Itongadol/Agencia AJN (Por Daniel Berliner, desde Israel).- El presidente de la Organización Sionista Mundial, Yaakov Hagoel, recibió a la Agencia AJN en su despacho en Jerusalem para conversar sobre la actualidad de Israel y el mundo judío luego de la Masacre del 7 de Octubre de 2023.
Asimismo, el líder sionista anticipó que viajará a la Argentina antes de fin de año, en el primer vuelo directo entre Israel y la Argentina.
— ¿En qué momento se encuentran Israel y el pueblo judío después de todo lo que pasó?
— Estamos escribiendo un capítulo de la historia, nada menos que eso… Gracias a D’s, la historia de nuestro pueblo tiene miles de años, así que seguramente es difícil para nosotros, luego de tres años, incluso de treinta, ver lo que realmente está sucediendo aquí desde la perspectiva de toda la historia. Mi sensación, desde la silla en la que me siento, que es la misma en la que se sentaron Herzl y otros, es que realmente estamos haciendo historia. Ahora bien, «historia» son los desafíos del pueblo judío desde que en los últimos casi tres años, el 7 de Octubre, sufrimos un duro golpe… Todo el pueblo judío, no solo aquí… Todo el pueblo judío lidia en este momento con devolverse la sensación de seguridad. No solo la seguridad en sí misma, sino la sensación de que somos un pueblo que puede mantener su eternidad. Se lo debemos a nuestros abuelos y se lo debemos -no menos importante- a nuestros hijos y nietos. A la eternidad del pueblo judío, a su continuidad… Veo esto como que el pueblo judío es una cadena y en este momento tenemos un pequeño eslabón al que debemos cuidar, y si no lo cuidamos, toda la cadena se perderá. Es una gran responsabilidad… Ahora bien, esto nos parece el fin del mundo porque realmente hemos atravesado y estamos atravesando una gran crisis, pero nuestros padres y abuelos atravesaron crisis aún mayores. Atravesaron la Shoá, pogroms, cosas terribles, y la gran diferencia que tenemos es que hoy tenemos al Estado de Israel. Es una diferencia enorme el que tengamos un hogar en el Estado de Israel. No es un hogar solo para mí, que nací aquí, o para mis padres, que nacieron aquí, Israel es mi hogar tanto como el de ustedes. No hay diferencia…
— ¿Podría ampliar lo de la cadena?
— Me refiero a que existe una cadena de eternidad del Pueblo de Israel. Decimos: «El Pueblo de Israel es un pueblo eterno». Ello no sucederá porque sí, hay que invertir en eso. Así como se invierte en una relación o en la crianza de los niños, hay que invertir en el Pueblo de Israel. Y existe una cadena, gracias a D’s, por la que velaron nuestros abuelos por generaciones, incluso durante la Shoá: preservar la identidad judía, e incluso velar por Israel a pesar de que asesinaron a seis millones de nuestros hermanos, incluido un millón de niños. Sí, siguieron creyendo y preservando la unidad del Pueblo de Israel… Necesitamos preservar esta cadena también hoy, y hoy es más fácil porque existe un Estado. Así que la continuidad de esta cadena, para que nuestros hijos, nietos y bisnietos continúen con este magnífico pueblo, es nuestra responsabilidad en este momento.
— ¿Puede ser que el auge de antisemitismo se deba a que ven que ahora hay un Estado fuerte y judíos fuertes, no como en la Shoá ?
