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Entrevista al director de Empleo de la OLEI, que llega a la Argentina para participar de la Expo Atid

Por Iton Gadol
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Itongadol.- Marcelo Gleizer, director de Empleo de la Organización Latinoamericana, España y Portugal en Israel (OLEI), dialogó con ItonGadol sobre su visita a la Argentina para participar en la Expo Atid 2025, destinada a aquellos que estén pensando en hacer aliá o simplemente quieran estar informados sobre las oportunidades, beneficios y desafíos de Israel.

“Lo que hemos elaborado en la OLEI es ir de la mano con el olé y armar un formato personalizado. Aprovechar los recursos que tenemos, aprovechar tecnología e ir armando juntos un proyecto de aliá en la parte laboral. A veces con más hebreo, con menos hebreo, a veces con ciertas profesiones tienen que hacer una reválida… hay gente que viene a vivir en la periferia del país, gente que viene al centro…hay con familias, sin familias. Es un mix bastante interesante y complejo, y lo que tratamos de hacer juntos es armar ese camino”, destacó.

La Expo Atid 2025 -que se llevará a cabo el domingo 7 de septiembre en AMIA, Judaica y La Casa, y el lunes 8 de septiembre en AMIA- brindará la posibilidad de contar con información actualizada, tener entrevistas personales con profesionales de diferentes áreas y programas, conocer expertos en estudios universitarios y también escuchar la experiencia de olim en primera persona.

-Cuando se habla de aliá, es imposible disociarlo de la OLEI. Estás viniendo a la Argentina para participar en Expo Atid. ¿Qué significa para vos esta visita?

-Tenemos mucha expectativa. La OLEI es parte fundamental en la aliá de la gente latinoamericana, de España y Portugal. Soy parte del contingente grande que llega y la expectativa es muy grande. En lo personal, yo soy el director de Empleo y de cursos profesionales para la OLEI. Para mí también es una especie de cierre de círculo en lo sentimental-profesional. Fui muy activo en la comunidad cuando era jovencito, a los 20 años, en los movimientos juveniles, en la Agencia Judía. Y para mí poder llegar por medio de la Agencia Judía de nuevo a incentivar a la aliá, a reanimar un poco esa semillita de que la gente se anime a venir, es un placer.

-¿Qué significa hablar de trabajo hoy para un posible olé, una familia o aquellos que quieran hacer aliá?

-Depende muchas veces del perfil de cada olé. Lo que hemos elaborado aquí en la OLEI, a diferencia de otras ONGs, que hay grandes, chicas y con otros formatos, es ir de la mano con el olé y armar un formato personalizado. Aprovechar los recursos que tenemos, aprovechar tecnología también e ir armando juntos un proyecto de aliá en la parte laboral. A veces con más hebreo, con menos hebreo, a veces con ciertas profesiones tienen que hacer una reválida, con inquietudes, a veces con ganas de hacer algo nuevo, gente que viene a vivir en la periferia del país, gente que viene al centro, con familias, sin familias. Es un mix bastante interesante y complejo, y lo que tratamos de hacer juntos es armar ese camino. Es un proyecto que, yo digo, en lo inmediato trabajo hay en Israel. El tema es, por supuesto, para dónde queremos apuntar y quizás yo no voy a ver exactamente los frutos en un corto lapso, la persona va a tener que ir construyendo ese camino.

-La OLEI es una organización que se ocupa de aquellos latinoamericanos que llegan a Israel. Hablamos de una organización muy generosa y muy sensible frente a la llegada de un olé. ¿De qué manera el olé toma contacto con la OLEI cuando de trabajo o alguna cuestión más se trata?

-La OLEI tiene una doble estructura que fue creciendo en el último tiempo. Hay una estructura profesional, ya somos ocho personas. Parte somos de lo que sería la OLEI Central y parte están en tres puntos claves. Tenemos un representante en la zona norte del país, otro en la zona de Jerusalem y otro en la zona sur en Beersheva, lo que cubriría de norte a sur el país. A veces el olé llega a la OLEI por medio de ese contacto, porque la comunidad latinoamericana al fin y al cabo es bastante solidaria y busca uno lo más parecido al otro, y se van recomendando.

Tenemos páginas de internet, tenemos Instagram, tenemos una directora de la parte de Social Media, que se está dedicando justamente por medio de Instagram, de Facebook y de la página, a darle una cara nueva y que podamos hacer varias campañas para que la gente se pueda acercar y conocer este proyecto laboral.

-Pero más allá de los tres puntos que estás planteando, las oficinas centrales están prácticamente en todo el país. Es fácil ubicar y contactarse con la institución, ¿coincidís??

-Sí, es más, ha crecido también en los últimos meses, hay 24 sucursales a lo largo y ancho del país. Desde lo más al norte en Carmiel y la zona de las afueras de Haifa, hasta Eilat. Ahí tenemos los grupos activos, con voluntarios, con muchos proyectos locales, pero proyectos también que son organizados de alguna manera por medio de la OLEI Central. Así que la gente puede llegar directamente a cada una de las filiales.

-¿Cuál es la sensación térmica que tenés respecto a la aliá próxima después de la guerra con Irán y todavía estando en guerra?

