Itongadol.- Con una manifestación multitudinaria, la comunidad judía argentina realizó el acto central a dos años de la masacre del 7 de octubre. A continuación, el discurso del presidente de la Organización Sionista Argentina, Demian Stratievsky:
‘‘Ni olvido ni perdón.
El 7 de octubre no terminó. Parece un día eterno, porque continúan los ataques. El 7 de octubre fue el comienzo con asesinatos, violaciones y secuestros. Fueron miles de familias destruidas que aún hoy claman porque termine ese fatídico día.
Pero no termina…El 7 de octubre, tal como fue planificado sigue en los secuestrados, en las familias destruidas y en los caídos. El ataque sigue porque fue el comienzo.
Al pogrom en Israel se le sumó una ola de antisemitismo ahora disfrazado de antisionismo como NUNCA habíamos visto antes.
Un recrudecimiento mundial de algunos grupos en todo el espectro político desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha, que atacan a los judíos en distintas partes del planeta. Lo hicieron en Holanda, en EEUU, en Bariloche y hace unos días sembrando miedo en Montevideo, yendo a manifestarse con banderas palestinas y gritos de guerra en la puerta de un jardín infantes.
Las protestas teóricamente políticas se transformaron en antisemitismo.
Muchos símbolos palestinos, que en apariencia remiten solo a identidad cultural, se han convertido en banderas de odio cuando niegan la existencia de Israel.
El mapa sin el Estado de Israel y mensajes que aparentarían ser de paz, esconden un significado de odio para reivindicar la expulsión de millones de judíos de su tierra.
Son armas simbólicas que alimentan la narrativa del “enemigo judío”. Y lo que podría ser identidad, termina siendo un canal para legitimar el antisemitismo contemporáneo y la violencia explicita contra Israel.
Sus banderas de protesta no son las de la paz, no son las que piden acuerdos, diálogos y consensos. No piden convivencia, ni siquiera coexistencia. Esas banderas tampoco solicitan la creación de un Estado, sino más bien la destrucción de otro. Si, es así, escucharon bien.
El mensaje de supuesta liberación bajo la consigna del Río al mar esconde la intención de la desaparición del Estado judío. Todo esto alimenta una narrativa de violencia en contra de cualquier tipo de acuerdo o negociación e imposibilita la visión de la buena vecindad.
Todos los días es 7 de octubre, porque no cesan los ataques contra los judíos en el mundo. Esta pesadilla no termina. Siguen agrediéndonos en las calles, en las redes sociales, sembrando odio y despertando al viejo monstruo del antisemitismo.
Es tan contradictorio que parece que el único ganador de esta guerra es el terrorismo de Hamás, que ataca a su propia población ante la pasividad del mundo árabe. Y asesina, viola y secuestra judíos frente a la simulada ceguera del planeta
Señoras, señores…Hay secuestrados aún hoy en Gaza. Hay 4 argentinos secuestrados por terroristas, cuatro argentinos.
Y como seres humanos no es posible permitir semejante cosa. Cada día sin ellos es una herida abierta. Van dos años, dos años. Piensen un segundo lo que han hecho cada uno de ustedes, sus hijos y sus seres queridos en dos años.
Hay aún secuestrados en Gaza hace más de 700 días, para ellos el 7 de octubre sigue, y para nosotros también.
Esto no es un conflicto local. Es un plan contra la democracia, contra las mujeres, contra la diversidad, contra la libertad de prensa y contra todo lo que representa Occidente, que empieza en Medio Oriente, que inicia en Israel y tiene como punto de partida el 7 de octubre.
El terrorismo ataca. Lo financian países multimillonarios. A los jefes terroristas los alojan en mansiones. Y mientras tanto, abandonan a sus pueblos sin considerar las consecuencias de sus nefastas acciones.
Ellos nos quieren borrar del mapa porque somos judíos. Lo dicen con consignas, lo gritan en marchas, lo dibujan en banderas. Pero no lo lograrán.
Nos defenderemos con la fuerza de un pueblo que sobrevivió a imperios, inquisiciones y el holocausto. Nos defenderemos para traer a los secuestrados de regreso, para honrar a los caídos, para proteger la Nación y para resguardar la libertad del mundo entero.
Sí, del mundo entero, para después de dos años de terror, poder empezar a sanar. Es vergonzosa la decisión de gobiernos occidentales y democráticos que reconocen un Estado gobernado por terroristas, que tienen secuestrados a casi 50 personas y que hace dos años perpetraron un ataque en Israel que dio comienzo a esta guerra
Reconocerlos es premiar al terror. No los decimos nosotros, lo dicen los mismo lideres de Hamas que consideran que su ataque tuvo recompensa. Reconocerlos en este contexto es absurdo.
Me pregunto. ¿Ahora lo reconocen? ¿Por qué no antes? ¿Por qué el mundo árabe no lo propició anteriormente? ¿Por qué no controló el dinero por millones de dólares enviado que era para mejorar la vida del pueblo palestino?
Hoy no se juega verdaderamente la existencia del Estado palestino, lo que se debate entre la vida y la muerte es la supervivencia del Estado de Israel y mientras algunos líderes antisemitas juzgan la estética de la guerra, el pueblo judío una vez más lucha por sobrevivir.
El mundo no debe tener lugar para las bestias terroristas que quieren que occidente desaparezca, ahora somos los judíos, ahora es Israel, pero apenas puedan será Madrid, Londres, París, New York o Berlín, Y lamentablemente volverá a suceder, como ya sucedió
Para finalizar déjenme decirles algo: Israel ha demostrado con hechos que busca la paz, con Egipto en 1979 con Jordania en 1994 con Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos en 2020.
Israel es un pueblo de paz, de vida, que promueve el diálogo, la coexistencia y la convivencia entre pueblos.
Hoy sigue siendo 7 de octubre. Pedimos por los secuestrados, recordamos a los caídos, rezamos por los heridos y acompañamos a las familias de las víctimas.
Hoy sigue siendo 7 de octubre y no terminará hasta que no vuelva el último a casa a abrazarse con sus familias.
Ya lo dijimos y lo vamos a repetir siempre. En Gaza está el mal, se llama Hamás. Y para ellos no hay, ni habrá nunca, pero nunca, ni olvido ni perdón. Repito. En Gaza está el mal, se llama Hamás. Y para ellos no hay, ni habrá nunca, pero nunca, ni olvido ni perdón.
Am Israel Jai. El pueblo de Israel vive. Y vivirá para siempre.
Muchas gracias’’.

