Itongadol.- El Kremlin informó que el presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo azerbaiyano, Ilham Aliyev, trabajan para “pasar la página” en las relaciones bilaterales entre Moscú y Bakú.
Las tensiones comenzaron a disminuir a principios de octubre, después de que Putin reiterara sus disculpas y admitiera públicamente, por primera vez, ante Aliyev, que misiles antiaéreos rusos fueron los responsables del derribo del avión de pasajeros de Azerbaijan Airlines en diciembre de 2024. Las relaciones entre ambos países se deterioraron luego de que el Kremlin intentara inicialmente evitar asumir la culpa por el accidente.
Tras el incidente, Azerbaiyán adoptó una serie de medidas interpretadas como represalias, entre ellas la detención de ocho ciudadanos rusos acusados de participar en delitos cibernéticos y tráfico de drogas como parte de supuestos “grupos criminales organizados”.
“Valoramos altamente el resultado de la reunión entre los dos presidentes en Dushanbé (Tayikistán). Fue un paso crucial hacia ese proceso de pasar la página en nuestras relaciones bilaterales”, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, a periodistas.
Las declaraciones se produjeron un día después de que un tribunal de Bakú extendiera por tres meses, a partir del 1 de noviembre, la prisión preventiva de los ocho ciudadanos rusos. Moscú no ha hecho comentarios públicos sobre la decisión judicial.
Peskov señaló que Putin abordó “todos estos temas sensibles” relacionados con las detenciones durante su encuentro con Aliyev el 9 de octubre en Tayikistán. Poco después de esa reunión, Azerbaiyán liberó al jefe local de la oficina de Sputnik, el medio estatal ruso.
El viernes, otro tribunal de Bakú ordenó el arresto domiciliario por tres meses para un segundo periodista detenido de Sputnik Azerbaiyán.
“El trabajo sobre los casos de los ciudadanos rusos detenidos en Azerbaiyán continúa a nivel de expertos”, añadió Peskov.
El avión de Azerbaijan Airlines, con 62 pasajeros y cinco tripulantes, volaba de Bakú a la república rusa de Chechenia el 25 de diciembre cuando desapareció del radar y se estrelló en territorio kazajo, causando la muerte de 38 personas.
Las autoridades rusas ofrecieron versiones contradictorias sobre el siniestro: primero mencionaron mala visibilidad o un posible impacto con aves, y luego afirmaron que los sistemas de defensa aérea apuntaban a drones ucranianos en la zona.
Kazajistán publicó en febrero un informe de 53 páginas que señalaba que el avión fue alcanzado por “objetos externos”, lo que provocó pérdida de fluido hidráulico y presión, derivando en una falla del estabilizador. Las autoridades de aviación civil rusas afirmaron que no tuvieron acceso completo a los restos del aparato.
Putin le informó a Aliyev este mes que la investigación sobre el accidente “está próxima a concluir”.

