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Coronavirus. El testimonio del israelí que vive en Wuhan, el epicentro de la epidemia

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- Ofer es de Haifa y desde hace diez años vive junto a su esposa y su hijo en la ciudad de Wuhan, la capital de la provincia Hubei, epicentro del coronavirus. Desde que comenzó la cuarentena relata en Facebook los días de encierro. Hace dos días recibió el llamado del presidente Rivlin, quien le transmitió su mensaje de fuerza y esperanza. Ofer y su familia son alentados a diario por cientos de usuarios.

שיחת טלפון עם עופר מסין

אתם מכירים את עופר סין?איך ייתכן שלא יקיריי? הוסיפו עוקב, או בקשו חברות. קראו אותו. דיווחיו מווהאן נקראים בנשימה עצורה. ממלאים את הלב תפילה לתום התקופה הקשה כל כך – ימי המצור בו נתונים סינים רבים, ועופר שלנו ומשפחתו, יחד עם ישראלים רבים אחרים, ביניהם.שוחחנו הבוקר, בצהריי היום בסין. שיחה חטופה בטרם החל יום העבודה שלי כאן. חיבקתי אותו ואת משפחתו בשם כולנו והבטחתי שנמשיך לעקוב ולהתפלל לימים טובים יותר של שגרה ברוכה. אנחנו אתכם, עופר יקר. אנחנו אתכם, אזרחי סין היקרים.你们认识奥福 עופר סין 吗?怎么能不去认识一下呢?点一下关注或者加好友来了解他的故事吧。他发布在Facebook上的关于武汉的视频,感人至深,摄人心魄,虽前路艰难,但满怀希望。今天早上,也是中国的午间时分,我和现居中国武汉的奥福通了电话,也代表以色列人民拥抱他和他的家人。我承诺我们的心与他们相连,我们双手合十为他们祷告,祝福未来幸福安康。亲爱的奥福,我们与你同在,我们与所有中国人民同在!

Publicado por ‎Reuven Ruvi Rivlin – ראובן רובי ריבלין‎ en Lunes, 10 de febrero de 2020

Itongadol.- Ofer, como todo usuario de las redes sociales, solía usar su cuenta en Facebook para publicar fotos familiares, contar la historia de su hermano que reside en Haifa, pero desde hace tres semanas este hombre israelí se convirtió en una fuente de información que día a día transmite su experiencia personal sobre lo que acontece en Wuhan, la extensa capital de la provincia Hubei, en China central, y epicentro del coronavirus.

La epidemia que ya dejó más de mil muertos obligó a Ofer y a su familia a ingresar en el día 21 de encierro, con el temor en la puerta de casa, con la tensión de mirar diariamente el termómetro.

Lo cierto es que Ofer, su esposa Nana y su hijo se convirtieron en la voz israelí en una zona desvastada por la epidemia, una ciudad comercial que ya es un pueblo fantasma como muestran las imágenes que circulan por redes sociales. Pero tal es la notoriedad que alcanzó Ofer que hace dos días recibió el llamado del presidente israelí Reuven Rivlin, quien le transmitió la preocupación de los israelíes y le hizo llegar toda la fuerza para superar este momento.

«Una mañana, un amigo me envió un mensaje: ‘El Ministerio de Salud anuncia que no hay israelíes en Wuhan en China (hasta donde ellos saben)'». Pero estoy aquí. Y yo soy israelí. Y estoy bajo el asedio junto con otros 10 millones de residentes hasta que la ira se desata y el nuevo virus desaparece. Mi pequeño chino y yo tomamos la bandera azul y blanca que colgamos aquí todos los días por la independencia. Puse dos máscaras, una encima de la otra para que él esté seguro, y abrimos la ventana con cuidado (porque este virus da miedo y no merecemos que entre en la casa). Colgamos la bandera de Israel en la ventana de la casa. Ahora, incluso en la hora más difícil de Wuhan».

Con esta breve reseña comenzó una tira de textos en los que Ofer describió estados de ánimo, novedades sobre como se desarrolla la vida en la región más afectada por el coronavirus.

