Inicio COMUNIDAD EN ACCION Directora para América Latina de BBYO: “Ofrecemos otra manera de sumar a los adolescentes a la vida global judía”

Directora para América Latina de BBYO: “Ofrecemos otra manera de sumar a los adolescentes a la vida global judía”

Por Iton Gadol
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La directora de BBYO Latinoamérica, Jessica Rozenbaum, mantuvo una entrevista con ItonGadol para dar a conocer la historia y el trabajo de esta organización que promueve el liderazgo adolescente en la comunidad judía.

“BBYO es de adolescentes para adolescentes, en donde  son los mismos adolescentes los que dirigen cada encuentro. Es un sistema de organización en donde, a partir de roles adjudicados, ellos tienen responsabilidades entre los mismos pares”, resaltó.

Además, destacó que “BBYO  viene a complementar y viene a ofrecer otra manera de sumar a los adolescentes a la vida global judía”.

BBYO Latinoamérica ofrece a los jóvenes la posibilidad de participar en una programación anual que incluye eventos locales, convenciones regionales y oportunidades internacionales como conferencias de gran escala y experiencias inmersivas de verano del calendario norte.

—¿Cuál fue el origen de BBYO?

—BBYO, que son las siglas de B’nai B’rith Youth Organization, nace en 1924 en una ciudad de Estados Unidos, en Omaha, Nebraska, cuando a los jóvenes y adolescentes norteamericanos no los dejaban entrar en las fraternidades adolescentes de la época, casualmente también por un tema de religión. Y es así como crean su propia fraternidad. Homologando las letras griegas, crean lo que se llama Aleph Zadik Aleph (AZA), cuyas letras remontan a Ahdut, Tzedek y Ahava. Así nace la división joven de la Bnai Brith, La Youth Organization, como parte de B’nai B’rith, la gran organización milenaria judía. Veinte años más tarde nace la División Mujeres, las B’nai B’rith Girls, las BBGs, y nace la sororidad. BBYO históricamente se conforma como una fraternidad y como una sororidad y es la parte joven de la B’nai B’rith. Durante 75 años en Estados Unidos sucedió esto.

—¿Tenemos registro de hitos o hechos de la época?

—Sí, tenemos un montón. De hecho, podemos buscar BBYO cuando cumplió 100 años. Hace dos años, digitalizó todo su archivo y toda su historia, y está en el Museo de BBYO Virtual. Hay mucho en relación a la defensa del Estado de Israel y mucho también relacionado a que alojó a los adolescentes norteamericanos en un espacio de convivencia, educación no formal y formación de cuadros de liderazgo, y colaboró en la conversación de la democracia norteamericana. Y muchos de esos cuadros son muy influyentes en espacios de liderazgo comunitario y de toma de decisión en Estados Unidos. Por ejemplo, la CFO de Facebook y de Meta fue de BBYO. Hay muchas personas de la influencia norteamericana fueron parte de BBYO en su adolescencia.

—¿Qué proceso comienza en 2001-2002?

—En 2001-2002,  con la transformación de la B’nai B’rith en el mundo, los jóvenes deciden escindirse de la histórica B’nai B’rith y crean su pata independiente. Entonces BBYO, B’nai B’rith Youth Organization, se convierte en una institución independiente, tanto programáticamente como financieramente y estratégicamente. En ese momento los jóvenes van a buscar a la familia de Lynn y Charles Schusterman para que los acompañen en el lanzamiento de su independencia como una organización nueva. En ese momento Lynn acompaña económicamente para que esto pueda suceder y también deciden que van a mantener el nombre, por si sus millones de ex alumnos en el mundo los buscan. Hay un respeto a la historia. Pero su nombre público es BBYO, solo las siglas, que está relacionado con sus orígenes.

—¿Es ahí donde rompe fronteras y se sale del territorio norteamericano?

—En 2001 empieza un proceso de construcción de la nueva era de la organización, como una organización profesional, con un board independiente, y unos 10 años después, BBYO empieza a trascender las fronteras de Estados Unidos y Canadá y llegan a algunos lugares del mundo. Con un acuerdo entre el JDC  de Nueva York y BBYO, los adolescentes que habían sido de los líderes más destacados, después de su universidad, salen a las comunidades judías del mundo. Y es así como en el 2012 llega una fellow a Buenos Aires, Argentina, y empezamos a conocer un poco de qué trataba BBYO.

