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CUJA: Los excelentes resultados del proyecto Aliá Protegida

Por M S
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Itongadol.- El 19 de enero se despidieron a los primeros 19 jóvenes que realizaron su alía a través del programa Aliá Protegida. En una entrevista con Itongadol, Paul Rozenberg, representante del Keren Hayesod en Argentina y director de CUJA, tocó todos los temas en relación al revolucionario programa que busca rescatar a jóvenes judíos de entre 20 y 30 años que atravesaron situaciones de vulnerabilidad (como pobreza, exclusión o problemas familiares).

En relación a la primera camada de olim de ‘Alia Protegida’ que viajaron el 19 de enero, expresó: »Seguramente la gente se preguntará por qué son 20 (finalmente viajaron 19) de los 100 y no 40 de los 100, y esto se debe a que dentro de esos 100 había jóvenes que no estaban seguros, y que lo que querían era escuchar, había jóvenes que tranquilamente pueden hacer una alía normal, con lo cual no queríamos quitarle la oportunidad a algún joven que realmente necesita la ‘Alía Protegida’, y había jóvenes que creíamos que no estaban lo suficientemente listos para poder empezar el proceso de la ‘Alía Protegida’, quizás en uno o dos años puedan estar listos en términos emocionales y otros aspectos».

¿Cómo está y cómo ha vivido la primera etapa de un proyecto tan importante como lo es “Alía Protegida»?

Tengo una mezcla de sensaciones, estamos muy contentos, ansiosos y felices. Los chicos viajaron el 19 de enero y la semana previa estuvieron guardados en un ‘armario’ cada uno, para evitar contagiarse de coronavirus y hacerse sin problemas el test PCR, subirse al avión y empezar la segunda parte del plan en Israel.

“Volvamos al Shule” fue un programa muy exitoso, porque detectó la necesidad de los jóvenes y de los niños. 20 años después, obviamente con un gran trabajo por parte de CUJA, otro proyecto irrumpe y ocupa un espacio que estaba prácticamente desértico. ¿Qué podés decirme al respecto?

Nosotros hablamos del puente, el famoso puente que el Keren Hayesod intenta crear entre la golá, la diáspora, las distintas comunidades y el Estado de Israel. Este es un puente que con los años se ha vuelto en uno en el que se puede caminar en ambos sentidos. Desde el Keren Hayesod estamos siempre pendientes de ver cuáles son las necesidades de las distintas comunidades, y en ese sentido no pudimos más que ser consecuentes con el mandato que tenemos. Porque si este puente mira hacia Israel y también desde Israel se mira al mundo judío, las realidades del mundo judío son muy interesantes, y en muchos momentos son situaciones de emergencia. Para nosotros lo que está ocurriendo con los jóvenes que no se encuentran, que viven bajo la línea de la pobreza y que sobreviven en el día a día, resultó similar a la situación de hace veinte años, cuando ocurrió la famosa crisis y el corralito. Tenemos una mirada y una responsabilidad muy clara que siempre decimos en el Keren Hayesod: Hace muchísimos años nuestros abuelos miraban cómo podían hacer para juntar los centavitos para ayudar a la creación del Estado de Israel, y hoy nosotros ayudamos a que los olim lleguen. Pero no tenemos que hablar de los olim de manera general, sino también, en este caso, hablar puntualmente de una realidad muy concreta: la que están viviendo los jóvenes en situación de pobreza en Argentina.


Los chicos siguen viviendo cada día algo distinto. Llegaron a Israel, se tuvieron que aislar en un hotel y luego comenzaron el ulpán.

Hay una especie de ingeniería que hace que el Keren Hayesod, evidentemente por su historia y tantos años de trabajo, detecte cuando algo se convierte en necesidad y encuentre la solución al problema. Porque ahora estamos viendo la partida de los jóvenes, pero antes ustedes identificaron lo que estaba pasando y crearon este proyecto. ¿Esto es así?

