Inicio Keren Hayesod (CUJA) Paul Rozenberg: “Ya seleccionamos a la mayoría de los jóvenes que integrarán la segunda camada de Aliá Protegida”

Paul Rozenberg: “Ya seleccionamos a la mayoría de los jóvenes que integrarán la segunda camada de Aliá Protegida”

Por Iton Gadol
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ItonGadol.- El representante de Keren Hayesod en Argentina y director de CUJA, Paul Rozenberg, viajó ayer a Israel, donde se reencontrará con el primer grupo que participó de la experiencia de Aliá Protegida, el programa que crea un futuro mejor para los jóvenes de 20 a 30 años de la comunidad que atravesaron situaciones de vulnerabilidad.

Previo a su viaje, Rozenberg dialogó con ItonGadol y destacó que ya tienen seleccionados a la mayoría de los jóvenes que integrarán la segunda camada de Aliá Protegida. También contó cómo es la situación actual de los chicos que ya se encuentran en Israel y cómo piensan ampliar el programa de cara al futuro.

–¿En qué etapa se encuentra el programa “Aliá Protegida”?
–Aliá Protegida tiene en este momento dos frentes. Por un lado, estamos en plena etapa de búsqueda, entrevistas y armado de lo que será la segunda camada de Aliá Protegida. A finales de mes empezará la etapa de preparación de los meses previos a que viajen a Israel.
Ya tenemos un grupo de unos 18 jóvenes que fueron ubicados, entrevistados, elegidos y aceptados en la segunda camada. Pero nos falta entrevistar a otro grupo. Yo calculo que vamos a estar entre 25 y 30 jóvenes si todo sale bien.

–¿Ya están en la etapa de trabajar con ellos?
–Exactamente, estamos terminando de armar lo que será la segunda camada, mientras en Israel la primera camada de 19 jóvenes ya está terminando el primer Ulpán Etzión, preparándose para un mes con cierta tranquilidad y la primera largada del segundo Ulpán, donde empezarán con todas las actividades que tienen que ver con lo laboral. Van a completar conocimientos en relación al oficio que estudiaron en Argentina, según las necesidades del mercado laboral israelí. Están empezando a mirar lo que significará el final del programa y la inserción en la vida laboral y la sociedad israelí.

–La última vez que hablamos generaba inquietud poder ubicar a la nueva camada, cosa que ya pasó. ¿La búsqueda, cómo transcurrió?
–Sigue siendo difícil. Nosotros sabemos por los estudios que hicimos que hay muchísimos jóvenes, mayores de 20 años, en situación de riesgo. Muchos de ellos no tuvieron el paso por alguna institución comunitaria. Aquellas que hacen trabajo de ayuda social nos pasan mucha información y nos dan candidatos, pero también es verdad que hay mucha gente que está por fuera de la comunidad
En las últimas semanas estuvimos en la zona de Morón, estuvimos en un comedor en Lomas de Zamora, porque uno tiene que ser muy cuidadoso sobre cómo buscar. No es que mañana se publica en un periódico nacional ‘si tienes un abuelo judío, tienes esta oportunidad’. Sería políticamente una locura y es algo que no podemos hacer.

–Es una aguja en un pajar…
–Exactamente. Por eso también les pedimos a los donantes, a nuestros contribuyentes y a la gente que escucha de la campaña que investigue, porque muchas veces conocieron a alguien que conoce a alguien que puede seguramente darnos el contacto. Así se ha llegado a mucha gente, y es parte del trabajo, de esta responsabilidad seguir buscando.

–¿La característica de este segundo grupo es la misma búsqueda con la que se encontró el primer grupo?
–Sí. Hay, igual que en el primer grupo, gente del interior también. En el primer grupo hubo una relación del 70% de Buenos Aires, incluyendo provincia y el 30% del interior. La relación más o menos se mantiene. Gente a la que hemos llegado no a través de instituciones, pero gente a la que también hemos llegado por contacto. Además, los jóvenes de la primera camada nos han ayudado a buscar jóvenes. Para nosotros lo más lindo es que alguien que está viviendo la experiencia haga un esfuerzo en ver cómo, a través de sus contactos y de su vida, quizás pueda conocer de otros jóvenes que también tienen el derecho de hacer el plan de Aliá Protegida.