—¿Hay algún hecho histórico que generó la salida al mundo?

—No hubo un hecho puntual, pero sí una decisión de expandir el movimiento y que realmente sea una red internacional de adolescentes judíos. BBYO tiene algunas miradas muy claras en relación a la inclusión, a la diversidad, al pluralismo y a nuclear a todos de igual manera.

—Cuando se habla de inclusión comunitariamente, ¿a qué se refiere?

—A no dejar afuera a ningún chico por ninguna cuestión. Con un abanico muy grande. Desde la mirada religiosa, desde un judío laico hasta un judío religioso, BBYO los recibe. En la Convención Internacional, que es uno de los grandes hitos del movimiento, en donde participan 5.000 adolescentes, el día de Shabbat hay 30 servicios de Kabalat Shabbat, desde Shabbat con Mejitza hasta Shabbat reversionado con canciones, con música de los Beatles. Y cada uno va al que más le resuena y al que más cómodo se siente. BBYO tiene lugar para todos. BBYO recibe a todos por igual, no importa ningún tipo de  diversidad cognitiva,  o dificultad física, ningún tema relacionado a género, sexo. BBYO recibe a adolescentes que tienen una buena condición socioeconómica y a adolescentes que no tienen una buena condición socioeconómica, y los alberga en el mismo paraguas y se asegura de que todos encuentren su lugar en BBYO.

—En 2012, ¿ese primer pie en Latinoamérica fue acá en Buenos Aires?

—Sí, fue en Buenos Aires. Fue exactamente en la Sociedad Hebraica Argentina, donde llega esta fellow, y casualmente yo era su directora de juventud en Hebraica. Fue muy bien recibido. Rápidamente empezamos a contactarnos con esta fellow que vino, que era una joven de 22 años que había estado en BBYO y nos empezó a contar qué era BBYO como un proyecto de adolescentes. En ese momento a mí me pasaba como directora de juventud de Hebraica que yo estaba muy ávida de ver qué pasaba más allá de las fronteras de Hebraica en relación a la educación no formal, el liderazgo y la formación. Y de repente aparece un proyecto como BBYO que rompe un poco la hadrajá tradicional, como la entendemos en Argentina y especialmente en Latinoamérica, que incluye otros valores, que incluye otras modalidades de ser y de hacer.

—¿Podemos puntear dos? ¿Algo para entender de qué estamos hablando?

—Argentina especialmente, y Argentina como faro en Latinoamérica, tiene una muy amplia trayectoria y tradición en el desarrollo de la hadrajá, de la educación no formal judía, con las Tnuot Noar y especialmente en los años ‘80 con el desarrollo de la hadrajá, lo que podríamos decir una hadrajá bajo el ala de las socio-deportivas, una hadrajá más profesional. Mucho de esa hadrajá configuró los liderazgos de los cuadros que ocuparon después las organizaciones. Y esa hadrajá tiene que ver con un modelo un poco heredado del sionismo fundacional, en donde había algunos valores en relación a los jóvenes judíos que activan, que también es el joven que va a trabajar la tierra de Israel, y también es el joven que va a levantar algunas otras cosas: es el joven madrij también. También en una Argentina donde la educación integral judía no es lo que era hoy, entonces mucho de la educación judía también surgía en las escuelas complementarias o en los espacios de Tnuot Noar o de socio-deportivas. Entonces, en ese modelo se arma una estructura un poco más piramidal, donde había un director de juventud, diez coordinadores, 150 madrijim y 1.500 adolescentes o niños, que es lo que había en Hebraica cuando yo dirigía el Departamento de Juventud y antes también. Y lo que entra en la conversación con BBYO es mostrarnos que hay una hadrajá y una educación no formal judía desde la mirada norteamericana, que no es yendo a la peulá todos los sábados. Hay otra manera de participar, en relación a tu propio interés y a la centralidad del adolescente en esa toma de decisiones. Y BBYO es una organización que solo le habla a los adolescentes.

