Itongadol/AJN.- Cientos de personas protestaron hoy en el Monte del Templo de Jerusalem contra el voto del presidente francés Emmanuel Macron de proteger el derecho a caricaturizar al profeta Mahoma, en una jornada de manifestaciones que se replicaron en distintos países del mundo contra la política del gobierno galo.
En el Monte del Templo, los manifestantes corearon, “con nuestras almas y con nuestra sangre sacrificamos por nuestro profeta, Mahoma”, y lo que la policía de Israel describió como “lemas nacionalistas”. Incluso, los manifestantes también llamaron a Macron “el enemigo de Dios”.
La policía dispersó a los “alborotadores” y arrestó a tres personas por alteración del orden público, según informó el diario The Times of Israel en su sitio web.
Según los informes, cientos de palestinos también participaron en una marcha para condenar los comentarios de Macron en una protesta realizada en el barrio de Kafr Aqab de Jerusalem y en el vecino campo de refugiados de Qalandiya.
En Hebrón y Khan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza, se llevaron a cabo grandes procesiones al mediodía y algunos de los manifestantes prendieron fuego a fotos del presidente francés.
Los manifestantes llevaban diademas que declaraban que insultar a Mahoma era una línea roja y ondeaban banderas adornadas con la declaración de fe islámica.
Lo cierto es que las declaraciones del presidente francés han seguido turbando al mundo musulmán.
Se estima que 2.000 fieles celebrando el Mawlid, el cumpleaños del profeta Mahoma, salieron a las calles en la ciudad de Lahore, en el este de Pakistán. Multitudes encabezadas por partidos islámicos corearon consignas contra Francia, levantaron pancartas y obstruyeron las carreteras principales en el camino hacia un santuario sufí.
Decenas de personas pisotearon furiosamente las banderas francesas y clamaron por el boicot a los productos franceses. En Multan, una ciudad en la provincia de Punjab, en el este de Pakistán, miles de personas quemaron una efigie de Macron y exigieron que Pakistán rompiera los lazos con Francia.
En Pakistán, incluida la capital, Islamabad, la policía desplegó un importante operativo para evitar posibles manifestaciones frente a la embajada francesa. La atmósfera era tensa cuando la policía colocó contenedores de transporte para bloquear las carreteras.
Incluso en una escuela de Islamabad, una profesora de Jamia Hafsa de corte islamista radical, decapitó una efigie del Presidente francés Emmanuel Macron, enfrente de un grupo de menores, en un video que se replicó por las redes sociales.
Se esperan otras protestas, en gran parte organizadas por islamistas, en toda la región, incluido el Líbano y la Franja de Gaza.
En Afganistán, miembros del partido islamista Hezb-i-Islami prendieron fuego a la bandera francesa. Su líder, Gulbuddin Hekmatyar, advirtió a Macron que si no “controla la situación, iremos a una tercera guerra mundial y Europa será responsable”.
En Mumbai, la India, han pegado carteles con la cara de Macron en una carretera que son pisoteados por miles de autos.
En Moscú también hubo manifestaciones frente a la embajada francesa donde los manifestantes quemaron fotos de Macron y portaban carteles y caricaturas del presidente francés. La policía antidisturbios intentaba expulsar a los manifestantes de la zona de la embajada de Francia en Moscú.
Horas antes el luchador daguestaní Khabib Nurmagomedov publicaba en sus redes una imagen de Macron con una huella de bota en la cara.
Las protestas se producen en medio de crecientes tensiones entre Francia y las naciones de mayoría musulmana, que estallaron a principios de este mes cuando un joven musulmán decapitó a un maestro de escuela francés que había mostrado caricaturas del profeta Mahoma en clase.
Esas imágenes, republicadas por la revista satírica Charlie Hebdo para marcar la apertura del juicio por el mortal ataque de 2015 contra la publicación, han provocado la ira de los musulmanes de todo el mundo que consideran blasfemas las representaciones del profeta.
Se produjo una serie de ataques que las autoridades francesas atribuyeron al extremismo musulmán.
El jueves, un tunecino que empuñaba un cuchillo y llevaba una copia del Corán mató a tres personas en una iglesia en la ciudad mediterránea de Niza. Ese mismo día, un hombre saudí apuñaló e hirió levemente a un guardia de seguridad en el consulado francés en Jiddah, Arabia Saudita, lo que llevó a Francia a instar a sus ciudadanos a estar en “alerta máxima”.
Durante la semana pasada, las protestas y los llamamientos para boicotear los productos franceses se extendieron rápidamente desde Bangladesh hasta Pakistán y Kuwait. Las redes sociales han estado llenas de hashtags anti-Francia. Los líderes musulmanes, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan en particular, han criticado enérgicamente a Francia por lo que ven como la postura provocativa y antimusulmana del gobierno.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Malasia convocó al encargado de negocios francés para expresar su preocupación por un supuesto discurso de odio y difamación del Islam en Francia.
El líder de checheno, Ramzán Kadírov, cargó contra Macron y advirtió que está “provocando un incendio” que puede llevar a más crímenes como el del profesor Paty quien fue decapitado por mostrar las imagen de Mahoma en una clase.
El ataque del jueves en Niza también provocó condenas de los líderes de países que habían expresado su indignación por las caricaturas, como Arabia Saudita, Pakistán y Egipto. El presidente egipcio Sisi se unió también a las críticas a Macron, ha declarado que la libertad de expresión tiene que “parar” si ofende a los musulmanes.
En un sermón del viernes transmitido en vivo por la televisión estatal egipcia, el ministro de dotaciones religiosas del país pareció denunciar cualquier represalia violenta por las caricaturas.
“El amor por el profeta no se puede expresar matando, saboteando o respondiendo al mal con el mal”, dijo Mohamed Mokhtar Gomaa, dirigiéndose a decenas de fieles en una mezquita en la provincia egipcia de Daqahleya en el Delta.
El alto funcionario de la Autoridad Palestina, Hussein al-Sheikh, también condenó los ataques y dijo que “el asesinato de inocentes está prohibido desde la perspectiva de la religión, la moralidad y la humanidad”.