Itongadol/Agencia AJN.- Israel y Estados Unidos han golpeado al régimen iraní con mayor intensidad y en un territorio mucho más amplio que durante la fase inicial de la denominada “guerra de los 12 días” en junio, según nuevos datos del Proyecto de datos sobre la ubicación y los acontecimientos de los conflictos armados compartidos con The Jerusalem Post.
En junio, amplias zonas del suroeste de Irán permanecieron prácticamente intactas en los primeros días del conflicto. Esta vez, en cambio, los ataques israelíes y estadounidenses han alcanzado en profundidad provincias como Hormozgan, Sistán y Baluchistán y Juzestán, lo que, según los analistas, evidencia una campaña más extensa y ambiciosa.
De la disuasión al cambio de régimen
Otra diferencia clave radica en la naturaleza de la respuesta iraní. En junio, Teherán concentró su fuego casi exclusivamente sobre Israel. Ahora, el régimen ha ampliado su represalia hacia países vecinos y bases estadounidenses en toda la región.
La directora ejecutiva de ACLED, la profesora Clionadh Raleigh, advirtió que Irán intentará imponer costos a escala regional mediante ataques contra zonas turísticas, áreas de expatriados y bases estadounidenses. “Existe un alto riesgo de escalada rápida más que de deterioro gradual”, señaló.
Raleigh sostuvo además que tanto Washington como Jerusalén han dejado entrever que su objetivo va más allá de la disuasión y apunta a un cambio de régimen. “En términos prácticos, los costos los asumirán los civiles, y existe una amenaza real a la estabilidad regional, con alineamientos cada vez más fragmentados”, afirmó, advirtiendo sobre la posibilidad de una expansión del conflicto a través de redes proxy.

Un régimen en momento “desesperado”
El investigador Dr. Menahem Merhavy, del The Harry S. Truman Institute for the Advancement of Peace de la Hebrew University of Jerusalem, consideró que el régimen enfrenta limitaciones militares serias.
“En este momento, el régimen está preocupado por no tener suficiente munición o lanzadores para sostener el conflicto”, explicó. Según su análisis, los ataques contra países vecinos constituyen una apuesta “desesperada” para presionar a Estados Unidos a detener la ofensiva.
Merhavy advirtió que esta estrategia implica un enorme riesgo: los vecinos podrían volverse contra Irán, al igual que su propia población si percibe debilidad. “Están en un momento realmente desesperado”, afirmó.
El vacío de poder tras la muerte de Khamenei
Tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei, el régimen enfrenta además una crisis de sucesión. En las últimas semanas, el nombre de Ali Larijani ha cobrado protagonismo. El domingo anunció la formación de un consejo de liderazgo temporal para gestionar el vacío de poder.
Designado en agosto como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Larijani ha ocupado altos cargos durante décadas y ha sido considerado un leal a Khamenei. Sin embargo, Merhavy cree que, aunque el consejo temporal pueda beneficiarlo en el corto plazo, el régimen aún necesita un líder supremo, cargo para el cual Larijani no sería el candidato ideal.
Cuanto más tiempo permanezca el sistema sin una figura central, mayor será el riesgo de levantamientos internos. “Cada día, cada hora que esto se prolonga, aumenta el riesgo de una sublevación”, advirtió Merhavy.
¿Cambio real o ajuste interno?
Según Raleigh, solo alrededor del 10% de la población iraní apoya firmemente al régimen. La mayoría forma parte de una oposición desorganizada que podría activarse si percibe una debilidad estructural.
Merhavy descartó como poco realista la posibilidad de que el príncipe exiliado Reza Pahlavi asuma el poder en el corto plazo, pese a que algunos sectores occidentales lo mencionan como alternativa. “Es demasiado idealista pensar que pueda tomar el control en el futuro previsible”, señaló.
En su opinión, el escenario más probable sería un relevo interno: un político o un miembro de la Guardia Revolucionaria que conduzca al país hacia una postura menos militarista o menos confrontativa con Occidente.

¿Escalada total o compromiso?
Aunque el inicio del conflicto actual muestra diferencias significativas respecto a junio, Merhavy estima que su duración podría ser similar. Según su pronóstico, el régimen podría buscar un compromiso antes de arriesgar su propia supervivencia, posiblemente aceptando concesiones en materia nuclear y de misiles.
“Irán no era plenamente consciente de hasta qué punto estaba empujando a Estados Unidos e Israel hacia una guerra total que amenaza su propia existencia”, afirmó. Ahora, sostiene, el mensaje ya ha sido comprendido.
No obstante, el analista subrayó la necesidad de realismo respecto a lo que puede lograrse. “Lo máximo que se puede esperar es un trauma tan profundo para el régimen que quiera evitar volver a una situación similar en el futuro”, concluyó.
Mientras tanto, la región enfrenta un escenario de alta volatilidad, con riesgo de luchas de poder internas en Irán, deserciones, violencia localizada y una posible ampliación del conflicto a través de actores aliados.
Fuente: The Jerusalem Post