Sí, definitivamente. Estos son procesos que toman un poco más o menos de tiempo. Hay una realidad y es que mi representación en Argentina, porque estoy aquí como representante del Keren Hayesod, y tras haber hecho alía hace muchos años desde Perú, vengo de una realidad que me permitió ser los ojos de la institución en la Argentina e identificar lo que estaba pasando. Tras ver esa realidad se entiende que esas personas tienen derechos, y el Estado de Israel les puede ofrecer las oportunidades, que como judíos debemos darles. Quizás la parte más difícil fue la del proceso de armado del proyecto, porque hubo que juntar esfuerzos de muchísimas instituciones, de muchísimas personas para lograr que, frente a este problema, hubiera una solución, y para eso había que crear algo que no existía hasta ese momento.

Yo hago el paralelismo, y quizás en cantidad no suene lo mismo, pero cuando se trata de situaciones complicadas, así como en su momento la alía de millones de personas de la ex Unión Soviética, que por la Ley del Retorno tenían derecho de emigrar a Israel, o la alía de los etíopes, o la de los franceses frente al antisemitismo. Aquí hay una realidad muy concreta que en este momento tiene que ver con Argentina y espero que pase con otros países de Latinoamérica, que es poder ayudar a jóvenes que no están teniendo una oportunidad de tener una vida digna, darles la oportunidad de empezar de nuevo en Israel.

En la despedida muy emotiva que se hizo en vuestras oficinas con los jóvenes y representantes de la comunidad judía de la Argentina y nacionales israelíes, alguien dijo, ‘‘ustedes van a estar tal vez en un futuro en el lugar donde estamos nosotros parados hoy’’, que es un poco el caso tuyo, ¿coincidís?

Definitivamente. Yo hice alía en 1996 y estoy contando mi historia personal y cerrando estos círculos enviando gente a Israel, entendiendo que cada persona es un mundo distinto y que a cada persona hay que brindarle las mejores herramientas para empezar. Cada uno de estos jóvenes que hoy se suben a un avión y van a estar acompañados, además de estos 8 meses en los que estuvieron acompañados en Argentina, van a estar al menos acompañados 10 meses más por los socios del plan en Israel. Ellos se van a convertir en embajadores de la iniciativa, en embajadores de Israel, y no me sorprendería que alguno de ellos esté dando vueltas en el mundo contando su experiencia en unos años, porque eso es lo que nos hace fuertes.

Cuando hablamos de la Torá ‘She veal pe’, la Torá que se trasmitía de generación en generación, esto es hacer judaísmo, y que mejor forma que un joven que fue rescatado, que se le dio una oportunidad y que por primera vez entiende que cuando le decían judío en el marco en el que estaba, y no entendía por qué era judío, o hasta se sintió ofendido porque, en lugar de ser algo positivo era negativo y le quitaba oportunidades, quizás este joven de aquí a algunos años esté representando al Estado de Israel, y hablando de lo que significó para él esta oportunidad y el orgullo que tiene de sentirse judío.


Paul Rozenberg junto a Karina Pincever

No recuerdo que la OSM, la Sojnut, la municipalidad de Jerusalem, la Escuela Técnica ORT y muchas instituciones más se juntaran para dar respuesta a un grupo de jóvenes. ¿Ustedes dimensionan lo que están haciendo? Porque verdaderamente se trata de una Alía Protegida.

Sí, definitivamente. Lo que hemos hecho básicamente es juntar a las partes para poder ofrecer un programa exitoso y coordinado. Cada una de las instituciones que mencionas tienen un papel, tanto a nivel comunitario, a nivel mundial, instituciones como ORT, como la Agencia Judía, como el Keren Hayesod mismo, instituciones como la Municipalidad de Jerusalem, el Ministerio de Alía y Absorción en Israel, y creo que lo que hicimos fue entender que todas estén juntas y coordinadas bajo un mismo techo, el techo de “Alía Protegida”, bajo un mismo paraguas para poder ofrecer está propuesta que engrandece el trabajo de cada una de las instituciones hacen por separado, creo que eso fue un reto muy importante. Nos encontramos con personas muy profesionales y muy comprometidas con su labor, y que cuando escuchan que van a ser parte de algo muchísimo más grande se emocionan enormemente, porque dejan por un instante el espacio que tiene la institución a la que representan y se sienten parte de algo muchísimo más grande.

¿Cómo detectaron a los jóvenes?

