Inicio COMUNIDAD EN ACCION Cuando el silencio no fue una opción. Por Federico G. Nemetsky*

Cuando el silencio no fue una opción. Por Federico G. Nemetsky*

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- El mismo 7 de octubre, mientras todavía intentábamos dimensionar la magnitud de lo que estaba ocurriendo y el impacto que tendría en Israel y en el mundo judío, hablamos decenas de veces dentro del Ejecutivo de OSA. Coincidimos inmediatamente en algo fundamental: teníamos la responsabilidad de generar un marco para que la comunidad pudiera expresarse, encontrarse, acompañarse y hacerse escuchar. Sentíamos que ese espacio era necesario, casi urgente. Pero, siendo honestos, aunque confiábamos plenamente en el compromiso comunitario, no sabíamos cuál iba a ser la respuesta. El miedo y el shock eran factores preponderantes ante escenas tan horrorosas que no paraban de llegar.

Pero la comunidad eligió estar. Desde ese primer momento, la respuesta superó todo lo que imaginábamos. No solo hubo presencia: hubo movilización, hubo compromiso sostenido, hubo una decisión colectiva de no callar y de no esconderse. La comunidad judía argentina se puso de pie, se organizó y actuó con una madurez, una claridad y una fuerza que hoy son reconocidas mucho más allá de nuestras fronteras.

Instituciones de todo tipo, movimientos juveniles, espacios educativos, dirigentes comunitarios y personas que nunca antes habían participado activamente dieron un paso al frente. Se multiplicaron los encuentros, los actos, las campañas de información, las acciones solidarias y los espacios de contención. Salimos a la calle con respeto, con firmeza y con dignidad. Se explicó una y otra vez lo que había ocurrido, se denunció el terrorismo, se defendió el derecho de Israel a existir y a defenderse, y se enfrentaron narrativas falsas que buscaban justificar lo injustificable.

En ese proceso, la Organización Sionista Argentina asumió un rol activo de liderazgo, junto con innumerables socios, impulsando y coordinando muchas de las iniciativas que marcaron la respuesta comunitaria. Desde la convocatoria y la articulación institucional hasta la definición de posicionamientos claros, la OSA trabajó para dar dirección, coherencia y continuidad a un esfuerzo colectivo que requería responsabilidad y compromiso.
Es importante decirlo con claridad: lo que vivimos en estos años no fue espontáneo ni circunstancial. Fue el resultado de una comunidad comprometida, con valores firmes, con memoria y con conciencia. Una comunidad que entendió que el silencio nunca protege.

Desde la Organización Sionista Argentina, pero también desde lo personal, siento la necesidad de expresar un reconocimiento profundo. A quienes organizaron y a quienes estuvieron presentes. A quienes alzaron la voz y a quienes acompañaron en silencio. A quienes pusieron el cuerpo en la calle. A los jóvenes que lideraron con convicción y a los no tan jóvenes que aportaron experiencia y templanza. Y también, de manera muy especial, a quienes no forman parte de la comunidad judía y, sin embargo, eligieron acompañarnos, solidarizarse y sumarse al reclamo por aquello que consideramos justo. Cada gesto, grande o pequeño, fue parte de una respuesta colectiva que nos honra y nos fortalece.

La comunidad judía argentina fue, en este tiempo, un ejemplo a nivel mundial. No por buscar protagonismo, sino por asumir con responsabilidad un momento histórico difícil. Por demostrar que es posible movilizarse sin caer en la provocación, defenderse sin perder humanidad y alzar la voz sin renunciar a los valores que nos definen.
El desafío no terminó. La realidad sigue siendo compleja y exige claridad, unidad y compromiso. Pero si algo nos dejó este camino, tristemente iniciado el 7 de octubre, es una certeza profunda: cuando la historia nos interpela, nuestra comunidad responde. Y lo hace con presencia, con dignidad y con una fortaleza que merece ser reconocida y recordada.

*Presidente de la Organización Sionista Argentina

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