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Menos trabajadores tecnológicos compran viviendas en Tel Aviv

Por M S
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Los despidos en la industria tecnológica y los efectos de la baja cotización del dólar frente al shekel comienzan a repercutir en el mercado inmobiliario israelí.

Itongadol/Agencia AJN.- El mercado inmobiliario de Tel Aviv, que ya atravesaba un período de desaceleración, enfrenta ahora nuevas presiones: la ola de despidos en la industria tecnológica y la apreciación del shekel están comenzando a afectar la demanda de viviendas en la ciudad.

Así lo señala una publicación de la economista jefe adjunta del Ministerio de Finanzas de Israel, Galit Ben Naim, quien afirma que los primeros datos indican que los trabajadores del sector tecnológico están comprando menos viviendas en Tel Aviv.

Ben Naim se refirió a la fuerte caída en las ventas de viviendas de segunda mano en la zona de Tel Aviv durante marzo, tendencia que continuó en abril, cuando apenas se vendieron 86 viviendas en la ciudad, de unas 7.000 propiedades usadas ofrecidas en el mercado. A esto se suman otras 10.000 viviendas nuevas sin vender en Tel Aviv. Las ventas en proyectos de renovación urbana, por su parte, registran una caída interanual del 34%.

“Los hallazgos iniciales indican una disminución en la proporción de empleados del sector tecnológico entre los compradores de viviendas en Tel Aviv durante abril, especialmente entre los compradores de viviendas de segunda mano, donde representaron apenas el 11%, en una ciudad tan identificada con los trabajadores tecnológicos”, aseguró Ben Naim.

La economista remarcó que, aunque la proporción entre los compradores de viviendas nuevas alcanza el 18%, “los análisis realizados muestran que esto representa una caída significativa”.

Durante años, los trabajadores tecnológicos fueron uno de los principales motores de la demanda de viviendas en Tel Aviv, en parte debido a los elevados precios de la ciudad, donde un departamento de cuatro ambientes cuesta actualmente un promedio de cinco millones de shekels (US$ 1,7 millones). La alta concentración de empresas tecnológicas en la ciudad y sus alrededores convirtió a sus empleados en el público objetivo natural para este mercado. Cualquier golpe a la estabilidad laboral del sector impacta rápidamente en la actividad inmobiliaria y en el ritmo de ventas.

Ben Naim también destacó que solo el 35% de los compradores de viviendas nuevas en Tel Aviv son residentes de la ciudad, mientras que entre los compradores de viviendas usadas esa proporción asciende al 66%.

“Si se preguntan de dónde provienen esos compradores que no son locales, la respuesta es bastante sorprendente. Un 12% sigue llegando del distrito de Tel Aviv, especialmente de ciudades acomodadas de la región de Sharon. Algunos quizás planean mudarse de casas con jardín a torres residenciales en Tel Aviv. Pero también estamos viendo compradores provenientes de ciudades que normalmente no aparecen en las adquisiciones de propiedades en Tel Aviv, como Ofakim, Netivot, Beersheva, Dimona y otras localidades periféricas”, detalló.

Las observaciones de Ben Naim son respaldadas por fuentes del sector inmobiliario.

Nir Shmoul, director ejecutivo y propietario de la empresa Snir Real Estate Marketing & Urban Development, expresó en diálogo con Globes: “Estamos involucrados en muchos proyectos en Tel Aviv y observamos una disminución de la demanda por parte de compradores del sector tecnológico. Una de las razones es el efecto del bajo tipo de cambio dólar-shekel, ya que muchos trabajadores tecnológicos poseen opciones sobre acciones denominadas en dólares y su valor en shekels se erosionó. El resultado es una reducción del 30% al 40% en la capacidad de compra de viviendas de estos trabajadores, lo que lleva a muchos a mantenerse al margen y esperar una mejor oportunidad cuando el tipo de cambio vuelva a subir”.

Por su parte, Guy Amosi, contador público y director ejecutivo de Avison Young Israel, aseveró: “Los despidos en el sector tecnológico sin duda afectarán a otros sectores. Al final, todo se reduce a la confianza. Cuando las personas son despedidas o perciben que el clima económico no es estable, prefieren no asumir compromisos a largo plazo”.

Fuente: Globes.

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