–¿Los socios para esta segunda etapa siguen siendo los mismos?
–Los socios siguen siendo los mismos en términos de la Argentina, en términos de Israel vamos a agregar a un nuevo socio, el Keren Leyedidut, que también está encantado con el proyecto y la iniciativa, y que nos va a permitir a través del esfuerzo que hacen ellos contar con una serie de herramientas adicionales que les podremos dar a cada uno de los jóvenes que participen en el plan y por supuesto de los beneficios que el Keren Leyedidut le da a cada nuevo inmigrante que llega a Israel. Así que estamos contentos, es muy importante.

–¿Cuál es la fecha que ustedes estiman para la próxima salida?
–El grupo va a empezar la etapa en la Argentina a finales del mes de mayo y la aliá está programada prácticamente para primera o segunda semana de enero. Esto se define en el momento que el Ulpán Etzion, que es el Ulpán que los recibe, nos informa la fecha de inicio. El año pasado, con todas las restricciones del coronavirus, había que cumplir con ciertos protocolos en término a la llegada del grupo. Esperemos que para enero de 2023 las cosas sean más fáciles, los chicos van a llegar directamente al Ulpán dos días antes para aclimatarse y empezar.

–Para quienes no saben de esto, se trata de ubicar a jóvenes con una limitación en las oportunidades y de ese modo ayudarlos a que esas oportunidades las puedan tener en Israel. Recuerdo que se dieron las valijas, recuerdo que hubo jóvenes que hubo que ayudarlos en las cosas más sencillas y básicas. Supongo que esto se va a repetir ya con un ejercicio previo, porque ya han aprendido ustedes también, pero supongo la protección debe estar absolutamente en todo como lo fue en el primer grupo ¿no?
–Sí, efectivamente. Nosotros aprendimos muchísimo con la primera experiencia, seguimos aprendiendo mientras los chicos están en Israel. Para comparar todo lo que recibieron en la primera camada, el hecho de que ya no estemos en pandemia nos va a permitir estar en contacto físico con los chicos, más de lo que fue con la primera camada. O sea, por un lado, vamos a utilizar las herramientas de la conexión a larga distancia para poder estudiar hebreo, pero podemos hacer más seminarios, más encuentros, más capacitaciones presenciales, y eso es algo que, digamos, va a cambiar en relación a la primera experiencia. Pero vamos a acompañar en todo, desde otorgar o acompañar a los chicos en los trámites para conseguir o hacer el primer pasaporte, y todo lo que hay que hacer para que los chicos viajen de la mejor manera posible.

–¿Va a ser importante para que esto continúe encontrar a aquellos que colaboren desde lo económico para apoyar el proyecto?
-Nosotros tomamos la decisión cuando empezamos a recaudar para la primera camada que era muy importante también identificar tres tipos de contribuyentes: por un lado, contribuyentes importantes, en términos del monto de la contribución que pueden dar, que realmente estaban muy emocionados con la iniciativa, y que estamos seguros que nos van a seguir acompañando. Por otro lado, y con la intención de que Aliá Protegida se convierta en un programa de la comunidad judía y que se presente en el día a día, y en la charla, en la sobremesa, respecto a lo que significa decidimos masificar la campaña de tal forma de que, independiente de cual fuera el valor, todos pudieran acompañar la iniciativa. Y en tercer lugar, decidimos ir en la búsqueda de instituciones que la misión que tienen como instituciones piensen y crean que es importante apoyar el proyecto. Así que nos sentimos muy cómodos teniendo instituciones de la comunidad judía que acompañaron de la misma forma que logramos hacer campañas masivas a través del Internet.
La intención es mantener esto porque es una campaña del pueblo, de la gente, de todo el mundo. La campaña además es un conjunto de valores que como judíos llevamos a la práctica, cuando apoyamos al que lo necesita, y por esos muchas instituciones se vieron muy identificadas con la causa.

