Itongadol/Agencia AJN.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo que Irán está dispuesto a negociar con Washington porque teme una confrontación directa con las fuerzas estadounidenses. “Están negociando ahora. No quieren que nos involucremos. No quieren que los ataquemos”, afirmó durante un discurso en el Desayuno Nacional de Oración realizado en Washington.
En ese contexto, Trump aseguró que Teherán busca evitar una escalada militar y aludió a la presencia de fuerzas estadounidenses en la región. “Tenemos una gran flota yendo hacia Irán”, dijo, en un mensaje que combinó advertencias de fuerza con llamados a la negociación.
Sus declaraciones se produjeron luego de informaciones que indican que Irán aceptó discutir su programa de misiles balísticos y su apoyo a grupos aliados en Medio Oriente como parte de contactos previstos con Estados Unidos en Omán. Previamente, en una entrevista grabada con NBC News, Trump había advertido que el líder supremo iraní, Ali Khamenei, “debería estar muy preocupado”.

“Irán debe entender que quiero paz en Medio Oriente”, señaló Trump en esa ocasión, al tiempo que sostuvo que acciones previas de su administración fueron determinantes para evitar una mayor inestabilidad regional. Según el presidente, sin esas medidas “no habría paz en Medio Oriente”.
En línea con esa postura, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que cualquier diálogo serio con Irán deberá incluir no solo el expediente nuclear, sino también el arsenal de misiles balísticos, el respaldo iraní a organizaciones consideradas terroristas en la región y la situación interna del país. “Si los iraníes quieren reunirse, estamos listos”, dijo Rubio, aunque subrayó que las conversaciones deberán abordar “todos los temas clave”.
Además, el presidente abordó cuestiones de política interna, en particular la aplicación de las leyes migratorias, defendió la gestión de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y afirmó que Estados Unidos cuenta actualmente con “la frontera más fuerte de su historia”. En ese marco, agradeció a mandatarios extranjeros presentes, entre ellos al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, por su cooperación en materia de deportaciones.
El Desayuno Nacional de Oración volvió a servir como plataforma para que Trump combinara mensajes de unidad con definiciones políticas de alto impacto. El evento contó con la presencia de legisladores de ambos partidos y fue organizado bajo una conducción compartida entre representantes demócratas y republicanos.