«A veces, durante las largas horas en la que los días corren sin que podamos salir de la casa, pienso en el libro que escribiré cuando todo esto termine. Un capítulo estará dedicado a los milagros. Por ejemplo, el milagro de la máscara que sucedió ayer. Nana limpió un pequeño armario y encontró allí una máscara y gafas. Ni siquiera recordaba haberlos comprado alguna vez, porque pensó que podría ayudar a proteger su rostro mientras cocinaba», relató el israelí en su cuenta de Facebook hace dos semanas. «No tengo idea de lo que esto significa. Tampoco ella recuerda lo que estaba pensando, pero hoy es un milagro. Porque gracias a esta máscara y anteojos, Nana podrá salir y abastecernos de comida», contó.

Ofer explicó que «no es que tengamos que preocuparnos por tener hambre, pero la comida se está acabando y tenemos que salir a comprar. En estos tiempos no hay delivery de comida en la ciudad». «Nana es una capa. Ella saldrá protegida y encontrará dónde comprar. Quizás cuando regrese habrá un nuevo milagro sobre el cual escribir», expresó.

El 10 de febrero, Ofer publicó que «por la mañana escribí sobre el miedo. Preocupó a mucha gente en Israel. Familia, amigos, ciudadanos israelíes que no conozco, y el presidente Reuven (Ruvi) Rivlin, que de repente estaba en la línea y preguntó cómo estaban Nana y los niños. Este gran abrazo tuyo me da mucha fuerza».

Hace unos días, Ofer contó que se había convocado a una campaña en la región para que todos se pararan frente a la ventana. «Los mensajes comenzaron a circular. Los residentes de Wuhan asediados por el virus enviaron mensajes de Weizat a Weizat (Wattsapp chino) que a las 8 de la noche todos se paraban junto a sus ventanas en las casas y cantaran Wuhan jia you con fuertes y rítmicas llamadas. ‘Wuhan Jia Yu’ es una llamada de aliento chino que se puede traducir en algo como «Vamos mejor» o porque soy de Haifa sería «Haifa» como en los días maravillosos del fútbol maravilloso en mi amada ciudad de Haifa», transmitió.

Nuestro protagonista israelí parece haber tomado agilidad en la gimnasia de escribir y hoy contó que a tres semanas de iniciada la cuarentena aún el virus sigue asediando. Explicó que la vida rutinaria en la casa es «agradable pero en la ciudad comenzaron a faltar las máscaras y los guantes.

 

«Nana está en el teléfono con Yoon Pang. ‘pequeña princesa’ se llama a sí misma. Y ella es de hecho una princesa. Hermosa mujer, casada con un marido amoroso. Tienen un bonito apartamento y una encantadora niña de 14. años. Ambos trabajan en una empresa que es mitad del gobierno que se ocupa de la construcción de instituciones públicas. Ahora están construyendo otro hospital para lidiar con el virus» resumió.

La amiga de Nana cuenta que están en el campo y que no tienen máscaras, son cientos de personas. «Lavamos nuestras máscaras por la noche, porque no tenemos nuevas máscaras para reemplazar», indicó la joven dejando caer una lágrima. «Todos los días Nana está con gente al teléfono. Llamando y buscando, conectándose», explicó Ofer.

Este hombre israelí apuntó que «en estos son días en los que una amistad valiente vale oro, y que es verdad y ayudar a los demás es cuestión de vida y muerte». «Tenemos comida en casa y no necesitamos dinero. No hay sentido para el dinero en estos días. Necesito dinero solo para comprar alimentos y productos básicos. Los precios de los alimentos se mantienen, nadie aquí sube precios. Pero las cosas que más se necesitan -equipo médico, guantes y máscaras- faltan», señaló.

La historia de Yoon Pang se volvió a mezclar en su relato y señaló que la joven mostró sus zapatos embarrados y se disculpa porque «hace dos semanas que no me he lavado el pelo». «Siempre eres hermosa», le dijo Nana como para tratar de tranquilizarla.

Hasta el momento el coronavirus o «Covid-19» como lo designó la Organización Mundial de la Salud causó la muerte de más de mil personas.

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