Itongadol/Agencia AJN.- Tres startups israelíes de ciberseguridad emergieron del denominado modo stealth —etapa en la que operan de manera reservada antes de presentarse públicamente— con una financiación conjunta de 340 millones de dólares, reflejando la fuerte apuesta de los inversores por las tecnologías destinadas a proteger a las empresas frente a los nuevos riesgos generados por la inteligencia artificial.
Las compañías Glow, Neo y Oak anunciaron sus respectivas rondas de inversión durante un período de apenas ocho días en julio. Aunque las operaciones probablemente fueron cerradas meses atrás, los anuncios pusieron de manifiesto una tendencia cada vez más marcada en el sector tecnológico israelí: la seguridad informática orientada a la era de la inteligencia artificial.

Las tres empresas parten de una premisa común: las herramientas tradicionales de ciberseguridad fueron diseñadas para un entorno donde las decisiones dentro de las redes corporativas eran tomadas por personas, no por sistemas autónomos impulsados por IA.
La mayor inversión fue para Glow, que obtuvo 180 millones de dólares y alcanzó una valoración de 1.200 millones de dólares. Fundada en 2025 por exejecutivos de Meta, Snowflake y Claroty, la empresa apunta al mercado de seguridad de terminales (endpoint security), valorado en aproximadamente 40.000 millones de dólares.
Su director ejecutivo, Roi Tiger, sostiene que los dispositivos corporativos se convirtieron en el principal punto de entrada para herramientas de inteligencia artificial, agentes autónomos y nuevas aplicaciones que muchas veces son adoptadas por los empleados antes de que los departamentos de seguridad comprendan sus riesgos.
Según la compañía, el uso regular de herramientas de IA en computadoras corporativas pasó del 15% al 45% en apenas un año.
Dos días antes, Neo anunció una ronda de 100 millones de dólares. La startup fue fundada por exdirectivos de SentinelOne, Wiz y Palo Alto Networks y busca crear una nueva categoría dentro de la ciberseguridad: la supervisión y control de agentes de inteligencia artificial autónomos.
La plataforma desarrollada por Neo permite identificar y monitorear agentes de IA, aplicaciones potenciadas por inteligencia artificial, extensiones de navegador e identidades digitales, evaluando qué información pueden consultar y qué acciones están autorizados a ejecutar.
De acuerdo con datos citados por la empresa, apenas el 5% de las aplicaciones corporativas incorporaban capacidades de IA autónoma en 2025, pero esa cifra podría alcanzar el 40% para finales de 2026.

Cinco días antes del anuncio de Neo, la startup Oak reveló una ronda semilla de 60 millones de dólares, una de las más grandes registradas por una empresa israelí de ciberseguridad en esa etapa de desarrollo.
Oak se enfoca en la gestión de identidades dentro de las organizaciones. Su plataforma busca mapear y analizar en tiempo real todas las identidades que interactúan con una empresa, incluyendo empleados, contratistas, máquinas y agentes de inteligencia artificial.
La compañía fue fundada por Shai Morag, emprendedor que previamente creó y vendió tres firmas de ciberseguridad adquiridas por Mellanox, Palo Alto Networks y Tenable.
Más allá de sus diferencias tecnológicas, las tres startups comparten una visión similar sobre el futuro del sector: la inteligencia artificial está creando nuevas identidades digitales, nuevos sistemas autónomos y nuevas superficies de ataque que evolucionan más rápido que las soluciones de seguridad convencionales.
El fenómeno también refleja otra característica histórica del ecosistema tecnológico israelí: la capacidad de fundadores con amplia trayectoria para atraer grandes inversiones incluso antes de lanzar productos a gran escala.
Los inversores parecen convencidos de que la inteligencia artificial no representa simplemente una nueva función para incorporar a los sistemas existentes, sino un cambio estructural que redefinirá la seguridad empresarial durante la próxima década.
Para la industria tecnológica israelí, los anuncios pudieron haber coincidido por casualidad en el calendario. Sin embargo, el mensaje que transmitieron fue claro: la próxima gran batalla de la ciberseguridad estará estrechamente ligada a la inteligencia artificial, y muchas de las empresas que buscan liderarla están naciendo en Israel.

