Inicio Hadassah Pese al antisemitismo y los boicots, una médica israelí lleva ciencia y conocimiento a toda Europa

Pese al antisemitismo y los boicots, una médica israelí lleva ciencia y conocimiento a toda Europa

Por Iton Gadol
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Itongadol (Por Daniel Berliner, desde Israel).- Mientras muchos académicos y profesionales israelíes son rechazados en el mundo por boicots contra el Estado judío, hay una mujer que con orgullo se siente una embajadora israelí en el ámbito de la medicina. Ella es Malena Cohen-Cymberknoh, directora de la Unidad de Neumología Pediátrica del hospital Hadassah, que recibió a ItonGadol en el complejo Ein Kerem de Jerusalem para dialogar sobre su importante trabajo.

Malena Cohen-Cymberknoh, israelí de origen argentino, es experta en el tratamiento de fibrosis quística y fundó junto con sus colegas la Sociedad Internacional de Enfermedades Respiratorias Pediátricas, que realiza encuentros en distintos puntos del mundo: Antibes, Barcelona, Porto, Bolonia.

“Somos de alguna manera un tipo de embajadores en la parte médica, llevamos nuestra ciencia y nuestros conocimientos, y ayudamos no solo a los pacientes acá en Israel, sino en otras partes del mundo”, expresó.

Lejos de recibir boicots, Malena recibe reconocimientos: “Nosotros apadrinamos a centros de fibrosis quística de Ucrania y ganamos en Lisboa un premio por nuestra trayectoria”.

Pese al antisemitismo y algunas puertas que se cierran, la médica de Hadassah destacó: “Yo creo que es un ejemplo que tenemos que dar al mundo y tenemos que seguir con lo nuestro. Es una forma de mostrarle al mundo lo que somos. De hecho, en el premio que recibimos en Lisboa, participan en Europa muchos países y tal vez mucha gente ahí, en cuanto a ideas políticas, están en contra de Israel”.

–Vi una foto tuya participando en un congreso internacional, ¿de qué se trata?

–Estoy participando de un proyecto hermoso. Junto con mi ex jefe Eitan Kerem creamos una nueva sociedad que se llama Inspired (International Society of Pediatric Respiratory Diseases), la primera organización de neumonólogos pediatras internacionales. No existía algo así. Nosotros lo creamos, lo formalizamos y lo inscribimos como sociedad. Hay inscriptos médicos, especialistas, neumonólogos pediatras como partes de la sociedad, de más de 70 países. Esto fue creado hace cuatro años. Realizamos encuentros una vez por año, pero durante el año también nos encontramos, porque tenemos diferentes proyectos que incluyen participantes de todos los países. Hace cuatro años en Antibes, éramos alrededor de 200 médicos. Al año siguiente fue en Porto, ya teníamos 350. El año pasado fue en Barcelona, con 500 participantes de todo el mundo. Durante este año registramos la sociedad y esta vez fuimos más de 700.

El que lo lidera es Eitan Kerem, que es de Hadassah. Yo soy una de las organizadoras también del comité científico. Somos seis médicos que participamos en esta organización.

El último congreso fue en Bolonia, Italia. Fue un encuentro increíble. Israel en general tiene un peso muy importante porque, sobre todo el hospital Hadassah, pero también hay representantes de otros hospitales.

–¿Qué temas cruza el congreso y la especialidad? ¿Qué está pasando en el mundo con la especialidad hoy?

–Lo más importante es que es el primer congreso que reúne especialistas específicamente neumonólogos pediatras. Hay congresos grandes en Europa y en Estados Unidos, pero que es de neumonología en general. Y la parte pediátrica es muy chica. Esto es específicamente para neumonólogos pediatras. Es el único congreso a nivel mundial que reúne esta especialidad. Y yo creo que es un orgullo.