Hace dos años, antes de que la pandemia empezara, tuvimos una primera reunión los representantes, en ese momento, de la Agencia Judía, la Organización Sionista Mundial en la Embajada de Israel, en el salón de reuniones de la Embajada de Israel, con los representantes de todas las instituciones de beneficencia y ayuda social de la Argentina. Nos acompañó gente de Tzedaká, de Ieladenu, de Jabad, de AMIA, gente del Joint, seguramente me estoy olvidando algún nombre más, y en ese momento nosotros entendimos que las instituciones de que hacen ayuda y trabajo social tienen que ser socias de esta iniciativa, porque son las que mejor conocen la situación que tiene que ver con la falta de oportunidades en Argentina. Fue en esa reunión en la que presentamos el programa y le pedimos a esas instituciones que nos acompañaran en términos de lo que mejor conocen. Y en ese momento los invitamos a ser socios de esta iniciativa, y de hecho para la búsqueda de los primeros participantes del plan nosotros decidimos salir con una primera propuesta de que queríamos llevar 20 jóvenes a Israel. Y para la búsqueda, más allá de involucrar a todas las comunidades del interior, donde también hay una necesidad, lo que hicimos fue pedirle a las instituciones que buscaran en sus bases de datos a gente que de alguna forma fue ayudada a través de sus familias o personalmente siendo niños, y es así que llegamos a tener dentro de esa lista un total de 100 candidatos, de los cuales se eligieron a 20, que son los 20 que en una semana se suben al avión.

Seguramente la gente se preguntará por qué son 20 de los 100 y no 40 de los 100, y esto se debe a que dentro de esos 100 había jóvenes que no estaban seguros, y que lo que querían era escuchar, había jóvenes que tranquilamente pueden hacer una alía normal, con lo cual no queríamos quitarle la oportunidad a algún joven que realmente necesita la “Alía Protegida”, y había jóvenes que creíamos que no estaban lo suficientemente listos para poder empezar el proceso de la “Alía Protegida”, quizás en uno o dos años puedan estar listos en términos emocionales y otros aspectos.

Según lo que entendemos hay muchísimos jóvenes, muchos de los cuales están censados en la comunidad, y muchos de los cuales están por fuera de la comunidad, que pueden ser candidatos al proyecto. No me atrevo a darte un número exacto pero de algún informe que recibimos de antes que empezara la pandemia, había más o menos mil jóvenes entre 20 y 30 años censados que podrían ser candidatos, y yo estimo que con la pandemia estos números se han duplicado o quizás triplicado, es muy difícil de saber, y además hay muchos jóvenes que están por fuera de la comunidad. Te puedo dar un ejemplo, creemos que Taglit y todo lo que hace Taglit como organización, que como institución acerca a muchos jóvenes por fuera de la comunidad, puede ser también una fuente para acercarnos a muchos de estos jóvenes. Hemos hablado con Jorge (Jorge Zak, director de Taglit) también y esperamos que Taglit se convierta en un socio de esta iniciativa, entendiendo que ellos también pueden identificar a muchos de estos jóvenes.

El Keren Hayesod y CUJA siempre recibieron ayuda y apoyo, en relación a la Alía Protegida seguramente que ese apoyo será fundamental, ¿esto es así?

Definitivamente. Así como yo, en su momento, me he acercado desde mi papel como representante del Keren Hayesod y director de CUJA a donantes, aquí en Argentina, a hablarles de la alía en Francia como resultado de la ola de antisemitismo, o de la última operación en que se están sacando a los últimos judíos de la Shmura de Etiopía, lo hago ahora con el proyecto de “Alía Protegida”, aquí en la Argentina, de la misma forma que lo hacen mis contrapartes en todo el mundo, que pueden empezar a hablar de la necesidad de ayudar a jóvenes de la Argentina, así que esto es lo que hace especial a esta linda institución que es el Keren Hayesod, que así como yo le puedo hablar a alguien de las necesidades de un joven en Israel que hizo alía de Etiopía y que necesita herramientas adicionales para entender lo que significa la sociedad israelí, o que puedo hablar de cómo ayudamos a los doctores que llegan de Rusia a insertarse y convertirse en doctores lo antes posible en Israel, de la misma forma mis contrapartes de todo el mundo están hablando de la necesidad de ayudar a estos jóvenes que ahora son 20 y que el año que viene esperamos que sean 50, 100 o 200. El dinero para llevar a todos los que sean candidatos y lo necesiten va a estar.

