Hace 81 años, Auschwitz-Birkenau fue liberado. Más de 1,1 millones de personas fueron asesinadas allí y solo unas 7.000 sobrevivieron. Las Naciones Unidas, 60 años después, establecieron que el 27 de enero de cada año sea designado como el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto. Esta fecha se ha convertido en un momento de reflexión global, fundamental para recordar a los seis millones de judíos asesinados por los nazis.
La Shoá fue un plan sistemático de exterminio de la Alemania nazi, llevado a cabo con la participación de colaboradores y posible gracias a la ceguera deliberada y la inacción consciente de testigos de todo el mundo.
Hoy en día, a medida que disminuyen las voces de los sobrevivientes, la negación y la distorsión del Holocausto se hacen más fuertes. Continuamente se realizan comparaciones falsas que despojan a la Shoá de su significado y esta ignorancia alimenta el resurgimiento del antisemitismo.
Durante más de siete décadas, Yad Vashem se ha mantenido como guardián de la verdad para preservar la memoria del Holocausto, educar sobre sus lecciones y promover la continuidad y la resiliencia del pueblo judío en todo el mundo.
En este sentido, la presidenta de los amigos de Yad Vashem en Argentina, Fafi Ricagno, destacó que “la historia debe servir para iluminar el presente, para que la memoria se active de herederos conscientes”.
“No nos alcanza a la humanidad con el legado de la historia, si no militamos conscientemente qué fue lo que ocurrió y dónde estamos hoy. Porque en ningún caso basta con decir nunca más. Porque de nada sirve repetirlo mecánicamente, si no podemos desbrozar cuáles fueron las causas, por qué las cosas ocurrieron, para que estos personajes, estas historias de los horrores, de la guerra, de la violencia, de la intolerancia, no prendan. Estemos atentos”, pidió.
En este día de conmemoración, continuamos transformando la memoria en una herramienta viva: el compromiso cotidiano con la dignidad humana, la condena a las manifestaciones de intolerancia y la defensa activa de los valores que el Holocausto intentó destruir.

