Itongadol.- BBYO LATAM, la organización que promueve el liderazgo adolescente en la comunidad judía, participó en el III Jewish Leadership Network (JLN) en Río de Janeiro, que reunió a más de un centenar de dirigentes, educadores, jóvenes líderes e innovadores judíos de toda América Latina con invitados de Israel, Estados Unidos y Europa.
Del 28 de noviembre al 1 de diciembre en Copacabana se transformó en un laboratorio vivo de liderazgo, creatividad comunitaria y construcción de futuro, en una edición marcada por la fusión entre tradición e innovación, rasgo central de la vida judía contemporánea.
La delegación de BBYO LATAM estuvo conformada por ocho personas, entre quienes se encontraba Rocío Feilbogen, una de las advisors y alumni, quien destacó en diálogo con ItonGadol: “Fueron días intensos de aprendizaje, reflexión y conexión real. Participar de JLN fue muchísimo más que asistir a un encuentro. Fue entrar en un laboratorio vivo de ideas, debates y visiones sobre el futuro del pueblo judío”.

“Desde el primer momento, se sintió como un espacio donde realmente se cruzaban generaciones, países, miradas y formas de vivir el judaísmo. Éramos más de 100 líderes, educadores, jóvenes, profesionales y gente de todo tipo de organizaciones. Pero aún así, más allá de las diferencias, había una sensación muy fuerte de estar todos ahí por lo mismo, por el futuro de nuestras comunidades, para pensar cómo fortalecemos la vida judía en América Latina”, agregó Feilbogen.
Después de ediciones anteriores que impactaron profundamente a instituciones de todo el continente, el JLN aterrizó por primera vez en Brasil con el lema “Volver a co-construir comunidad”, proponiendo una jornada de aprendizaje inmersivo, conexión humana genuina e inspiración para quienes sueñan y trabajan por el futuro de las comunidades judías.
El evento contó con el apoyo y la colaboración de prestigiosas instituciones y organizaciones: JDC–The Joint, Organización Sionista Mundial, Fundación Metta Saade, Agencia Judía – Sojnut Hayehudit, Departamento de Emprendimientos Sionistas de la OSM, Mosaic–United, Ministerio de la Diáspora y de la Lucha contra el Antisemitismo, además de la CONIB y la FIERJ.
“Lo que más me impactó de JLN fue la mezcla entre tradición e innovación, no como dos pueblos opuestos, como cosas que compiten, sino como dos elementos partes de lo mismo, que conviven de un mismo movimiento. El JLN es un lugar donde pudimos escuchar un análisis profundo sobre Israel luego del 7 de octubre y, 10 minutos, después estar en un laboratorio creativo diseñando un proyecto comunitario desde cero, o votando en una galería de proyectos innovadores. Esa combinación no es común y creo que es lo que hace tan especial a JLN y es ahí donde dialoga con los valores de BBYO. Somos tradición y somos innovación, subrayó Feilbogen, una de las advisors y alumni de BBYO LATAM.


“A nivel personal, me quedo con varias ideas muy poderosas que surgieron durante las sesiones. Una fue que nuestra tarea no es conservar el judaísmo como una pieza de un museo, sino hacerla relevante hoy. Y eso implica acción, creación y liderazgo joven que no solo quiere ser escuchado, sino que quiere hacer, liderar y crear. En BBYO trabajamos exactamente sobre eso. ¿Cómo vivir un judaísmo vivo, presente y auténtico? Con propuestas significativas y un liderazgo que nace desde la experiencia”, añadió.
El encuentro contó con paneles de especialistas de Israel, América Latina y Brasil, que presentaron análisis inéditos sobre liderazgo adaptativo, Israel post 7 de octubre, salud mental comunitaria, innovación, sustentabilidad filantrópica, comunicación y marketing en tiempos polarizados.
Al respecto, Feilbogen consideró que “en cada panel, en cada taller, en cada conversación apareció lo mismo. El futuro judío necesita líderes capaces de tender puentes. Puentes entre Israel y la diáspora, entre el arte y la tecnología, entre identidad y comunidad, entre nuestras narrativas personales y las colectivas. Y justamente eso es lo que vimos en JLN, gracias a la diversidad de los participantes”.
“Nos llevamos herramientas concretas de cómo generar alianzas con instituciones, cómo diseñar programas que responden a necesidades reales, cómo pensar modelos de liderazgo sostenibles, cómo comunicar con propósito. Y eso es uno de los grandes aportes de JLN. Las herramientas para poder tomar las decisiones que hoy van a construir el ayer del que vamos a hablar mañana. Porque todos los líderes de JLN, viniendo de contextos distintos, pudimos trabajar como una sola mano, porque compartimos con propósito y dirección. Y es cuando te das cuenta que el networking es mucho más que conversar. Es reconocer que somos parte del mismo tejido, y que cuando nos encontramos, ese tejido se hace más fuerte, más denso y vivo”, afirmó.
Además, los participantes exploraron metodologías activas y herramientas de diseño comunitario, para aprender a crear proyectos de impacto, y participaron en un espacio único: la Galería de Innovación, un “shuk” contemporáneo donde los proyectos reciben tokens simbólicos de inversión.
“Confirmé algo que en BBYO vimos todos los días, que la fuerza de una comunidad está en su gente, en las relaciones que construimos, y en el deseo que nos mueve a actuar. Porque la esperanza espera, pero el deseo moviliza. Y ahí es donde quiero destacar el rol de BBYO en el encuentro. No solo porque fuimos una delegación fuerte con teens, advisors, staff y alumni, sino porque la presencia de la juventud se sintió, se vio, tenía peso real. Aportamos lo que mejor sabemos hacer. Energía, ganas, creatividad, pero también profundidad y visión. No solo es la teoría, sino de la vivencia real de lo que significa liderar siendo joven”, detalló Feilbogen.
“Me fui de JLN con una sensación fuerte de responsabilidad, pero también de oportunidad. De saber que tenemos los recursos, las redes, las herramientas y sobre todo el deseo para generar cambios reales en nuestras comunidades. Y creo que el mayor aprendizaje de JLN es que el futuro no se construye desde la pasividad ni del miedo, sino desde la creatividad, desde los vínculos, desde la valentía de hacer. Y profundamente creo que, como dijimos en el encuentro, juntos vamos a construir el futuro”, concluyó.
Actualmente, BBYO está presente en 63 países, incluido la Argentina, alcanzando a más de 70.000 adolescentes judíos. Los programas de BBYO permiten a los adolescentes explorar todas las dimensiones del liderazgo, el compromiso cívico, la educación sobre Israel y los valores judíos.