-Yo creo que la gente, por supuesto, debe tener sus dudas, sus miedos de llegar a Israel en momento de guerra. A mí en lo personal me llegó también hacer aliá hace 23 años, cuando estaba al final de la segunda intifada. Pero en el momento que finalice la guerra, y espero que quede poco, vamos a empezar a ver nuevamente a mucha gente que quizás tenía la idea de hacer aliá, reflotar el tema y justamente esta semana, 8 o 10 días que vamos a hacer hincapié entre Montevideo, Rosario y Buenos Aires, yo creo que vamos a ver al corto plazo que cambie la tendencia y que sí empecemos a ver algún pico importante de aliá.

-¿Cómo han vivido el reciente arribo de más de 200 olim? Supongo que es la más importante después del 7 de octubre.

-Sí, de las más importantes en números en el corto plazo. Ya estuvieron en contacto con la OLEI muchos de los latinoamericanos y de España y Portugal que han llegado. Tenemos un proyecto con voluntarios que reciben a los olim en el aeropuerto y les entregan una tarjeta SIM para poder activar sus teléfonos y tener un primer contacto con sus familiares en Israel o fuera del país. Estamos muy contentos, ya empezamos a ver ese fruto ahora mismo, hay gente que ya está enfocándose en diferentes proyectos que tenemos en la OLEI para poder por supuesto dar una mano en esos primeros momentos aquí en el país.

-Cuando hablamos de trabajo, ¿se busca alguna especialidad en particular o bienvenido todo aquel que quiera trabajar en Israel?

-Me quedo con la última parte. Yo estoy abierto a que puedan llevar a cabo el sueño que tengan en la parte laboral. Si bien el país tiene el motor de la economía en la Hi Tech, la alta tecnología, por supuesto que no todo el mundo puede trabajar de eso. A veces no da el perfil profesional, por lo que armamos un proyecto de acuerdos con grandes empresas del país, en diferentes rubros, por ejemplo, seguridad, ventas, hotelerías y el mismo Hi Tech, para poder darle un plus a la persona en el momento que esté buscando trabajo, para que su CV pueda llegar a la gente que sea relevante en relaciones humanas. Cada uno tiene expectativas diferentes, hay personas que tienen ganas de hacer un trabajo más monótono y otros que se animan a quizás utilizar títulos que en sus países de orígenes no los estaban utilizando, pero ya estaban recibidos, hay otros que pueden adaptarse a la idiosincrasia israelí y a lo que el mercado laboral demande.

-Siempre la ciudadanía argentina, y creo que la latinoamericana también, fue muy solidaria con los nuevos olim. Ayuda general en todo lo que sea posible, como muebles, heladeras, etc. ¿Esa solidaridad sigue existiendo aún hoy en día?

-Sí, yo creo que más que nunca. El tema de la guerra hizo florecer el voluntariado de la gente, la solidaridad y el apoyo mutuo. Hemos visto desde principios del conflicto del 7 de octubre un crecimiento exponencial y nosotros en la OLEI nos queda solo el hecho de a veces de ser puente. Como bien decís, hay gente que quiere donar comidas, muebles, lo que sea. Tenemos proyectos por ejemplo con soldados que están solos sin familia y hay gente que les está preparando su comida preferida, ya hay una red nacional de familias que empiezan de alguna manera a adoptar a ese soldado. Creo que estaríamos una nota entera si me pongo a enumerar aquí todas las ayudas que están ocurriendo. A mí me parece algo excepcional.

-¿Qué significa cuando nombramos a Mario Lev como un gran motor, creo que ejemplificador por generaciones, respecto a la solidaridad y al trabajo con los olim?

-Mario es como una institución yo diría. Tiene una larga carrera desde antes de llegar a Israel. Es una persona que no es casual que represente a varias instituciones de las más importantes. Para nosotros es una brújula. El camino que el impone desde su dirección, por supuesto con quienes lo están acompañando en la OLEI y en los otros rincones en los que el y su familia aportan su granito de arena, porque su esposa también es muy activa. Solo palabras de agradecimiento, ojalá hubiese más Mario.

-Cuando nombramos la Agencia Judía, Keren Leyedidut y tantas organizaciones que trabajan por la aliá, supongo que en algún punto hay una cuestión en común donde el objetivo es el mismo. ¿Coincidís en que en un punto todo converge y se trabaja de forma mancomunada?

-Todo converge y también hemos fijado dentro de la parte profesional con Manuel Aszyn, que es el director ejecutivo, justamente hacer enlaces con diferentes ONG’s, con diferentes instituciones, porque como bien lo mencionás el fin es el mismo. Queremos ayudar al olé en lo que se pueda, por lo que hemos establecido varias relaciones, quizás de alguna manera indirecta o no tan formalizadas, pero en lo personal me ha tocado hablar con directores o gente de diferentes cargos en varias instituciones. Aquí no hay una competencia en ese sentido, el objetivo es mutuo y cada uno desde su parte. Nosotros hacemos mucho hincapié en nuestro fuerte, que es ayudar al hispano parlante, el que habla también portugués. Y creo que solo de esa manera el olé puede recibir lo que realmente necesita. A veces cada uno tiene otras necesidades y cada institución sabe dar lo suyo.

De paso quisiera aprovechar para invitar a los que no se anotaron a la feria de la aliá, que este año será novedosa y tendrá tres puntos diferentes. Espero que se anoten y poder verlos allí, para que me vean y podamos charlar. Están enviando a 24 personas, a cada uno con un diferente perfil.

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