Itongadol.- La coalición gubernamental israelí volvió a posponer este miércoles la votación clave para extender las órdenes de reclutamiento de emergencia para reservistas del IDF, al no alcanzar la mayoría necesaria en el Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knéset. Este es el segundo intento fallido en menos de dos meses, revelando la profunda inestabilidad política que atraviesa el gobierno de Netanyahu.
El líder de la oposición, Yair Lapid (Yesh Atid), no tardó en reaccionar: «Acabamos de evitar en el comité un aumento injustificado de la carga sobre nuestros reservistas. Esta es otra demostración de que tenemos un gobierno minoritario ilegítimo que no puede funcionar correctamente». Su colega de partido, la diputada Merav Ben Ari, fue más allá en sus críticas: «Hablan de reclutar 300,000 reservistas para operaciones en Gaza, pero ni siquiera pueden reunir los votos necesarios en el comité. Es el colmo de la incompetencia».
La situación política actual es particularmente frágil. La coalición de Netanyahu se redujo a solo 60 escaños después de la salida del partido ultraortodoxo Torá Judía Unida y del diputado Avi Maoz el mes pasado. Esta estrecha mayoría complica cualquier iniciativa legislativa controvertida, especialmente aquellas relacionadas con el servicio militar. Vale recordar que en mayo pasado el gobierno ya había fracasado en un intento similar, aunque logró aprobar la medida días después mediante maniobras políticas.
Según informes de medios hebreos, la votación se postergaría hasta la próxima semana. Fuentes parlamentarias indican que la oposición planea asistir casi en pleno, mientras que la coalición sigue sufriendo por ausencias clave, incluyendo la del ex presidente del comité Yuli Edelstein, recientemente destituido de su cargo. Esta situación genera serias dudas sobre la capacidad del gobierno para aprobar la medida en el futuro inmediato.
El aspecto operativo es particularmente preocupante para las Fuerzas de Defensa de Israel. La extensión del reclutamiento de emergencia es vital para mantener las operaciones en Gaza y hacer frente a las tensiones en la frontera norte con Líbano. Analistas militares advierten que cualquier demora en esta decisión podría afectar la capacidad operativa del ejército en el mediano plazo.
El trasfondo político es igualmente complejo. Observadores señalan que Netanyahu enfrenta un delicado equilibrio: por un lado, la presión militar para mantener los efectivos; por otro, la resistencia de sus socios ultraortodoxos a medidas que afecten a sus comunidades. Esta tensión se ha agudizado en los últimos meses, con crecientes críticas sobre la distribución desigual de la carga del servicio militar.
La situación actual refleja una paradoja evidente: mientras el gobierno insiste en la necesidad estratégica de mantener movilizados a decenas de miles de reservistas, no logra consolidar el apoyo político necesario para hacerlo. Esta contradicción está generando malestar tanto en las filas militares como en la sociedad civil, donde muchos cuestionan la prolongación indefinida del estado de emergencia.
Algunos analistas políticos sugieren que este nuevo traspié podría acelerar los rumores sobre elecciones anticipadas, especialmente si el gobierno sigue mostrando incapacidad para aprobar medidas fundamentales relacionadas con el conflicto. Sin embargo, otros creen que Netanyahu buscará aprobar la extensión mediante negociaciones de última hora, como ya hizo en ocasiones anteriores.

