Itongadol/Agencia AJN.- Cientos de personas se reunieron en el cementerio del Kibutz Be’eri para acompañar el funeral de Meny Godard, de 73 años, asesinado durante el ataque del 7 de octubre de 2023 y cuyo cuerpo permaneció en manos de Hamás y la Yihad Islámica Palestina por más de dos años. Godard fue finalmente sepultado junto a su esposa, Ayelet, de 63, también asesinada durante la masacre.
Según informó la familia antes del funeral, Godard “amaba esta tierra, sus canciones y su gente”. Ambos fueron asesinados en Be’eri por terroristas de la Yihad Islámica Palestina en los primeros momentos del ataque coordinado por Hamás.
Herzog pide perdón y exige investigar la masacre
Durante la ceremonia, el presidente Isaac Herzog pronunció un emotivo elogio en el que pidió perdón a la familia y al propio Godard por la incapacidad del Estado para proteger a los ciudadanos durante el ataque.
“Nos despedimos hoy de ti, pero en verdad las palabras de despedida están dedicadas al recuerdo: a ti y a Ayelet, el amor de tu vida”, expresó Herzog. “Como presidente del Estado de Israel, sé que pedir perdón no es suficiente. Lamento que no hayamos estado ahí para protegerlos. Lamento que haya tomado más de dos años traer de vuelta al querido Meni a su hogar”.
Herzog también insistió en la necesidad de investigar en profundidad la masacre del 7 de octubre. Más tarde, en un mensaje publicado, afirmó: “Cuando miramos las lápidas de los miembros del kibutz enterrados en Be’eri, podemos ver que los terroristas de Hamás asesinaron lo mejor de la humanidad”.

“Hoy nos despedimos de Meny y Ayelet, una pareja inseparable en su amor, en sus vidas y en sus muertes. Ahora están nuevamente juntos, y nosotros, que sufrimos y lamentamos, los acompañamos”, añadió.
Una familia golpeada y una comunidad aún en duelo
Los Godard dejan cuatro hijos —Mor, Gal, Bar y Goni—, siete nietos y varios hermanos. El kibutz, que perdió a unos 100 residentes en el ataque del 7 de octubre, ya había realizado un funeral simbólico para la pareja en febrero de 2024, cuando solo el asesinato había sido confirmado pero el cuerpo de Meny aún no había sido devuelto.
En ese homenaje, Be’eri destacó el carácter cálido de Godard, su “amor por los deportes, el océano y las personas”. Exfutbolista profesional en la década de 1970, combatió en la guerra de Yom Kipur y, ya en el kibutz, trabajó en distintos roles: en la imprenta, en la tienda local, como economista jefe y como guardavidas.
La inhumación de Godard cierra un ciclo doloroso para su familia y para Be’eri, una de las comunidades más golpeadas por el ataque. Para muchos de los presentes, su entierro marca un acto de justicia mínima tras más de dos años de incertidumbre y espera.