–En redes sociales pudimos ver a los jóvenes entre la nieve cuando llegaron, el frío y verlos compartir con jóvenes de otros países, pero ¿cómo están los chicos allá?
–Los chicos están muy bien, están contentos. La experiencia del Ulpán es poder por primera vez después de muchos años entender que pueden tener una experiencia diaria, cotidiana que no incluye la obligación de trabajar porque están cubiertos. Justamente el plan está pensado para que los chicos no trabajen este tiempo, para que puedan por un lado en lo social complementarse con los compañeros del Ulpán, que vienen de todo el mundo. Por otro lado, aprender el hebreo de la mejor manera posible; y por supuesto vivir en Israel con el calendario judío, con las fiestas judías, entender lo que significa celebrar. Los chicos estuvieron felices estos días celebrando Iom Haatzmaut. Entonces para los chicos es una gran experiencia. Alguien que toda su vida tuvo que trabajar, porque si no trabajaba no comía, de repente el reto es ahora convencerlo para que no salga a trabajar, sino que aproveche el tiempo que tiene para disfrutar de su experiencia, para ir adquiriendo las herramientas, y para que entiendan que aunque ya están hablando en hebreo bien y pueden comunicarse, es importante que vayan de la mano con el plan hasta el final del mismo y la ansiedad no les gane pensando que ya están listos. La verdad es que se sienten muchos listos, y para nosotros es importante que ahora también tengan ese elemento adicional del mercado laboral, de la mano de la Municipalidad de Jerusalem se les podrá dar las mejores herramientas.

–Una de las jóvenes había empezado a trabajar en un hotel.
–Claro, porque el Ulpán Etzión es hebreo intensivo todos los días de 8 de la mañana a 13 de la tarde. Yo fui boguer (egresado) del Ulpán Etzión y la experiencia que tenemos después de uno o dos meses que estudiamos todas las mañanas y por las tardes, nos empieza a dar ganas de ir a probar un trabajo.
Los chicos, una o dos veces por semana o en algún momento libre, empiezan a buscar para ver cómo se sienten en un ámbito de trabajo, que no es el ámbito de trabajo con el cual ellos van a seguir en el futuro, porque queremos que todos tengan un trabajo en relación al oficio que han aprendido. Pero no está para nada mal, porque es lo que hacemos todos. Yo cuando hice aliá, mientras hacía ulpán trabajé en una panadería, y cuando terminé el ulpán, mientras estudié mi carrera en Israel, trabajé en un hotel. Entonces entiendo que es la mejor manera de ir avanzando paso a paso e ir subiendo la jerarquía de los trabajos. Es súper importante, y esto de trabajar en un hotel o en un restaurante te da las herramientas para entender cómo funciona un poco el mercado laboral también.

–¿Ahora vas a tener la oportunidad de ver a los chicos en Israel?
–Sí, yo tengo la suerte de viajar a Israel el día 12 de mayo por un tema personal, es la Bat Mitzbá de mi sobrina y voy a viajar a Israel por 10 días, y por supuesto que de esos 10 días 2 o 3 voy a estar en Jerusalem con los chicos, hablando con ellos, por supuesto con el equipo y los directivos de las empresas que nos acompañan: el Ministerio de Absorción, el Ulpán Etzion, la Municipalidad, para ir evaluando, para trabajar con los chicos, ver cómo se sienten. Hay que visitarlos, ver cómo están, escucharlos.

–¿Estás contento con esto que es prácticamente un hijo tuyo?
–Bueno, respecto a mí, este es mi último año como representante del Keren Hayesod en la Argentina. Así que la verdad me pone muy contento poder haber sido parte en primer lugar del armado de esta linda iniciativa, que siempre dije que más allá de ser una iniciativa para la cual se puede recaudar, la iniciativa como tal es la que me llena de orgullo, es llevar nuestro judaísmo al activismo y convertir un sueño en algo concreto. Así que voy a estar más que feliz de poder viajar con los chicos de la segunda camada, porque la intención es volver a Israel a finales de diciembre, comienzos de enero, exactamente cuando viaja el segundo grupo.

-Tus jefes estuvieron acá hace poquito tiempo, supongo que han podido tocar el proyecto y entender el esfuerzo que se está haciendo para que esto realmente siga funcionando, ¿no?
-Sí, Dani Alaluf está muy contento con el proyecto, la intención es ampliarlo. Vamos dándole tiempo al proyecto, para que como un bebé, como un niño, vaya creciendo, y seguramente no me sorprendería que en uno o dos años el proyecto empiece a empezar a dar sus primeros pasos en otros países de Latinoamérica.
La verdad es que la situación que vino con la pandemia generó también que países donde entendíamos que había comunidades mucho más organizadas y más autosuficientes, desde el lado económico también, esto ha cambiado y está muy bien poder ayudar a esta gente.

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