Un nuevo aniversario del 7 de octubre nos encuentra recordando a cada una de las personas que perdimos en este trágico atentado.
Pensamos especialmente en los cientos de jóvenes que se habían reunido a bailar, a disfrutar de la música, del encuentro y de la libertad, cuando la violencia irrumpió de la forma más dolorosa. Encendemos una vela por cada uno de ellos, por sus sueños interrumpidos y por el dolor de sus familias y amigos.
Desde Yad Vashem Argentina reafirmamos algo esencial: el valor de la vida humana está por encima de todo. Nada puede justificar jamás semejante violencia ni el odio hacia el otro.
Queremos y necesitamos un futuro donde la vida triunfe. Que los festivales vuelvan a sonar con fuerza, que el baile, el encuentro y la alegría regresen a cada rincón, y que todas las personas puedan vivir verdaderamente en paz.