–Pone al adolescente como protagonista de lo que puede ocurrir, sin divorciarse del Estado de Israel.

–La educación no formal judía en Estados Unidos tuvo una configuración, y la educación no formal judía en Argentina y Latinoamérica tuvo otra configuración. A partir de esas configuraciones de ambas partes, de Estados Unidos y de Argentina y Latinoamérica, es que se conforman también organizaciones que dan respuesta a otras cuestiones, y esas organizaciones que dan respuesta, a la vez, son motivo de participación, es causa y consecuencia. El vínculo que Estados Unidos tiene con Israel y el vínculo que Latinoamérica y Argentina tienen con Israel es otro; eso configura algunas otras cuestiones.

El modelo que primó en Latinoamérica y Argentina fue el modelo muy fuerte del sionismo realizador, de las Tnuot Noar y del sionismo fundacional. En Estados Unidos no tengo tan claro si fue eso lo que configuró la participación de la educación judía. Acá hubo una educación muy sionista, muy idishista, muy hebreísta. Nosotros hablamos en hebreo, por lo menos de algunas generaciones. En Estados Unidos no, y eso también configura la situación. Hay algo de la hadrajá en Latinoamérica que se configuró, de ir todos los sábados a la peulá con los tojniot, (programa educativo) en relación a estos contenidos que primaban.

Estos contenidos que tenían que ver con el sionismo realizador, con Israel, la educación judía, el idishismo, el hebraísmo, etc. La cultura judía como el acervo judío. En Estados Unidos me parece que, al mixturarse con la democracia norteamericana, con la posibilidad de ser judío, pero también participar de las decisiones, hay algo de la infleuenncia de la  democracia norteamericana que circuló diferente que en Argentina y en Latinoamérica, en relación a esto, de ser parte también de un colectivo más grande. Acá hubo un poco más endogamia. Hubo un modelo que primó en Latinoamérica, en relación a la hadrajá y la educación no formal judía, mientras que en Estados Unidos primó otro. Que no fueron los JCCs de Estados Unidos, o los clubes, que les tienen preparada una peulá sábado a sábado. Entonces yo percibí BBYO como un espacio de identidad judía, de formación y de encuentro entre judíos.

– ¿Como alternativa?

– Como alternativa y como complementario. Y como construcción de la identidad de los adolescentes. En Estados Unidos hay un punto de inflexión muy grande, que es una vez que ellos hacen Bar o Bat Mitzvá y se acercan a las comunidades judías, recordémonos que en Estados Unidos, salvo en algunas grandes ciudades donde hay alta concentración de judios con NY, Dallas o San Francisco  no hay shules, no hay escuelas integrales judías. Lo que BBYO también entendió hace 25 años, en un estudio que se hizo más global de la comunidad judía de Estados Unidos, es que, si los agarrábamos en ese momento, cuando ellos de alguna manera reconfirmaban su identidad judía o se acercaban por su Bar o Bat Mitzvá, y los sumábamos a un proyecto como BBYO, de educación no formal de liderazgo judío, entonces podíamos achicar la brecha de asimilación. Este estudio fue fundacional también para BBYO. Entonces se achicaba la brecha de asimilación.

– Nosotros no teníamos ese problema; lo tenían ellos, más que nosotros.

– Sí, lo tenían ellos, porque una persona norteamericana, más allá de su religión, participa en la vida, está más mixturado, va a la escuela pública. Nosotros acá también tenemos adolescentes judíos que van a las escuelas públicas, pero  un ecosistema muy iuncional  en el que podemos movernos solo al interior de las instituciones judias para satisfacer nuestras necesidad de recreacion, educacion y socialización en la que podemos circular entre los judíos.

¿Cómo dialoga el modelo de Estados Unidos en nuestra realidad?

– No se trata de “importar un modelo de USA porque nos gusta más”. Si bien el modelo nace en Estados Unidos,  tiene  un sello propio y particular.  Buscando referencias, encontramos una estructura formativa y educativa muy valiosa y sólida  y trabajamos para que tenga sentido en nuestra realidad, con nuestra idiosincrasia argentina y latinoamericana. No se trata de tirar por la borda lo que se construyó acá, sino de tomar algo que funciona en otro contexto y resignificarlo para que potencie y enriquezca lo que ya tenemos.