Lo lindo de todo esto es que participan médicos de todo el mundo. Tenemos de países muy pobres, por ejemplo, mucha gente de Europa del Este, de Asia, muchos de India, de Filipinas, países árabes también, Jordania, Egipto, Arabia Saudita, y muchos de Sudamérica y de Centroamérica. Por ejemplo, había un grupo muy grande de República Dominicana. Por supuesto, había argentinos, chilenos, colombianos, brasileros. Y lo lindo de todo esto es reunirse entre todos y hablar de las mismas enfermedades, por un lado, en donde el abordaje es diferente. Entonces, hay mucha colaboración. Si bien las enfermedades son las mismas, los recursos que tenemos en Israel, en Estados Unidos, en Alemania… Son diferentes. Ellos tienen problemáticas que nosotros no tenemos. Y yo organicé un curso, que fue el día anterior al Congreso, junto con un médico de Costa Rica y un médico de Brasil, que era para iberoamericanos. Hablamos todo en español, las presentaciones eran en español y todas las discusiones en español. Se reunían médicos de habla hispana y muchos con los mismos problemas. La medicación que existe en Israel, que es gratuita para todos los pacientes, muchos de ellos no la tienen. La problemática que tienen en esos países, y en Sudamérica es distinto en cada país, por supuesto, es diferente a lo que pasa en países de Europa o en Estados Unidos. Entonces, creamos como muchos lazos de comunicación y hay mucha colaboración entre un país y otro.

Malena Cohen-Cymberknoh junto al director de ItonGadol, Daniel Berliner, en Hadassah Ein Kerem

–¿Lo están haciendo todos los años?

–Lo estamos haciendo una vez por año. El año que viene va a ser otra vez en junio en Rotterdam, en Holanda. Pero durante el año estamos organizando grupos de trabajo con charlas y reuniones virtuales, en donde se proponen temas para discutir, casos clínicos.

–¿Podrías nombrarme algunas de las enfermedades de las que estamos hablando?

–Desde enfermedades que son comunes a todos los países, por ejemplo, asma, asma severa, tratamientos biológicos. Hablamos de bronquiolitis, que se da en bebés y ahora existe la vacunación, entonces se ven menos casos, pero todavía hay complicaciones. Hablamos de enfermedades como la fibrosis quística, que es a lo que yo me dedico, que de hecho el Congreso Europeo de Fibrosis Quística, en Lisboa, fue hace tres semanas, en el que por supuesto participé, y ahí ganamos un premio con mi equipo, por un proyecto que se llama Twinning Project. Nosotros apadrinamos a centros de fibrosis quística de Ucrania y ganamos un premio por nuestra trayectoria, así que de fibrosis quística se habló mucho también. Se habló de enfermedades como la tuberculosis.

–La guerra, después del 7 de octubre, ha traído bastante dificultad en muchos rubros al Estado de Israel con respecto a sus contactos con el mundo. Sin embargo, me encuentro con una doctora muy satisfecha con su trabajo, respetada y reconocida en Portugal y en Italia. ¿Cómo lo explicamos?

–Las respuestas son varias. El 7 de octubre fue un golpe muy fuerte para todos, por supuesto, a nivel mundial, en Israel, y a nivel personal para mí fue un golpe muy fuerte. Y yo tenía creo que dos opciones. Una de las opciones era enterrarme en mí misma y llorar todo el día, que fue lo que hice los primeros días, echarme a un lado y trabajar lo mínimo que necesito. Pero yo tomé la segunda opción, que me ayudó también a nivel personal, estar con la cabeza ocupada y tratando de salir adelante y haciendo lo que me gusta. Y es cierto, hay mucho antisemitismo, pero yo lo tomo por el lado de que, si nosotros tenemos tanto para mostrar al mundo, tanto para enseñar, para mostrar lo que hacemos acá, porque acá en Israel hacemos muy buenas cosas, lo siento como una misión de nosotros. Somos de alguna manera un tipo de embajadores en la parte médica, por lo menos, y llevamos nuestra ciencia y llevamos nuestros conocimientos y ayudamos no solo a los pacientes acá en Israel, sino en otras partes del mundo. Y es la forma de mostrar todo lo que Israel tiene, todos los avances, todo lo que sabemos y todo lo que podemos brindar a los demás.

–Pero vos te sobrepones a la resistencia. Tu voluntad de no tomar la primera opción es la que te lleva a avanzar. ¿Tiene una parte proactiva, cuando hay profesionales que tal vez se quedaron más apichonados?

