Inicio COMUNIDAD EN ACCION Keren Leyedidut. Brasil: Vuelve a Israel un héroe nacional que sobrevivió a la Shoá

Keren Leyedidut. Brasil: Vuelve a Israel un héroe nacional que sobrevivió a la Shoá

Por IG
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Itongadol.- Por estos días regresará a Israel Michael Goldstein, un sobreviviente de la Shoá que supo destacarse en arriesgadas misiones en defensa del Estado judío y codearse con personalidades de la talla de David ben Gurión, Moshé Dayán y Ariel Sharón.

A sus 90 años, «Miki» verá concretados sus sueños y los de su familia gracias al apoyo del Keren Leyedidut.

– El hecho que quiera regresar a Israel a su edad es algo fuera de lo común, ¿por qué tomó esta decisión? 

– Cuando llegué a Israel todavía no tenía 16 años e inmediatamente ingresé al PaLMa”J (acrónimo de Plugot Májatz -Compañías de Ataque-, la unidad de élite de la Haganá), donde hice un curso de explosivos. Eso fue en el ’47. Estuve en la Guerra de Liberación, en la Unidad Antibombas de Jerusalem. Participé en varios movimientos y sobrevivimos un tercio de los 28, el resto murió… Un día me llamaron para que fuera adonde estaba (Ariel) “Arik” Sharón con su grupo, cerca de Latrún… 

– ¿En ese momento hizo aliá solo o con alguien de su familia? 

– De niño estuve en un campo de concentración (Oberwüstegiersdorf) y llegué a Israel con mi hermana (Lili) y un hermano más grande (Shamai) que murió en la Guerra de Liberación (en Harmón Hantaziv, en el sudeste de la capital). Yo fui herido (de un balazo) en la mano derecha, pero logré continuar hasta el final. Después quisieron mandarme al curso de oficiales, pero no podía hacerlo porque en mi casa casi no había estudiado y se necesitaba algo de cultura. Entonces permanecí en la milicia y me dijeron que me enviarían tres años a una escuela por cuenta del Ejército, en el Complejo Schneller de Jerusalem. Allí viví en una pequeña casa y me permitieron estudiar lo que quisiera, así que me fui a un colegio vocacional, la ORT, donde después de tres años terminé como protesista dental. Luego fui al curso de oficiales y cuando lo terminé, inmediatamente empecé el de paracaidista, aunque no pensaba quedarme en el Ejército. Pero un día (de 1953), Sharón, quien me conocía bien, vino a buscarme a Jerusalem y me encontró después de una jornada entera. Estaba con su subcomandante, Shlomo Baum, y me preguntó: «¿Querés visitar a tu hermana?», que estaba en el kibutz Ganigar, en Émek Izreel. Él la conocía y había estado en su casa varias veces. Le contesté: «Sí, por supuesto» y nos subimos a su jeep. Nosotros dos estábamos sentados atrás y Baum, al volante. Durante el viaje hablaba todo el tiempo de que la situación en el país era muy grave y los terroristas árabes les disparaban a muchas personas. Era cierto: era muy peligroso. La situación económica era mala… Por la noche cenamos en lo de mi hermana y después nos fuimos a Nahalal, donde vivía Moshé Dayán (entonces jefe del Estado Mayor de la Fuerza de Defensa de Israel), que es a unos 10 kilómetros de Ganigar. Lo conocía muy bien porque había sido comandante del Distrito Jerusalem y mi grupo de 28 expertos antibombas vivía a su lado, así que teníamos relación y nos daba órdenes directamente. En el camino, Sharón me dijo: «Miki: La idea de Dayán era crear una unidad secreta y te necesitamos como experto antibombas» y le contesté: «Bueno, quiero hacerlo». Llegamos a Nahalal e inmediatamente le dijo que era un voluntario de la Unidad 101, así que (Dayán) vino y me felicitó. Éramos 61 hombres y practicábamos a 7 kilómetros de Jerusalem. Empezamos a trabajar y fuimos la unidad más exitosa en combate, ya que actuábamos en pequeños eslabones y usábamos armamento no convencional que el resto del Ejército no tenía. Como era secreto, si caíamos prisioneros, no podíamos indicar nuestro número (de identificación como soldados); a solo uno le tocó: Itzjak Jivli, pero capturamos a dos coroneles árabes y, una semana después, los intercambiamos por él. Yo fui el único herido, con un balazo en una pierna (durante un operativo para dinamitar el cuartel general de los fedayines palestinos cerca de Gaza). Menos de un año después disolvieron la Unidad 101 porque la situación con los árabes estaba mucho mejor y ya no nos atacaban tanto. Además, estar en la 101 era peligroso por la ONU: (David) ben Gurión, que entonces no era jefe de gobierno, sino ministro de Defensa, vino a visitarnos y nos dijo: «Por vuestra culpa debí mentir en el Kodesh Hakodashim (Santuario Sagrado del Templo de Jerusalem)», donde nos condenaron por la operación en Kibia, pero él dijo que nadie de las FDI había dejado el campamento. Sharón y toda la 101 quedaron a cargo del Comando de Paracaidistas porque los más veteranos habían vuelto a sus kibutzim dado que la situación económica era muy mala y había muchos nuevos inmigrantes, con numerosos idiomas. Me dieron la baja y pensé estudiar odontología, pero no me aceptaron por la lesión en la mano derecha. De pronto, recibí una carta de una hermana (Sara) que tenía acá…

– ¿En Brasil? 

– Sí. Estaba casada con el hermano del padre del gran rabino sefaradí de San Pablo. Estaba muy enferma, así que vine a visitarla. Para esa misma época conocí a mi esposa (Ana), que en paz descanse… Ya falleció… Su familia era de las más importantes de acá, de Rio de Janeiro. Siempre quise volver (a Israel), pero me pedían que me quedara… 

– ¿En qué año pasó todo eso? 

– En el ’56… Así que me quedé y empecé a trabajar con esa hermosa familia, que era lo que me faltaba porque había perdido casi toda la mía en Auschwitz. Estuve muy cómodo con ellos… Tuvimos tres hijos: un varón (Jose Sergio) y dos mujeres (Edna y Bete), la primera de las cuales lamentablemente falleció hace tres años. Mi hijo es ingeniero y trabaja para una empresa estadounidense en San Pablo y mi hija es madre de cinco, de los cuales dos mujeres ya están en Israel. Y los otros tres están estudiando en ieshibot (institutos rabínicos) allá, donde los agarró la pandemia…

– ¿Entonces volverán juntos? 

– Sí… Queremos volver juntos y veremos qué pasa… Tengo muchas ganas de volver, pero no sé… Esperamos que sea pronto…

– ¿Su familia estuvo en Auschwitz? 

– Yo estuve… Yo fui uno de los diez sobrevivientes de Auschwitz más jóvenes y escribí un libro en portugués (39344. Ese era mi nombre), que después hice traducir al inglés… 

– ¿Y por qué vuelve ahora a Israel? ¿Por la familia que tiene allá? 

– Con mi hermana… mi hija y el hijo, con los suyos… Allá tengo cuatro nietos, dos de ellos con tres hijos cada uno. A mi hija que está acaba de nacerle otro nieto, así que tengo siete bisnietos. El esposo de mi otra hija con sus hijos ya está allá… Nadie de la familia quedará acá… 

– ¿Está contento? 

– Sí, mucho…

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