Itongadol/Agencia AJN.- El líder de la oposición israelí, Yair Lapid, aseguró que pese a sus duras críticas contra el primer ministro Benjamin Netanyahu, Israel actuará unido en caso de una escalada militar con Irán.
Durante un discurso ante el pleno de la Knéset, Lapid afirmó que si estalla una guerra con Teherán, “todas las diferencias de opinión quedarán en un congelamiento profundo” hasta que finalice el conflicto.
“Como en el pasado, me movilizaré para la diplomacia pública israelí y para fortalecer el estatus internacional de Israel”, declaró. “Como en el ataque anterior, iré a donde sea necesario, desde CNN hasta el Parlamento británico, y les diré: ‘Saben que soy el jefe de la oposición, saben que Netanyahu y yo somos rivales, pero Irán debe ser atacado con toda la fuerza, el régimen de los ayatolás debe ser derrocado’”.
Ataque frontal a Netanyahu por el 7 de octubre
Antes de prometer unidad frente a Irán, Lapid lanzó un fuerte ataque político contra el primer ministro, afirmando que su legado histórico quedará definido “únicamente” por los acontecimientos del 7 de octubre.
“Entiendo el intento de escribir una historia diferente. Usted conoce la verdad. Eso es lo que tanto le asusta. La historia solo lo recordará por el 7 de octubre”, sostuvo, en alusión a los esfuerzos de Netanyahu por desviar responsabilidades por el devastador ataque de Hamás.
Lapid acusó al mandatario de no haber anticipado “a dónde conducían las maletas de dinero provenientes de Qatar” y “a dónde llevaba la política equivocada y destructiva de fortalecer a Hamás”.
Debate sobre la palabra “masacre”
El líder opositor también criticó a la Oficina del Primer Ministro por intentar eliminar la palabra “masacre” de un proyecto de ley conmemorativo del 7 de octubre.
“Cuando queman bebés, cuando familias enteras son asesinadas en un asesinato masivo, no es un ‘evento’, es una masacre”, afirmó. “No habrá una asociación más fuerte ni más significativa, nada más que defina su mandato como primer ministro, más que la masacre del 7 de octubre”.
Las declaraciones reflejan la profunda polarización política interna en Israel, que convive con una creciente tensión regional y la posibilidad de un enfrentamiento directo con Irán.

