Itongadol.- Shlomo Hillel, diplomático israelí y Premio Israel, falleció el lunes a la edad de 97 años.
«He recibido con gran dolor la noticia del fallecimiento de Shlomo Hillel, décimo presidente de la Knesset, ministro del Interior, comisario de policía y premio Israel», expresó el presidente Reuven Rivlin.
«Procedía de una gran generación que luchó con sus propias manos por la independencia de Israel y su existencia como refugio seguro para el pueblo judío. Trabajó para traer inmigrantes a Israel desde Medio Oriente de diversas y numerosas maneras, tanto abiertamente como en secreto, y muchos le deben su inmigración y su posterior vida en este país», finalizó Rivlin.
También envió un mensaje afligido el primer ministro Benjamín Netanyahu, quien mediante un posteo en su cuenta de Instagram despidió a quien destacó como un «un gran amante de la Tierra de Israel». «Su bendito trabajo por la sociedad israelí será recordado por generaciones», añadió el mandatario.
Hillel ocupó el cargo de presidente de la Knesset entre 1984 y 1988. El político de origen iraquí fue también agente del Mossad, diplomático, político, ministro del gobierno, presidente mundial de United Israel Appeal y autor.
De joven, estuvo entre los fundadores del kibutz Maagan Michael, un destino popular para jóvenes que se mudan a Israel. Participó en la inmigración de judíos iraquíes, rusos y etíopes, y uno de sus últimos cargos oficiales fue el de presidente mundial de Keren Hayesod.
Era el orgullo de la comunidad iraquí de Israel.
Cabe señalar que Hillel, nacido en Irak, desempeñó un papel importante en la creación del Estado, en la inmigración durante los primeros años, en la diplomacia y en las relaciones de la diáspora israelí en una época en la que la jerarquía del país era de ascendencia asquenazí (descendiente de europeos), y miraba por encima del hombro a los no asquenazíes, especialmente a los procedentes de cualquier lugar de Medio Oriente.
Hillel no era una excepción a la regla en el Partido Laborista.
La presidenta del Partido Laborista, Merav Michaeli, dijo que el jueves pasado Hillel se inscribió en la lista para la Knesset, y de repente ya no está. «El afable Hillel era la columna vertebral del Movimiento Laborista, y dejó una huella indeleble en muchos lugares», señaló.
A pesar de haber ocupado altos cargos en distintos ámbitos, Hillel seguía siendo un individuo bien predispuesto, que siempre tenía tiempo y una palabra amable para los demás.