Itongadol/Agencia AJN.- Grabaciones del ex primer ministro israelí Yitzhak Rabin, publicadas por el Ministerio de Defensa para conmemorar el 30° aniversario de su asesinato, revelaron su preocupación por que la inestabilidad y la agitación siempre amenacen a Israel, aun cuando implemente estrategias a largo plazo para estabilizar su posición en la región.
“En general, el Estado de Israel ha vivido, vive y seguirá viviendo en dos vías paralelas: una vía que requiere planificación, previsión y evaluación de los acontecimientos a corto, mediano y largo plazo, y otra, una segunda vía, de acontecimientos inesperados”, dijo en una conferencia de noviembre de 1976, a mitad de su primer mandato.
“La capacidad de vivir simultáneamente con una visión a largo plazo -la necesidad de prepararse, planificar y actuar- entre una política a largo plazo y, al mismo tiempo, el estar preparados para todo tipo de convulsiones que Medio Oriente siempre ha ocultado ha sido y seguirá siendo una de las principales características”, prosiguió Rabin.
También en otras grabaciones, incluidos varios discursos al Estado Mayor de las FDI de las décadas de 1960 y 1970, enfatizó repetidamente la importancia de perseguir una visión estratégica y política a largo plazo, incluso cuando se siga un camino paralelo de preparación constante para crisis inesperadas.
En un discurso ante oficiales militares en 1977, Rabin enfatizó el desafío de guiar a Israel entre el poder militar y la destreza diplomática.
“Israel sin fuerza no existirá”, dijo, antes de agregar que el país debería “pasar de priorizar el conflicto armado a oportunidades de negociación”.
La insistencia en mantener esas “dos vías paralelas” podría reflejar la reevaluación posterior a la Guerra de Iom Kipur, cuando Israel se vio sorprendido por su percepción de que Egipto y Siria carecían de la voluntad o la capacidad de lanzar un ataque de magnitud.

En tanto, Rabin consideraba indispensable la alianza de Jerusalem con Washington, tanto en el ámbito militar como en el diplomático, para lograr sus cuatro objetivos principales para la consolidación de la paz: priorizar las negociaciones por sobre la confrontación, mantener la fuerza militar, asegurar una asistencia exterior sostenida y llevar a cabo todo ello en un contexto de relativa calma.
“Sin un entendimiento estratégico con los Estados Unidos no se pueden alcanzar tres de los objetivos y, por consiguiente, el cuarto”, afirmó en el citado discurso de 1976.
Por otra parte, al final de su primer mandato, Rabin advirtió sobre las expectativas de resultados instantáneos a través de la diplomacia.
«La negociación como objetivo central no significa lograr la paz, sino cambiar la prioridad de la confrontación militar a la posibilidad de entablar negociaciones», dijo.

