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Fuerte polémica por la propuesta de eliminar la cláusula de los nietos de la Ley de Retorno

Por IG
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Itongadol/AJN.- Betzalel Smotrich planteará mañana (miércoles) en el pleno de la Knesset una enmienda a la Ley de Retorno y la eliminación de la cláusula de los nietos. El proyecto de enmienda a la ley anteriormente ha ganado el apoyo de políticos religiosos, pero la dura oposición de los legisladores que inmigraron de la ex Unión Soviética. Muchos de ellos interpretaron la decisión de enmendar la ley como una solicitud para derogar toda la Ley de Retorno. Escribió el diputado Yoel Rozbozov: “El miércoles, el partido Iemina someterá a votación una ley que busca derogar la Ley de Retorno. Vergüenza».

A continuación, Smotrich le respondió al miembro de la Knesset que las cosas deberían aclararse y que su propuesta es enmendar una ley y no derogar toda la Ley de Retorno. «D’s nos libre, Yoel. No mientas. No derogar la Ley del Retorno. Fortalecerla. Derogar la cláusula del nieto que ha permitido durante muchos años traer a Israel a quienes nada tienen que ver con el judaísmo», respondió Smotrich. Luego de ver las otras reacciones de los miembros de la Knesset que atacaron su propuesta, Smotrich publicó un largo posteo en el que aclaraba su propuesta y la importancia de la misma.

«Mañana, miércoles, someteré a votación del pleno de la Knesset un proyecto de ley para derogar la cláusula del nieto de la Ley de Retorno. Los ataques hipócritas y falsos de Yvette Lieberman y su gente son un ejemplo clásico de cómo se realiza un lavado de cerebro y establecen una narrativa que no tiene anclaje en la realidad para avanzar en una agenda destructiva y peligrosa», abrió Smotrich. Smutrich se apresuró a aclarar y escribió: Dejémoslo asentado: la gran aliá de la Unión Soviética es un acontecimiento histórico asombroso».

Smotrich continuó: «Amamos a los olim y estamos felices de que estén con nosotros. La mayoría de ellos son judíos según la Halajá y aquellos que debido a las complicaciones del largo y maldito exilio no son judíos y ya están aquí, deberían acercarse con amor al pueblo judío y convertirse». Por otro lado, dijo: «La continuación de la llegada a Israel de quienes no son judíos ni tienen afiliación alguna con el judaísmo bajo los auspicios de la cláusula del nieto podría crear una asimilación difícil en las generaciones futuras, poner en peligro la continuidad del pueblo judío y abolir la mayoría y el carácter judíos del Estado».

«La derogación de la cláusula del nieto tampoco evitará que los descendientes de judíos que sientan afinidad con el judaísmo y el Estado de Israel emigren a Israel en virtud de la Ley del Retorno», afirma Smotrich. «Simplemente tendrán que mostrar seriedad y convertirse en el extranjero según la Halajá y luego inmigrar como judíos a todo efecto. Cualquiera que busque permitirles a quienes no son judíos inmigrar a Israel sin convertirse simplemente niega la definición halájica del judaísmo y busca fomentar la asimilación y la destrucción del pueblo judío».

La iniciativa se da en el marco de otra polémica: Israel podría cerrar sus puertas a los conversos de las comunidades judías emergentes.

La posición del Ministerio del Interior, que indignó a los defensores del pluralismo judío en todo el mundo, fue revelada en un escrito presentado ante el máximo tribunal israelí. Las comunidades emergentes, que se estiman en millones, incluyen grupos descendientes de las llamadas «tribus perdidas», como los Bnei Menashe del noreste de la India, o los «Bnei Anusim» obligados a convertirse durante las inquisiciones españolas y portuguesas. También abarcan numerosas comunidades de Sudamérica, como los «judíos del Amazonas».

Si el Ministerio del Interior de Israel logra su cometido, las conversiones de grupos realizadas en las llamadas comunidades judías «emergentes» ya no serán reconocidas por el Estado. Eso significaría que los judíos que se conviertan en estas comunidades remotas no podrían emigrar a Israel.

Después de años de idas y venidas, el ministerio finalmente aclaró su posición sobre este tema tan polémico en un escrito presentado recientemente a la Corte Suprema, en respuesta a una demanda presentada hace cinco años por dos conversos de una comunidad judía emergente de Perú a quienes se les había ordenado abandonar el país después de que se les denegaran sus solicitudes para obtener la condición de inmigrantes.

El Tribunal Supremo aún no ha emitido su fallo definitivo en el caso, pero la posición expuesta por el ministerio seguramente profundizará la creciente división entre Israel y la Diáspora en cuanto al reconocimiento de las conversiones realizadas por los rabinos fuera de los auspicios del Jefe de los Rabinos autorizado por el Estado.

El actual ministro del Interior, Arye Dery, es el jefe del partido ultraortodoxo Shas, que defiende esta posición hasta las últimas consecuencias.

«El ministro Dery ha demostrado una vez más que no tiene ni idea de la naturaleza, las costumbres y el tamaño de la nación judía fuera de su propia comunidad ultraortodoxa», dijo Yizhar Hess, director ejecutivo del movimiento conservador-masortí de Israel. «El Ministerio del Interior, bajo su dirección, hace todo lo posible para desafiar y avergonzar a los judíos cuyas conversiones o forma de vida no se ajustan a sus propias creencias ortodoxas», agregó.

El rabino Gilad Kariv, director ejecutivo del movimiento reformista de Israel, dijo que la posición del ministerio era «una afrenta a la tradición judía que rige el tratamiento de los conversos». «Bajo el liderazgo de ministros ultraortodoxos, el Ministerio del Interior se niega a mantener conversaciones constructivas con los líderes de las corrientes igualitarias del judaísmo y prefiere profundizar los conflictos entre el Estado de Israel y las comunidades liberales de todo el mundo», dijo.

Las comunidades judías emergentes abarcan un amplio espectro, e incluyen grupos que afirman ser descendientes de las llamadas «tribus perdidas», como los Bnei Menashe del noreste de la India. También incluyen a los «Bnei Anusim», descendientes de judíos obligados a convertirse durante las inquisiciones españolas y portuguesas.

Además, abarcan numerosas comunidades de América del Sur y otros rincones remotos del mundo que han descubierto recientemente el judaísmo y adoptan las prácticas judías, a veces convirtiéndose al judaísmo, pero a menudo no. Algunos de estos grupos tienen raíces judías documentadas.

Los investigadores que estudian las comunidades judías «emergentes», también conocidas como comunidades «judaizantes», han estimado su número en millones.

Algunas de estas comunidades ya han obtenido el reconocimiento oficial de los movimientos conservadores y reformistas y operan bajo sus auspicios. La más grande de ellas es la comunidad Abayudaya, de 2.000 miembros en Uganda, cuyos miembros comenzaron a practicar el judaísmo hace unos 100 años pero sólo se convirtieron oficialmente en las últimas décadas, principalmente por los rabinos conservadores. Como los Abayudaya, los miembros de estas comunidades remotas tienden a ser personas negras.

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