Itongadol.- El primer ministro y el ministro de Defensa repudiaron el ataque con pintura roja contra la vivienda del teniente general Eyal Zamir en Hod Hasharon. Ocho manifestantes fueron detenidos y se investigan posibles cargos por incitación y daños a la propiedad.
Itongadol.- El primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz condenaron enérgicamente el acto de vandalismo ocurrido frente al domicilio del jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), teniente general Eyal Zamir. El incidente se produjo cuando un grupo de manifestantes contrarios a la guerra arrojó pintura roja en la entrada de su vivienda en Hod Hasharon, en el centro del país.
En un comunicado de su oficina, Netanyahu afirmó que “las FDI, bajo el mando de su jefe, trabajan con moralidad y determinación para derrotar a Hamás y traer de regreso a todos nuestros rehenes, y cualquier intento de dañarlo debe ser condenado”. El primer ministro llamó además a las fuerzas de seguridad a “llevar a los responsables de este acto atroz ante la justicia”.
La policía israelí informó que ocho personas fueron arrestadas en el lugar por disturbios, mientras que los organizadores de la protesta confirmaron la detención de varios de sus integrantes, alegando que buscaban realizar una manifestación simbólica contra la conducción de la guerra en Gaza.

El ministro de Defensa, Israel Katz, calificó lo sucedido como “una línea roja”. “Condeno enérgicamente a los manifestantes violentos que vandalizaron la casa del jefe del Estado Mayor, quien trabaja día y noche para defender al Estado de Israel. Espero que la ley actúe contra ellos y que reciban el castigo más severo”, expresó.
Fuentes políticas en Jerusalem señalaron que el incidente ha generado preocupación por la creciente polarización en el debate interno sobre la guerra. Para sectores de la oposición, los ataques contra figuras militares representan un riesgo para la cohesión nacional en un momento de alta tensión.
La vivienda de Zamir, ubicada en un barrio residencial, permanece bajo custodia policial reforzada tras el episodio. Autoridades locales advirtieron que cualquier acción de protesta que traspase los límites de la legalidad “pone en riesgo la seguridad de todos los ciudadanos y mina la legitimidad del diálogo democrático”.

