en Sucot: bajo el mismo techo de la sucá, nuestras diferencias encuentran lugar dentro de una pertenencia común. La imagen de la “sucá de paz” nos invita a vivir como un solo pueblo, unidos bajo la protección de Hashem.
A la luz de esta enseñanza, podemos vivir lo sucedido como un llamado a reconocer ese cuidado. La valentía humana también puede ser un instrumento de la ayuda Divina: una persona escucha, otra corre a ayudar, otra aporta sus conocimientos, y juntas hacen posible la salvación.
El código de emergencia aérea 7700 despierta en mí una asociación especial: sus primeras tres cifras evocan el 770 de Eastern Parkway, la sede de Jabad y el lugar desde donde el Rebe difundió sus enseñanzas al mundo. Esta conexión simbólica me recuerda su llamado a fortalecer la emuná, amar a cada Yehudí y transformar cada experiencia en una oportunidad para aumentar la luz y preparar al mundo para la Gueulá.
Nuestra gratitud puede convertirse en acción: una tefilá por la recuperación de los heridos, tzedaká, más unión y una mitzvá más. Siguiendo el ejemplo de Aharón, podemos dar un paso para acercarnos a alguien, hacer las paces y fortalecer el amor entre nosotros.
Gracias, Hashem, por cada vida salvada y por quienes tuvieron el valor de ayudar. Que extiendas sobre nosotros Tu sucá de paz y que tengamos buenas noticias, protección y paz para todo Am Israel y para el mundo entero, con la llegada de Mashíaj ya.