– ¿Y cómo se transformó o adaptó eso? Porque la sociedad aquí no es la misma que allá. ¿Cómo se adaptó el proyecto acá, a la Argentina?

– Acá empezamos a trabajar en Hebraica hace 12 años. Me interesaba mucho qué pasaba en otros modelos y espacios de educación no formal judía. Me interesó mucho el modelo BBYO, principalmente porque es de adolescentes para y por adolescentes. Es un modelo que lo llamamos “peers” en inglés, de pares, en donde no hay un adulto más grande, no hay un madrij de 20 años, ni de 21 ni de 22, que dirija a un grupo de 16. Sino que es un sistema de organización en donde, a partir de roles elegidos democráticamente asumen responsabilidades. Hay un pilar muy grande en relación a cómo se eligen los cargos electivos, cómo los adolescentes hacen sus plataformas, cómo hay elecciones democráticas con todo un sistema muy sofisticado, una constitución que habilita a los adolescentes a tener cargos tanto en el nivel chapter —como lo llamamos, que es el grupo—, en el nivel regional y en el nivel internacional.

Y para darte un ejemplo, los adolescentes trabajan mucho en la democracia y también la idea es que impacten en la democracia de sus países. Los líderes de la franja internacional tienen dos sesiones parlamentarias al año con los delegados de los 65 países que integran BBYO. Votan a lo que llamamos el board internacional. El presidente y la presidenta globales —porque son 12 cargos, hay seis varones y seis mujeres, o en el último tiempo también quienes se identifican como varones o quienes se identifican como mujeres—. El presidente y la presidenta atrasan un año su ingreso a la universidad para servir al movimiento, viajar por todo el mundo visitando los grupos de sus pares y de otros adolescentes, y tienen voz y voto y firma en el board de adultos. Si ellos dos no firman, el presupuesto no se aprueba. O sea, tienen la misma voz que el presidente adulto y que el director ejecutivo. Los dos adolescentes elegidos por sus pares en la sesión parlamentaria de febrero. Ellos firman el reporte anual, por ejemplo.

– ¿Cómo funcionó esto al comienzo en Argentina y Latinoamérica? Porque hubo que adaptar a la comunidad. ¿Cómo se adaptó y qué pasó en estos años?

– Ese primer año hubo un grupo de Hebraica que funcionaba y los adolescengtes  de Hebraica que tenían ganas, que sentían que les resonaba algo en relación al liderazgo global, en relación a poder hablar con adolescentes judíos de otras partes del mundo, porque el BBYO tiene un sistema muy sofisticado.

– Es decir que arrancó ya con un modelo que sabemos que estaba funcionando, ¿se activó rápidamente?

– Sí. Fuimos a buscar adolescentes en Hebraica a los que les dijimos: “¿A quiénes les interesa charlar con adolescentes judíos de todo el mundo y ver qué les pasa a ellos y contarles qué les pasa a ustedes y empezar a tener amigos judíos en el mundo? ¿Y a quiénes les interesa el liderazgo?”. Y se anotaron diez y vinieron. Nos encontrábamos los viernes en la biblioteca Gerchunoff, en el primer piso de la Sociedad Hebraica Argentina, en la sede Sarmiento, y hacíamos Skype —en ese momento— con adolescentes de todo el mundo, porque el BBYO tiene una red muy grande de diferentes países, y hablábamos de diferentes tópicos que a ellos les interesaban. Y empezó a funcionar.

Y así viajamos a la primera convención con cinco adolescentes a Washington. En esa convención, de 2.500 adolescentes, nos encontramos con adolescentes de otros países y empezamos a aprender sobre el modelo de BBYO. Y empezamos a darnos cuenta de que nosotros teníamos una fortaleza muy fuerte en relación a lo que es la hadrajá y la educación no formal judía, y que ellos tenían una fortaleza muy grande en relación al liderazgo adolescente global. Y que esa unión era una potencia enorme. Y ahí empezó a tentar mucho, a seducir mucho. Y así otros adolescentes se empezaron a sumar y les empezó a interesar. Se creó un segundo grupo en Hebraica, hasta que BBYO decide, en el año 2019, crear las direcciones globales en el mundo. Entonces crea la dirección para América Latina, crea la dirección para Europa del Este, para Europa del Oeste, para Israel y Medio Oriente, y después coordinaciones en Sudáfrica, Australia y Asia-Pacífico.

