Itongadol/Agencia AJN.- En el marco del Día Internacional de Conmemoración de las víctimas del Holocausto, el ministro de la Diáspora y de la Lucha contra el Antisemitismo de Israel, Amichai Chikli, afirmó que la ideología nazi no fue erradicada tras el Holocausto y sostuvo que hoy persiste bajo nuevas formas, especialmente a través del extremismo islamista que, según indicó, amenaza tanto al Estado de Israel como a las comunidades judías en todo el mundo.
En una extensa declaración, Chikli recordó que el verano de 1944, el último de funcionamiento del campo de exterminio de Auschwitz, fue el más letal de su historia. “Entre el 15 de mayo y el 7 de julio de 1944, 437.000 judíos húngaros fueron asesinados en Auschwitz”, señaló. Según detalló, durante ese período llegaban entre tres y cuatro trenes diarios, con decenas de vagones cargados de familias enteras.

El ministro describió el proceso de exterminio y subrayó que la muerte “no era instantánea”. “Había minutos aterradores de espera: puertas selladas, el gas llenando la habitación, y un sufrimiento insoportable hasta el final”, afirmó.
Chikli citó además el testimonio del escritor y sobreviviente del Holocausto Elie Wiesel, quien en su libro Night relató escenas de niños arrojados al fuego. “Sí, lo vi con mis propios ojos… niños quemados en las llamas”, recordó.
Al referirse a los últimos meses del régimen nazi, indicó que, ante el avance del Ejército Rojo, unos 60.000 prisioneros fueron forzados a marchas de evacuación en pleno invierno, sin comida ni refugio. “Miles murieron al costado del camino, sin tumbas y sin nombres”, sostuvo. Cuando las fuerzas soviéticas llegaron a Auschwitz en enero de 1945, hallaron apenas 7.000 sobrevivientes, “hambrientos, enfermos y apenas con vida”.
Chikli remarcó que antes de la Segunda Guerra Mundial la población judía mundial era de aproximadamente 17 millones, y que al finalizar el conflicto quedaban poco más de 11 millones. “En seis años perdimos a un tercio de nuestros hijos e hijas”, afirmó, y advirtió que, 81 años después, el pueblo judío aún no se ha recuperado demográficamente del genocidio.
En ese contexto, sostuvo que la amenaza persiste. “Un hacha sigue levantada contra nosotros, buscando destruir al pequeño Estado judío y dañar a los judíos en cada punto del planeta”, dijo, al mencionar ataques tanto en el sur de Israel como en ciudades como Manchester y Sydney.

El ministro vinculó esa amenaza al extremismo islamista, al que describió como profundamente influenciado por la ideología nazi. “No es una coincidencia que soldados de Las Fuerzas de Defensa de Israel hayan encontrado ejemplares de Mein Kampf en Gaza y en el Líbano”, afirmó. También mencionó el uso de saludos nazis y esvásticas en manifestaciones de Hamás.
Chikli trazó un recorrido histórico y sostuvo que el nazismo fue admirado en partes del mundo árabe incluso antes de la Segunda Guerra Mundial, y que el islam político adoptó el antisemitismo racial nazi, fusionándolo con el antisemitismo religioso. En ese marco, señaló al fundador de los Hermanos Musulmanes, Hassan al-Banna, y al muftí de Jerusalem Haj Amin al-Husseini como figuras clave de lo que definió como una síntesis ideológica “islamo-nazi”.
Según explicó, el muftí colaboró activamente con el régimen de Adolf Hitler, difundiendo propaganda nazi en árabe y organizando unidades musulmanas de las SS. Chikli recordó declaraciones de al-Husseini en las que llamaba a expulsar y asesinar a los judíos, y afirmó que ese mismo espíritu está presente en la carta fundacional de Hamás.
“Esta ideología debe ser erradicada”, concluyó el ministro, al advertir que el antisemitismo contemporáneo no es un fenómeno aislado, sino la continuación de una doctrina genocida que aún busca legitimación política y religiosa.