No quiero dejar de mencionar al Estado de Israel, porque hoy en día una parte importantísima del costo de la alía es cubierta por el Estado de Israel, a diferencia de lo que era hace 30 o 40 años, cuando el Estado de Israel era un país con menos posibilidades económicas. Hoy en día, y esto siempre se los digo a los donantes, una parte importante de los costos de la alía los cubre el Estado de Israel a través de presupuestos que entrega el ministerio de Alía y Absorción, la Agencia Judía, y la Organización Sionista Mundial.

Alía Protegida es un proyecto del Keren Hayesod o CUJA, pero a pesar de eso se lo ve como una marca independiente y como un programa con fortaleza en sí mismo, ¿estás de acuerdo?

Exactamente así. Nosotros queremos directamente ligar, relacionar, que la gente piense la marca “Alía Protegida” como el proyecto, es verdad que es un proyecto del Keren Hayesod y de muchísimas instituciones que nos acompañan, pero aquí lo que queremos es como existen marcas en la comunidad que responden a necesidades puntuales, que la marca “Alía Protegida” esté en la cabeza de las familias de esta comunidad para que cuando lo escuchen, como nos ha pasado, porque si te cuento que hay un joven que viaja con el grupo de “Alía Protegida” que es policía en la provincia, porque alguien se enteró que él tenía un abuelo judío, le comentó el proyecto y el joven hizo aliá, pero a pesar de ser judío no tenía ninguna cercanía con una instancia comunitaria, queremos solamente si podemos introducir la marca de “Alía Protegida” en los oídos de cada persona que son parte de esta comunidad, seguramente ellos también tendrán la posibilidad, por sus conocimientos, de recordar que el amigo de tal persona, o tal persona una vez me dijo que tiene algún antecedente judío, y entonces puede ser una oportunidad de cambiar una vida.

Recientemente escuché algo que me movió el piso, como pasa muchas veces, , y que lo voy a decir, por supuesto no es algo que inventé yo, es algo que escuché de alguien de Keren Hayesod, y que lo quiero comentar. Creo que esta es una oportunidad de convertir a cada una de las personas que tiene la posibilidad de aportar para el proyecto en un súper héroe, en un súper héroe de la vida real, por qué así como en la vida de los cómics y de las películas como Batman o Superman, y seguramente debe haber un súper héroe también en la historia argentina, que hace algo y mágicamente cambia la situación de una persona, aquí cada uno de nosotros puede ser un superhéroe, porque está en sus manos hacer un esfuerzo y cambiar la vida de una persona, y poder conocer esa persona, poder saber cómo se ve esa persona, cuál es el nombre y el apellido de esa persona, y eso es realmente ser un súper héroe, no un superhéroe de Hollywood, pero sí un súper héroe de la vida real. Cuando escuché esto me encantó , me pareció muy emotivo porque así es como bajamos a tierra, cosas que nos pueden parecer de otro mundo, fantástico, imaginario, irreal, pero que realmente tienen un valor en el mundo en que vivimos vale muchísimo. Convertir a una persona en superhéroe en términos de que el esfuerzo que puede hacer haciendo una transferencia, haciendo una contribución, y sabiendo más para quien la hace, es algo que tiene muchísimo significado en el mundo y en la vida que vivimos.

¿Cómo fue la vivencia con los jóvenes? ¿Cómo se cerró la primera etapa y se abrió la segunda?

En primer lugar, los jóvenes que conocimos en mayo del año pasado, cuando se terminó de elegir a los 20 participantes, son jóvenes muchísimos más maduros hoy en día, más conscientes, con un bagaje de ocho meses en el que han aprendido hebreo y un oficio. En estos ocho se han pasado de ser un grupo a una familia de amigos, de compañeros. Crecieron mucho en aspectos personales, cada uno fue acompañado según sus necesidades. Los jóvenes viajaron el 19 de enero con todo este bagaje y herramientas que han recibido, pero también con cuestiones puntuales y materiales sin las cuales no hubiesen podido viajar, más allá del proceso de la alía y de todos los derechos que le corresponden. Les entregamos a cada uno de los jóvenes las maletas para que puedan viajar, las valijas que no tenían, incluso muchos de ellos tuvieron que hacerse el pasaporte por primera vez, y muchos de ellos se suben a un avión por primera vez, muchos se llevan una computadora que han recibido porque no tenían, se llevan sábanas, frazadas, toallas, muchas cosas que necesitan para poder empezar su experiencia en Israel. Probablemente ellos son los jóvenes mejor preparados para hacer la alía, porque esta preparación de 8 meses les da una cantidad tan grande de herramientas por un lado, y por otro lado son jóvenes tan puros en términos de lo que esperan, y eso es una combinación perfecta.