— Desafortunadamente, antisemitismo hubo siempre. Conocemos la historia del pueblo judío, ya desde los tiempos de la reina Ester y Mordejai… Sabemos que Esav odiaba a Jacob… Desafortunadamente, sabemos que cada tantas décadas surge un nuevo enemigo que trata de exterminarnos. Decimos en la noche del Séder (de Pésaj): «En cada generación se alzan contra nosotros para destruirnos». Y debemos recordar que nuestra responsabilidad con esa eternidad es ver cómo, ante todo, nos unimos para ser un solo pueblo, unido. No estar todo el día ocupados mirando: ashkenazíes y sefaradíes, los que viven en Israel y los que no, los que viven en o afuera de Tel Aviv… Somos un solo pueblo… A veces nos confundimos. Hamás y los nazis, malditos sean, no se fijaban si yo votaba a «Bibi» (Netanyahu) o no, venían a matarnos por ser judíos… A estos nazis de nuestra generación no les importa si vivo en Tel Aviv o en la Argentina, cometen atentados tanto aquí como allá, así que esta historia de que el Estado de Israel… A veces les digo a los israelíes: el antisemitismo existía antes del 48 e incluso antes del 67… Lo digo intencionalmente así: «No busquemos ni los ayudemos a buscar las razones de por qué hay antisemitismo, siempre ha habido odio hacia los judíos»… La responsabilidad por la seguridad de los judíos es de los países donde los judíos decidieron vivir. Aquí, en Israel, es responsabilidad del Estado de Israel. En la Argentina, es del presidente Milei. En los Estados Unidos, es de Trump. En Inglaterra, es del rey o el primer ministro. E incluso los alcaldes de todas esas ciudades deben preocuparse por la seguridad de los judíos. Es inaceptable lo que está sucediendo hoy con el alcalde de Nueva York, que es antisemita y antiisraelí y actúa de manera vergonzosa contra los judíos. Hemos estado viendo esto desde que fue electo, e incluso antes. Y desafortunadamente, el 30% de los judíos votó por él. Tenemos que despertar, sacar la cabeza de la tierra y decir: «Amigos: ¡Hola! ¿Alguien es antisemita? Tenemos prohibido apoyarlo»… ¿Y cuál es nuestra responsabilidad? Está claro que yo más aún, como líder del movimiento sionista, pero también hasta el último de los judíos tenemos tres áreas de responsabilidad: Una es, ante todo, exigirles seguridad a las autoridades. No decir: «No podemos hacer nada, somos judíos. Nos atacan un poco. Hablan mal de nosotros»… No, hay que alzar la cabeza y decir: «Amigos: Tenemos derecho a vivir aquí como cualquiera de nuestros vecinos gentiles. Tenemos derecho a habitar y pasear por donde queramos. Es cierto que Israel es el hogar de los judíos, pero tenemos derecho a vivir donde queramos». Lo segundo es el orgullo judío y la preservación de nuestra unidad. Y lo tercero, no menos importante, quizá lo más importante, es fortalecer nuestra identidad judeosionista. Solo así lograremos superar esta etapa difícil.
— ¿Dónde entra la palabra «aliá» hoy?
— La aliá entra en todas partes… Necesitamos entender: el Estado de Israel es el hogar de todos nosotros, también de quienes no emigraron a Israel. ¿Qué quiero decir? Yo vivo aquí, ustedes viven hoy en la Argentina. Vuestro derecho a este hogar es igual al mío, tenemos los mismos derechos que cualquier judío. Es como cuando me fui de casa: fui al Ejército y me casé, pero a la casa de mis padres puedo ir cuando quiera. No tengo que golpear la puerta ni llamar por teléfono, digo: «Hola» y entro… Eso es Israel para todos los judíos. La aliá es el camino… Todos los judíos deberían vivir en Israel. Punto. Ellos elegirán cuándo… Tienen derecho a vivir donde quieran, pero este es su hogar y pueden venir de visita, pueden venir a vivir, pueden no venir, pero recuerden que este es el hogar de todos nosotros. Y lo digo como quien actualmente está al frente del movimiento sionista.

— ¿Cómo ve al Pueblo de Israel en general?
— Nuestros desafíos son, ante todo, restaurar la sensación de seguridad. Lo segundo es que hoy existe un gran interés en el mundo por emigrar a Israel. Interés, por ahora no aliá… A pesar de la guerra, en los últimos tres años inmigraron más de 60.000 judíos, lo cual es muy bueno para una guerra. Mientas aquí recibíamos misiles, gente aterrizaba con aviones, se tiraba al piso con sus hijos y besaba la tierra. Yo también me tiraba al suelo, porque había misiles… No hay país en el mundo al que la gente vaya durante una guerra, vaya a ofrecerse como voluntaria… Nuestros chicos que estaban de paseo por Sudamérica se peleaban para subirse al avión y luchar por el Pueblo de Israel… Digo esto porque este es el desafío número uno: fortalecer la identidad judía, emigrar a Israel, unir al Pueblo de Israel… La aliá es una fuerza muy importante para fortalecer al pueblo judío y al Estado de Israel. Cuando uno emigra a Israel no solo fortalece al país, también al pueblo porque cuando el hogar es fuerte, todo el pueblo es fuerte. Lo hemos visto desde el 7 de Octubre, cuando ocurrió una gran tragedia aquí, pero también en la Diáspora. Cuando el Estado de Israel es fuerte, el pueblo judío es fuerte. Cuando el Estado de Israel es débil, el pueblo judío es débil, y necesitamos emigrar a Israel porque la aliá es el motor de crecimiento del pueblo judío.
