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Corte Suprema interroga al Estado y a Jerusalem por el retraso en la plena implementación del «Kotel igualitario»

Por IG
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Itongadol.- La Corte Suprema de Justicia de Israel realizó hoy una audiencia sobre el retraso en la plena implementación del «Kotel igualitario».

Los jueces presionaron a los funcionarios estatales y de la Municipalidad de Jerusalem sobre por qué, casi una década después de la aprobación y posterior congelamiento de un acuerdo, los feligreses aún no pueden acceder al Muro en forma fiable y por qué mejoras básicas han permanecido estancadas durante años.

El eje central del caso es el «Acuerdo del Kotel», aprobado por el gobierno en enero de 2016 tras negociaciones coordinadas por los entonces secretario de gabinete, Avichai Mandelblit, y presidente de la Agencia Judía, Natan Sharansky.

El acuerdo pretendía desarrollar «Ezrat Israel», la zona sur del Muro, cerca del Arco de Robinson, como un espacio reconocido para el rezo mixto, con un marco de administración que incluiría a representantes de los movimientos Reformista y Conservador, así como a las Mujeres del Kotel, y con financiación estatal para su mantenimiento y servicios. La ortodoxia conservaría el control de la explanada tradicional.

Sin embargo, por la presión política de los partidos ortodoxos, el gobierno decidió en 2017 congelar el plan.

Las peticiones que impugnaron ese congelamiento estuvieron pendientes durante casi una década y los peticionarios argumentaban que el prolongado limbo producía una violación continua de los derechos a la igualdad y la libertad religiosa en el sitio con mayor carga simbólica del judaísmo.

La audiencia se produjo después de años en los que el Estado buscó repetidamente retrasos por razones diversas, desde las elecciones hasta la pandemia de COVID-19, la guerra y disputas burocráticas.

Esta vez, el tribunal rechazó una nueva solicitud de aplazamiento y convocó a un panel ampliado encabezado por su presidente, Isaac Amit, y los jueces Noam Solberg, Dafna Barak-Erez, David Mintz, Yael Willner, Alex Stein y Gila Kanfi-Steinitz.

Un punto álgido fue la cuestión del acceso físico a esa sección. Los peticionarios afirman que la plataforma de madera dañada hace años nunca fue reparada adecuadamente, lo que les impide a los feligreses acercarse o tocar las piedras del Muro desde la explanada sur.

En presentaciones previas, argumentaron que tanto un permiso de renovación a gran escala como otra más pequeña e inmediato han estado estancadas desde 2023, con poco progreso hasta que la fecha de la audiencia obligó a que se muevan. Señalaron una disputa sobre la autoridad de planificación y obstáculos procesales y dijeron que el Estado aún no ha establecido un cronograma creíble sobre cuándo se darán los permisos, cuándo comenzarán los trabajos ni cuándo terminarán.

Los peticionarios describieron un patrón que ha definido el caso: agencias que reconocen el problema y luego le atribuyen la responsabilidad a otras entidades.

Hoy, abogados estatales y representantes municipales insinuaron que la culpa de que las obras de infraestructura necesarias no hayan avanzado era del otro, una postura que generó escepticismo en el tribunal, según los peticionarios.

Estos también volvieron sobre otro frente sensible: un trato desigual entre la zona igualitaria del sur y la explanada principal. Sostuvieron que mientras que esta recibe una sólida financiación estatal e inversión en infraestructura, la suya opera con un presupuesto mucho más limitado y depende en gran medida para funcionarde los esfuerzos del movimiento Masortí.

Las peticiones también abordaron otro punto álgido que ha provocado reiterados enfrentamientos en el Kotel: la oración mensual de las Mujeres del Muro y las normas sobre Rollos de la Torá en la sección femenina de la explanada principal.

Los demandantes argumentaron que prohibirles a las mujeres llevar un Rollo de la Torá o negarles el acceso a los que son de propiedad pública les impide de hecho rezar según sus costumbres.

En una notificación difundida ayer, el Gran Rabinato enfatizó que había recibido autorización para una representación legal independiente y buscaba presentar una postura propia y detallada. Adjuntó una decisión halájica (según la ley judía) de los grandes rabinos de Israel y una carta del rabino del Muro Occidental, Shmuel Rabinovitch, argumentando que la santidad del sitio y la «costumbre del lugar» no pueden ser alteradas.

Rabinovitch ha sostenido constantemente que el Kotel está abierto a todos, mientras respeten las prácticas aceptadas del sitio, un marco que evita una confrontación constante.

El argumento legal más amplio del Rabinato afirma que los asuntos de carácter halájico y la costumbre de rezar en el Muro no son asuntos de competencia judicial.

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