¿Qué hace particular a BBYO?
 – Si me preguntás qué hace distinto a BBYO, para mí tiene que ver con que es un movimiento pensado desde la diáspora y para la diáspora, con una mirada muy fuerte hacia Israel, pero también con un anclaje muy claro en lo que te pasa en tu propio contexto. BBYO se preocupa por enriquecer la vida judía en la diáspora. Es un movimiento donde la vida judía cotidiana y el liderazgo adolescente se encuentran, se potencian y crean presente y futuro.

¿Por qué creés que es importante que los adolescentes participen de BBYO?
– BBYO es un movimiento en el que los adolescentes realmente aprenden a liderar y a hacer que las cosas pasen, especialmente aquello que para ellos es relevante y significativo. Es un espacio entre pares, de adolescentes para y por adolescentes, donde lo central es aprender a juntar voluntades, ocupar roles de liderazgo, negociar proyectos y prioridades, organizarse y hacerse cargo de lo que sueñan y quieren construir.
 A diferencia de la hadrajá más tradicional, en BBYO el foco no está puesto solo en “enseñar” valores judíos a través de actividades pensadas para transmitirlos, sino en vivir esos valores en la práctica. Se aprende haciendo: cuando votan a sus pares como  representantes, cuando deciden juntos, cuando arman proyectos, cuando se equivocan y vuelven a intentar. Es un espacio profundamente vinculado con la democracia, con el trabajo horizontal y con la idea de que la mejor forma de aprender a liderar es  a partir de aquello que  cada uno considera significativo para sí mismo y para los entornos que habita.

– Ahí es donde vos la representás.

– Ahí es, en julio de 2019, año fiscal norteamericano.

– Con toda una experiencia encima…

– Sí, con mucha experiencia en relación a la hadrajá, a la educación —yo soy licenciada en Ciencias de la Educación— y con mucho recorrido comunitario. En julio de 2019 BBYO Latinoamérica instala su primera oficina en Buenos Aires, para la región. Y ahí empezamos a desarrollar un poco también qué era lo que venía. Teníamos dos chapters que ya funcionaban en Hebraica. También teníamos, incipientemente, un grupo en Uruguay, en México y en Colombia. Mi primera tarea fue empezar a ver cómo podíamos, en la realidad latinoamericana y en esta comunidad, empezar a instalarnos. Y muchas de mis preocupaciones en ese momento tenían que ver con no traducir, sino interpretar. O sea, como dicen los mexicanos, “tropicalizar”: ver qué dialoga con lo que hay, siempre con una mirada muy clara en relación a que BBYO no viene a competir con lo que hay, sino que viene a complementar y viene a ofrecer otra manera de sumar a los adolescentes a la vida global judía.

– ¿Alguna reflexión que nos quieras dejar para cerrar?

– Hay algo que en todos estos años me resuena mucho y lo voy construyendo viendo y compartiendo con los adolescentes:

Al final del día, los adolescentes quieren pertenecer, tener propósito y sentir que importan. Buscan espacios donde puedan decidir, equivocarse, liderar y construir comunidad con otros. En BBYO partimos de una idea muy simple: los adolescentes no nos pertenecen, eligen con los pies. Se quedan donde se sienten vistos, escuchados y valorados.

BBYO no pretende ser “la” propuesta ni competir con nadie. Es una red viva que se construye entre muchos, un espacio abierto donde cada adolescente puede encontrar su modo de estar, pensar, sentir y liderar. Un lugar donde el error tiene lugar y se acompaña, porque cuando se puede resignificar, hay aprendizaje y crecimiento. Si logramos que más chicos y chicas tengan ese espacio de comunidad, confianza y sentido, entonces BBYO no solo está cumpliendo su misión hoy, sino también ayudando a construir la vida judía que queremos para el futuro.

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