–Sí, siento que es algo muy mío también, que trato de encontrar lo bueno en cada cosa. Hay momentos que me cuesta, hay momentos que la realidad a veces es difícil, pero muy rápidamente paso. Yo creo que por el hecho de mi profesión y de cómo yo me tomo la profesión, de sentir que me gusta ayudar a la gente, que me gusta escuchar al otro, me siento siempre en posición de que yo soy la que tiene que ser la fuerte y ayudar a mis pacientes. Trabajo con una enfermedad, que de alguna manera, hay pacientes que están en una situación bastante avanzada, y yo siento que yo tengo que ser la fuerte y que no me puedo caer, y creo que eso me ayuda a no caerme.

–Yo esto lo tomo como un ejemplo, el mundo a veces no juega a favor y no abre fácilmente puertas. Para quienes no tienen la actitud tuya, directamente no saben si la puerta se va a abrir o no. Hay quienes no toman esta iniciativa. Parte de uno tiene que ver con volver a la normalidad, pese al antisemitismo y algunas puertas que se cierren.

–Totalmente, yo creo que es un ejemplo que tenemos que dar al mundo y tenemos que seguir con lo nuestro. Es una forma de mostrarle al mundo lo que somos. De hecho, en el premio que recibí en Lisboa, participan en Europa muchos países y tal vez mucha gente ahí, en cuanto a ideas políticas, están en contra de Israel.

–Me mencionaste Barcelona en algún momento.

–Sí, exactamente. De hecho, tuve una situación fea con España, aunque tengo profesionales, colegas y amigos que me pidieron que no vaya a un congreso en Málaga, en el que yo representaba a Israel, por miedo a que me pase algo, porque había amenazas. Me lo cancelaron y me lo tomé a nivel personal, pero bueno, pasan esas cosas también.

–Pero digamos que en tu vida esto es un 10% del resto.

–Exactamente. Por ejemplo, donde recibimos el premio en Lisboa, es un congreso europeo y nos eligieron dentro de 36 pares de mentor y mentis, fuimos uno de los tres que eligieron y yo represento a Hadassah y represento a Israel. Y nos eligieron igual, o sea que va más allá de las ideas políticas en la mayoría de la gente.

–¿Qué te ocupa en el día a día en Hadassah sobre tu especialidad?

–Si hablamos de la especialidad en general, tenemos con mi equipo un gran nombre en Israel y a nivel mundial. Tenemos varias especialidades. Si hablamos específicamente de uno de los temas en donde somos líder en Israel y en el mundo, que es el tema de la fibrosis quística, contamos con todo lo que hoy en día existe como para poder diagnosticar y para tratar a los pacientes. Por ejemplo, tenemos recursos que somos los únicos en Israel que tenemos para diagnosticar la fibrosis quística. Tenemos algo muy avanzado, que son los organoides. En eso somos líderes, porque nos sirve, entre otras cosas, para ver si los pacientes tienen respuesta a cierto tipo de tratamiento in vitro. Y eso es algo súper avanzado.

–¿Podés aclarar de qué estamos hablando?

–Se pueden tomar organoides prácticamente de todos los órganos del cuerpo. Nosotros específicamente, en nuestro rubro, porque es la forma más fácil y menos invasiva, se toma una pequeña muestra intestinal del paciente y se cultiva. Se le agregan diferentes sustancias y, para la Fibrosis Quística, se pueden probar diferentes medicaciones y se ve cómo reacciona en estos organoides la medicación. A partir de que hicimos eso, pudimos lograr conseguir tratamientos específicos para diferentes pacientes, lo que sería medicina personalizada y de hecho, también pacientes de otros centros en el país que no cuentan con estas técnicas, y pudimos incluso publicar en la literatura mundial cuáles son las mutaciones que pueden reaccionar a ciertos tratamientos. Y a partir de que lo publicamos, muchos pacientes en el mundo pueden recibir la medicación. Así que es algo muy de avanzada y la verdad que estamos súper orgullosos de ser uno de los pocos países a nivel mundial que tenemos esta técnica.

Eso sería la parte más clínica. En la parte de investigación, yo estoy en el comité ejecutivo de lo que sería la Clinical Trial Network, la red de científicos a nivel europeo. Soy una de las seis representantes de Europa, por lo cual me da la ventaja de que muchos de los nuevos estudios de nuevas medicaciones, nosotros somos centro. Entonces mis pacientes están en este momento en varios ensayos clínicos, lo que nos da ventaja, porque si los estudios funcionan y las drogas funcionan, somos los primeros en poder recibirlas. Y esto ayuda a mis pacientes, por supuesto.

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