— ¿Cuándo y por qué viajará a la Argentina?
— Con la ayuda de D’s, viajaré a la Argentina el 29 de noviembre. Se cumplirán 79 años de la votación del establecimiento del Estado de Israel en la ONU. En el Congreso Sionista Mundial, Herzl inició el proceso de comprensión entre los judíos de que el Estado de Israel es el hogar de todo el pueblo judío y debía ser restablecido. A los gentiles les tomó 50 años comprender que así debía ser y 33 países votaron a favor en la ONU. Voy a sumarme al primer vuelo de El Al a la Argentina. Un vuelo muy importante, y quiero felicitar tanto al primer ministro de Israel como al presidente Milei por hacer algo histórico. Un vuelo directo de Israel a la Argentina no solo es importante para llegar a la Argentina, sino que lo más importante es que, con la ayuda de D’s, llenaremos aviones de olim. Más y más aviones con olim llegarán a Israel y mantendrán este puente entre Israel y la Argentina. Hoy estamos en una época increíble: tenemos un Presidente increíble. El presidente Milei es un Presidente sionista, para quien el Estado de Israel es importante, para quien el pueblo de Israel es importante. Creo que este vuelo es importante para fortalecer la relación entre el Estado de Israel y la Argentina, dos potencias muy grandes que se unen y se convierten de buenos amigos en una potencia mayor.
— ¿La última vez que estuvo en la Argentina fue cuando asistió al acto de la AMIA?
— Sí, estuve en el homenaje de la AMIA y vi cómo llegaba el presidente Milei y entraba entre el público, no sobre el escenario. Como una persona más… Había miles de personas allí y verlo, a ese hombre, a ese líder, al líder de este importante pueblo, llegar como una persona más, no para hablar, sino para estar de pie y formar parte de ese importante recordatorio de aquellas almas sagradas que fueron asesinados por el único «pecado» de haber sido judíos…
— Si le consulto por el futuro, ¿qué responde?
— Veo un buen futuro. Creo que después del 7 de Octubre tenemos un pueblo más fuerte, más unido, y que comprende la necesidad de fortalecer su identidad, la conexión dentro del Pueblo de Israel y con el Estado de Israel. Hace dos semanas estuve en una conferencia de presidentes de federaciones (sionistas) en Budapest y, por casualidad, nos encontramos en el lobby del hotel con una mujer judía a quien no conocía. Una estadounidense que se nos acercó y nos preguntó: «¿Qué hacen todos aquí? ¿Son judíos?». «Sí, soy el presidente del movimiento sionista», le dije. Se puso de pie y dijo: «¿Sabe? Hasta el 7 de Octubre no me comportaba como judía. Tengo un marido no judío y no eduqué a mis hijos acerca del judaísmo. Me distancié del judaísmo. Y desde el 7 de Octubre quiero ser judía. Como ve, ando con una Estrella de David. Mi hijo hará su Bar Mitzvá dentro de dos años y quiero hacerlo en el Kotel (Muro de los Lamentos). Nunca he visitado Israel y quiero visitar Israel». Le dije: «Venga conmigo. Estamos en Budapest, son tres horas desde aquí». Me dijo: «Estaré aquí los próximos dos meses». Su marido es un conocido productor de cine y está ocupado rodando una película. Ella ha estado en contacto conmigo incluso esta semana y hay muchas posibilidades de que en las próximas dos semanas venga a Israel por primera vez en su vida. Digo esto porque a este limón se lo puede convertir en limonada… Estos desafíos pueden convertirse en oportunidades… Hoy vemos a «los judíos y sionistas del 8 de Octubre», personas que habían abandonado el judaísmo y comprenden que deben velar por este eslabón, el mismo por el que velaron sus abuelos. Deben fortalecer el judaísmo… Es emocionante. Es real. Es el Pueblo de Israel…

