Transcurrida la alegría por la salida de la Egipto que nos propone la festividad de Pesaj, el «luaj ivrí» (calendario judío), nos presenta una de las fechas más difíciles para reflexionar junto a nuestros estudiantes del Colegio Ioná.
Cada año, el 27 de Nisán, Iom Hazikarón LaShoá Velagvurá, rendimos homenaje a las víctimas de la barbarie nazi, hombres, mujeres y niños que simplemente y sólo por el hecho de ser judíos, fueron asesinados de las maneras más crueles, habiendo sido primero degradados, a estados impensables para un ser humano.
¿Cómo transmitir este horror a las jóvenes generaciones? ¿Cómo educar para que el recuerdo se transforme en el motor y deseo de una sociedad más justa, respetuosa por las diferencias de todo tipo y color?
Yad Vashem, el Centro Mundial para el Recuerdo del Holocausto, en Jerusalem, es la autoridad máxima para la memoria de los mártires y héroes de la Shoá. Fue fundado en 1953 por el Parlamento israelí, con la misión de recordar a los seis millones de judíos aniquilados por los nazis y sus colaboradores, preservar el legado de millones de comunidades judías destruidas, rendir homenaje a los heroicos actos de rebelión de los combatientes y los prisioneros de los guetos y rendir homenaje a los justos entre las naciones, quienes arriesgaron su propia vida para salvar judíos.
Este año, entendiendo que este centro es referencia a nivel mundial, nuestro trabajo en las aulas junto a los chicos y chicas de los grados medios y superiores de la escuela primaria, se basó en un recorrido didáctico por Yad Vashem y guiados por la filosofía educativa que promueve pusimos foco en los diferentes pilares que sostienen a dicho centro.
A partir de ella, analizamos la Shoá con la mirada puesta en tres ejes temporales:
– El ANTES, que nos permite conocer a fondo las comunidades existentes antes de la Shoá para comprender la magnitud de lo perdido.
– El DURANTE, en el que hicimos foco en los modos de resistencia con el que los judíos intentaron dignificarse ante tanto horror.
– El DESPUÉS, en el que destacamos los testimonios de salvación, y las almas nobles de los Justos entre las naciones, que salvaron judíos arriesgando su vida.
«Lejol ish iesh shem» (Cada hombre tiene un nombre), una vida, una familia, sueños y una historia truncada por el horror.
En el Centro Hebreo Ioná creemos que es nuestro deber seguir preservando sus memorias.
Centro Hebreo Ioná
Colegio Ioná
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