AJN/Itongadol.- El gobierno escocés publicó una advertencia de viajes al extranjero para el Estado judío en medio de la pandemia de coronavirus, con una distinción entre Jerusalem e Israel como si fueran dos entidades separadas.
El aviso se publicó el jueves a la luz del reciente aumento de infecciones en Israel, que ha enviado al país a su tercer bloqueo.
Aquellos que viajen de Israel a Escocia ahora deberán aislarse durante 10 días a su llegada, según las nuevas reglas de salud pública.
«Los viajeros que lleguen a Escocia desde Israel y Jerusalem ahora deben ponerse en cuarentena a su llegada durante 10 días», dice el aviso, señalando a Israel y Jerusalem por separado.
«Un aumento significativo en los casos de coronavirus (COVID-19) en estos países, así como un aumento en el número de casos que dieron positivo, y el riesgo asociado de importación a Escocia ha llevado a la decisión de eliminar el estado de exención», dijo el gobierno de Escocia.
El director médico de Escocia, Gregor Smith, se refirió a la variante sudafricana como el catalizador de las nuevas medidas, y afirmó que «el riesgo asociado con la variante sudafricana sigue siendo grave, y estas medidas deberían seguir vigentes».
«También es imperativo que cualquier persona que haya viajado recientemente desde cualquiera de los países de la región, y su hogar, se aísle durante 10 días y siga las directrices establecidas por el gobierno escocés», agregó.
El gobierno escocés se ha referido anteriormente a la práctica de hacer referencia a Jerusalem e Israel como dos entidades separadas, más recientemente en su advertencia de viaje anterior con fecha del 26 de noviembre de 2020, cuando Escocia colocó a viajeros de Israel en la lista de exenciones de cuarentena. El gobierno central del Reino Unido también adopta esta práctica.
«La exención de cuarentena se aplica a Israel en su totalidad, y a Jerusalem en su totalidad», declaró el aviso de noviembre de Escocia.
Pero tampoco es algo nuevo: en 2014, el presidente del Consejo Representativo de los Judíos de Glasgow, Paul Morron, anticipó que ua eventual independencia de Escocia del Reino Unido no tendría un efecto significativo sobre la fuerte comunidad judía de entre 6.000 y 7.000 miembros, excepto acerca de la futura relación con Israel, ya que “no es probable que sea favorable para nosotros”.
Ello ocurriría en caso de un futuro gobierno del oficialista Partido Nacionalista Escocés (SNP, por su sigla en inglés), incluso en coalición con los laboralistas, los demócratas liberales o los “verdes”, porque todos han mostrado hostilidad hacia el Estado judío, especialmente durante la guerra contra los terroristas palestinos de la Franja de Gaza.
La antipatía del SNP hacia Israel se ha manifestado de diversas maneras, como el llamado a un boicot armamentístico y las presiones para aceptar una solución al conflicto sin reclamos similares a Hamas.
“Su política es hipócrita: dicen que Israel tiene derecho a la legítima defensa”, pero no “a las armas que puedan necesitar” para llevarla a cabo, criticó Morron.
Tradicionalmente, Escocia ha registrado pocos incidentes antisemitas, incluso cuando hubo aumentos notables en los niveles de Inglaterra, pero el conflicto de Gaza cambió un poco eso y si bien no hubo incidentes graves, ellos -casi todos relacionados con ese conflicto- han hecho “sentirse muy insegura” a la comunidad judía, finalizó.
Por ejemplo, la alcaldesa de Glasgow, Sadie Docherty, le escribió una carta de condolencias a su homónima de Belén, Vera Baboun, y prometió que en el consejo regional se izaría una bandera palestina como gesto de solidaridad.
«Glasgow es el hogar de muchos amigos de ‘Palestina’ y este es un momento profundamente doloroso para ellos… Esperamos que la paz se pueda encontrar para garantizar los derechos humanos», expresó.
Aunque la asociación entre las dos ciudades se inició oficialmente en 2007, Glasgow tiene lazos históricos con la causa palestina. En las elecciones de 1983 para designar al rector de la Universidad de Glasgow, los estudiantes presentaron la candidatura de Yasser Arafat, entonces presidente de la Organización para la Liberación Palestina (OLP) que vivía en el exilio en Trípoli.
Aunque Arafat no iba a ganar las elecciones, el líder de la OLP había aceptado la candidatura.
Este gesto de solidaridad con el pueblo palestino, que llegó inmediatamente después de que se cumpliera un mes de la Operación Margen Protector en Gaza, no era aceptado por todos los habitantes de Glasgow.