Estos jóvenes entienden que van a empezar una etapa difícil en Israel, porque no es para nadie fácil la alía, pero en Israel van a estar acompañados por el mejor equipo, van a estar 10 meses acompañados por un equipo muy serio, que es el equipo del Ulpán Etzión, que es el centro de absorción y el Ulpán donde van a estar 10 meses con jóvenes de todo el mundo. Van a conocer Israel, van a aprender hebreo, van a poder durante 10 meses estudiar y prepararse, no van a tener que trabajar, porque están cubiertos económicamente esos 10 meses, que para muchos de los jóvenes es la primera vez en su vida, o en su vida adulta, que no van a tener que trabajar, y van a poder, en el día a día, estudiar y prepararse para la nueva etapa, van a poder trabajar solamente si quieren para conocer el mercado israelí al comienzo.

Creo que van a estar en las mejores manos, pero a su vez van a seguir en contacto con nuestro equipo de “Alía Protegida” en Argentina, van a tener siempre dos equipos a disposición con los cuales compartir su día a día. Diría yo que no solamente compartir su día a día con dos equipos, sino compartir su día a día con toda la comunidad argentina, porque lo que vamos a hacer es permitirle a los jóvenes que, a través de sus experiencias y desde sus teléfonos celulares nos vayan compartiendo lo que les va a ir pasando en el día a día, y en un mundo tan conectado, unido y único como en el que vivimos, que es el mundo moderno, que mejor experiencia que los chicos contándonos lo que les va pasando día a día, así que eso no va a permitir mostrarle a cada una de las personas de esta comunidad, por la experiencia de los chicos desde Israel, en el día a día, que es lo que están viviendo. Mejor presentación para la ‘Aliá Protegida’ y mejor experiencia que esa no hay.

Estos ocho meses fueron muy importantes para los jóvenes por todo lo que atravesaron en el proceso previo a la alía.

Sí, definitivamente. Tuvimos muchos momentos fuertes durante estos ochos meses. No es necesario entrar en detalles pero, por ejemplo, hace dos semanas tuvimos que comprar dos o tres pares de zapatillas para uno o dos chicos que las necesitaban, porque hay muchas caminatas como parte de la experiencia de conocer Israel, y ese talle de zapatillas no hay en Israel, así que las compramos aquí para que uno de los chicos pueda recibirlas. Estamos poco acostumbrados a recibir de parte de los chicos, con lo puros que son, un agradecimiento tan profundo y despojado de cualquier ego que acompaña esto. Estos jóvenes son realmente almas puras de chicos que no saben cómo agradecer que apareció está oportunidad. Así que nosotros estamos felices, en lo personal a mí me emociona muchísimo esto, así cómo me emocioné en la despedida, y a título personal me significa también cerrar un círculo con un proyecto que creo que es inigualable y que tiene que ser parte del horizonte y de las propuestas que hay en esta comunidad, para aquellos jóvenes que realmente necesiten tener una oportunidad, como lo dijo una chica en la despedida, ‘yo me subo al avión, llego a Israel, me voy a encontrar con 250 jóvenes de todo el mundo, y lo que pasó en Argentina yo decido si dejarlo en Argentina o traerlo conmigo’.

Esa oportunidad encaja con qué hace con su pasado y con que pueda empezar un futuro nuevo, una vida nueva utilizando las herramientas que tuvo, porque no tenía otra oportunidad que pensar en el pasado. Es como pasa con las tortugas, que tienen un caparazón que las hace fuertes, y ahora va a ser seguramente esa caparazón la mejor herramienta para poder empezar esta nueva oportunidad en Israel. Esos chicos llegan muy preparados, así que vamos a acompañarlos, así en algunos años algunos puedan ser embajadores de Israel, ser embajadores de la iniciativa, y dejar el nombre de Argentina muy en alto.

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