Itongadol.- El presidente Xi Jinping reunió este domingo a los líderes de Irán, Turquía, Rusia y la India, entre otros dignatarios de unos 20 países euroasiáticos, en una cumbre destinada a situar a China en el centro de las relaciones regionales.
La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO, por sus siglas en inglés) se celebra en la ciudad portuaria septentrional de Tianjin hasta el lunes, pocos días antes de un gran desfile militar en la capital, Beijing, para conmemorar los 80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial.
La SCO está formada por China, India, Rusia, Pakistán, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán y Bielorrusia, con otros 16 países afiliados como observadores o ‘‘socios de diálogo’’.
Más de 20 líderes, entre ellos el presidente iraní Masoud Pezeshkian y su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan, asisten a la mayor reunión del bloque desde su fundación en 2001.
Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, aterrizó el domingo en Tianjin con una comitiva de altos cargos políticos y representantes empresariales.
Tanto China como Rusia promocionaron la SCO en múltiples ocasiones como una alternativa a la alianza militar de la OTAN.

La cumbre de este año es la primera desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, regresó a la Casa Blanca.
Se espera que Putin mantenga conversaciones el lunes con Erdogan y Pezeshkian sobre el conflicto de Ucrania y el programa nuclear de Teherán, respectivamente.
Muchos de los líderes reunidos estarán en Beijing el miércoles para presenciar el desfile militar, al que también asistirá el líder norcoreano Kim Jong Un.
Analistas internacionales advirtieron que China aprovecha la cumbre para presentarse como mediador en conflictos clave y, al mismo tiempo, fortalecer sus lazos económicos con países sancionados por Occidente.
Además, se cree que el regreso de Trump a la Casa Blanca otorga a la SCO un nuevo margen para intensificar su narrativa antioccidental. En ese sentido, varios mandatarios resaltaron la necesidad de un “orden multipolar más justo”, en lo que fue interpretado como un mensaje directo a Washington y a sus aliados de la OTAN.
La cumbre también sirve como plataforma para acuerdos estratégicos en energía y defensa, especialmente entre Rusia, Irán y China.

