La investigación confirmó que el entrenamiento de fuerza ofrece los mejores y más saludables resultados en procesos de adelgazamiento para ambos sexos.
Itongadol/Agencia AJN.- Un nuevo estudio realizado por la Facultad Gray de Ciencias Médicas y de la Salud y el Instituto Sylvan Adams de Ciencias del Deporte de la Universidad de Tel Aviv (TAU, por sus siglas en inglés) llegó a una conclusión clara: el entrenamiento de fuerza —o resistencia— es la herramienta más eficaz para lograr una pérdida de peso de “alta calidad”, al reducir la grasa corporal mientras se preserva —e incluso se incrementa— la masa muscular.
El estudio fue liderado por el profesor Yftach Gepner, junto con Yair Lahav y Roi Yavetz, y se publicó en la revista científica Frontiers in Endocrinology.
Los investigadores analizaron datos de cientos de mujeres y hombres de entre 20 y 75 años que participaron en un programa estructurado de pérdida de peso. Todos los participantes siguieron una dieta hipocalórica con un déficit energético controlado, pero fueron divididos en tres grupos según el tipo de actividad que realizaban: sin ejercicio físico, ejercicio aeróbico o entrenamiento de fuerza.
Los resultados muestran que, si bien la pérdida de peso total fue similar en todos los grupos, se detectó una diferencia significativa en la composición de esa pérdida. Los participantes que realizaron entrenamiento de fuerza perdieron más grasa que los de los otros grupos y, al mismo tiempo, fueron los únicos que lograron preservar e incluso aumentar su masa muscular.

En contraste, quienes no realizaron ejercicio, así como aquellos que practicaron únicamente actividad aeróbica, perdieron una porción sustancial de su masa muscular durante el proceso de adelgazamiento.
En ese sentido, los investigadores explicaron: “Aunque la pérdida de peso total fue similar entre todos los participantes, la diferencia clave radicó en la composición y la calidad de esa pérdida. Mientras que la pérdida de peso sin entrenamiento de fuerza, e incluso con actividad aeróbica solamente, estuvo acompañada por una pérdida de masa muscular, el entrenamiento de fuerza condujo a una pérdida de peso basada principalmente en la reducción de grasa, preservando e incluso incrementando la masa muscular’’.
‘‘Esto significa que la pérdida de peso lograda mediante entrenamiento de fuerza no es solo una disminución en la balanza, sino un proceso más saludable, estable y eficaz a largo plazo”, agregaron.
La masa muscular cumple un papel central en la salud y el metabolismo, ya que representa alrededor del 40% del peso corporal y es responsable de una parte significativa del gasto energético diario, incluso en reposo.

Cuando la masa muscular disminuye, la tasa metabólica se reduce, la pérdida de peso se vuelve más difícil y aumenta la probabilidad de recuperar el peso perdido tras una dieta. Por lo tanto, una pérdida de peso que no preserve la masa muscular puede ser menos sostenible y potencialmente perjudicial a largo plazo.
Además, mantener la masa muscular es esencial para el funcionamiento cotidiano, la fuerza, la estabilidad y el equilibrio. La pérdida de músculo puede afectar la capacidad física, aumentar el riesgo de lesiones y caídas, e incluso acelerar el desarrollo de la sarcopenia —la degeneración muscular asociada a la edad—, que también puede afectar a personas relativamente jóvenes durante procesos de adelgazamiento desequilibrados.
El estudio también demostró una clara ventaja del entrenamiento de fuerza en la reducción de la circunferencia de la cintura, un indicador clave de obesidad abdominal y riesgo cardio metabólico.
Las mayores reducciones en la circunferencia de la cintura se observaron entre los participantes que realizaron entrenamiento de fuerza y estuvieron fuertemente asociadas con la pérdida de grasa, lo que subraya la contribución de este tipo de ejercicio a la salud cardíaca y metabólica.

Según los investigadores, los hallazgos refuerzan la idea de que no toda la pérdida de peso es igual en términos de calidad. Una “buena” pérdida de peso reduce la grasa corporal, preserva la masa muscular y favorece la salud y el mantenimiento del peso a largo plazo.
La conclusión del estudio es clara: incorporar el entrenamiento de fuerza en los programas de adelgazamiento no es un lujo, sino un componente esencial para una pérdida de peso saludable, eficaz y sostenible, tanto en mujeres como en hombres.
Con respecto a los resultados de la investigación, Gepner expresó : “Nuestro estudio demuestra que la pérdida de peso no debe medirse solo por la cantidad de kilogramos que se pierden, sino por la calidad de esa pérdida. Cuando una nutrición adecuada se combina con entrenamiento de fuerza, es posible reducir la grasa de manera eficaz mientras se preserva e incluso se mejora la masa muscular, un factor crítico para la salud metabólica, el funcionamiento diario y el mantenimiento del peso a largo plazo’’.
‘‘Nuestros hallazgos dejan en claro que el entrenamiento de fuerza no es solo para atletas, sino una herramienta vital para cualquier persona que quiera bajar de peso de forma saludable, segura y sostenible, tanto mujeres como hombres”, añadió Gepner.

