Inicio COMUNIDAD EN ACCION Rector de la Universidad de Hurlingham: «Hadassah es un hospital de referencia científica, social y de salud pública»

Rector de la Universidad de Hurlingham: «Hadassah es un hospital de referencia científica, social y de salud pública»

Por IG
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Itongadol/Agencia AJN.- De regreso de un viaje a Jerusalem, Jaime Perczyk, rector de la Universidad Nacional de Hurlingham y exministro de Educación de la Argentina, explicó a Itongadol el vínculo académico que une a esa casa de estudios con el hospital Hadassah.

En la entrevista, contó cómo se gestó y qué significa para la formación de estudiantes e investigadores.

— Nosotros tenemos carreras de Salud comunitaria, Enfermería, Kinesiología, Obstetricia y Nutrición; también especializaciones, maestrías y doctorados. Una de las claves para la producción científica, la mejora en la formación de nuestros profesionales, el desarrollo de la investigación y la internacionalización es vincularnos con instituciones de referencia. En salud pública y comunitaria, una referencia indiscutida es el hospital Hadassah y la organización Hadassah. A través de un médico muy amigo nuestro, Oscar Trotta, a quien le agradecemos, Hadassah en Argentina y Hadassah Internacional vinieron a visitarnos. Establecimos las primeras intenciones de trabajo conjunto. A partir de ahí avanzamos: yo visité el hospital en enero, me reuní con gente de Hadassah Internacional y, en paralelo, invitamos a una científica, una doctora en Enfermería del hospital, a participar de nuestra escuela de verano, que organizamos con la UNSAM (Universidad Nacional de San Martín). Vienen profesionales de Estados Unidos, Colombia, España y Brasil. La vocación es trabajar en intercambio: estancias allá de científicos nuestros, docentes y estudiantes avanzados. Hadassah plantea algo central: no se trata solo de dar o recibir, sino de intercambiar. Ese intercambio es lo que construye relaciones duraderas y positivas, y en eso coincidimos plenamente.

— ¿Estamos hablando de capacitaciones?

— Estamos hablando de formación y de producción científica. De compartir proyectos de investigación.

— Hadassah es un hospital donde conviven católicos, musulmanes y judíos. ¿Qué significa que haya decidido cruzar el océano y vincularse con Israel en este contexto?

—Agrego algo más: también hay muchos latinoamericanos. De hecho, una médica argentina me invitó a su casa a celebrar Shabat. Nosotros agradecemos y reconocemos que Hadassah estuvo acá, nosotros fuimos allá y ahora vuelven. Eso expresa la vocación de vincularnos con los que más saben. Queremos que nuestros estudiantes e investigadores no tengan techo, que puedan formarse e investigar con quienes más producen conocimiento, con quienes más curan, con quienes más están citados en las revistas científicas internacionales. La forma de mejorarnos es estar en contacto con quienes saben mucho.

— Es un momento de fuerte crítica internacional a Israel, priorizó el beneficio educativo para los alumnos…

— Es estar en un hospital de referencia científica, social y de salud pública, dedicado a aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de toda una población. La calidad de vida no es solo biológica o fisiológica; también es convivencia. Y eso es lo que queremos que esté presente acá.

— ¿Cuál es el compromiso inmediato a futuro? Hay una delegación llegando…

— Sí, llega una investigadora, doctora en Enfermería, que va a dar clases en nuestra universidad. Tenemos una escuela de verano sobre biosimulación en enfermería. El camino es el intercambio: dar clases acá, que nuestros estudiantes de posgrado vayan allá, recibir a investigadores y participar en proyectos conjuntos de investigación. Lo que vi en Hadassah es conmovedor: la organización médica, la escala, la producción de conocimiento. Es un avance notable.

— En Hadassah no hay distinción entre quién se atiende. ¿Ese modelo debería guiar a la Argentina?

— Absolutamente. La salud es un derecho. Es una institución que protege esos derechos para todos. Destaco la calidad y la masividad con la que trabajan, y la producción científica que permite mejorar la atención. No sabemos todo: hay que saber cada vez más, y para eso hay que investigar. El hospital es de vanguardia en producción científica. Ese modelo, trasladado a la universidad pública, es un camino que vale la pena recorrer.

— Para quien no conoce esta universidad, ¿qué pasa acá? ¿Cómo podemos definir lo que ocurre y hacia dónde va?

— Lo que ocurre es la posibilidad de formación, de producción científica y de vinculación con la comunidad, con el mundo científico, con el sistema de salud, el sistema educativo, la producción, las empresas, los trabajadores. Acá hay universidad, ciencia, arte, deporte, vinculación tecnológica. Tenemos 40.000 estudiantes. Este año ingresaron 9.000 a estudiar 50 carreras: tecnicaturas, licenciaturas, ingenierías, posgrados, especializaciones, maestrías y doctorados. El 85% es el primero de su familia que va a la universidad. El 40% tiene padres que terminaron la primaria o no la terminaron. En una generación, están en la universidad. Eso es la universidad pública en la Argentina, y especialmente en el segundo cordón del Conurbano.

— ¿Cómo llega el joven a esta universidad? ¿Cómo se construyó esto?

— Primero, hubo una decisión política: se votó una ley para crear la universidad. Después, una decisión muy firme de profesores y no docentes de abrirla. Luego, los estudiantes empezaron a venir. Hubo una campaña de difusión, un acierto absoluto en la oferta académica, construida a partir de consultas con la comunidad, el sistema educativo, el sistema de salud, las industrias y el sistema científico de la región. Después, el boca a boca: estudiantes que dicen “ahí te tratan bien, se enseña, se exige y hay oportunidades”. Eso generó un movimiento muy positivo.

— ¿Qué momento se vive hoy en la Argentina respecto a la educación? Porque al recorrer estos pasillos uno siente que no todo está perdido.

— Vivimos un momento de mucho desfinanciamiento y de desprecio hacia la educación pública y hacia el Estado. Frente a eso, creemos que hay que hacer dos cosas: discutir y pelear por aquello en lo que creemos, y al mismo tiempo seguir construyendo una universidad pública que refleje valores de solidaridad, igualdad, ciencia, arte, inclusión e integración social. Acá hay miles de personas, pero hay un clima de paz. Está lleno de estudiantes, docentes y no docentes. Creemos que ese valor es posible de replicar en el conjunto de la sociedad.

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